Transformar juntos la sociedad actual para hacerla más libre y más justa Corriente Social Cristiana apela a la unidad de las personas de buena voluntad y las invita a su asociación

Corriente Social Cristiana
Corriente Social Cristiana

La Corriente Social Cristiana es un movimiento que busca transformar la sociedad actual para hacerla más libre y más justa

Propone la renovación  social, cultural y política, promoviendo los principios y los valores del  humanismo social cristiano en todos los aspectos de la vida y en todos los sectores para construir una civilización basada en la verdad y el amor

Nace para intervenir en la vida política y el espacio público, en el debate  sobre el bien común y en su consecución. Presenta proyectos, acciones y  campañas claras y concretas

Para esta misión, apelamos a la unidad de los cristianos y de las personas de buena voluntad y los llamamos a asociarse a La Corriente

La Corriente Social Cristiana es un movimiento que busca transformar la sociedad actual para hacerla más libre y más justa. Propone la renovación social, cultural y política, promoviendo los principios y los valores del  humanismo social cristiano en todos los aspectos de la vida y en todos los sectores para construir una civilización basada en la verdad y el amor. 

Campaña en defensa del Papa: Yo con Francisco

Nace para intervenir en la vida política y el espacio público, en el debate sobre el bien común y en su consecución. Presenta proyectos, acciones y  campañas claras y concretas. 

Para esta misión, apelamos a la unidad de los cristianos y de las personas de buena voluntad y los llamamos a asociarse a La Corriente. 

Movimiento Bien Común respalda esfuerzos de unidad progresista – Oriente  Informativo

Declaramos 

Que las instituciones, en especial las políticas, pueden hacer posible una sociedad donde se viva una vida más plena, equilibrada y virtuosa; donde  la justicia impere en el trato mutuo y cada persona encuentre su lugar y  pueda desarrollar sin trabas su vocación. 

Somos portadores de esperanza y, por ello, contribuimos a forjarla. 

Queremos una política que, por medio de la concordia, la escucha, la negociación y el consenso, sea realmente capaz de construir el bien común y, por lo tanto, las condiciones que hacen posible que cada persona, familia  y empresa logre su mayor perfección en beneficio de toda la comunidad. 

Consideramos que la exclusión de Dios es una de las raíces principales de la mayor parte de los problemas actuales. La referencia al Creador no niega la libertad, el respeto y el pluralismo social; al contrario, los refuerza en razón de la fraternidad surgida de la convicción de que compartimos la  misma dignidad como criaturas suyas. La conciencia de trascendencia, además, aporta sentido a nuestra vida, nos da esperanza y nos anima,  creando así una sociedad mejor. 

Son el laicismo de exclusión religiosa y cultural y el ateísmo, cuando propugna la supresión de Dios, los que eliminan todo pluralismo del  espacio público y político. Fe y razón no se contradicen, sino que son dos  maneras complementarias de contemplar una misma y única verdad.  Guiada por esta verdad, la ciencia nos ayuda a conducir a la humanidad hacia un mundo más justo. Es necesario, pues, que la tecnología esté al  servicio del bien de todos. 

La Corriente constata la necesidad del testimonio, la presencia y la acción común ante una sociedad desvinculada y deshumanizada, y ofrece respuestas propositivas y positivas. Luchamos contra las imposiciones  ideológicas, promoviendo y defendiendo aquello que es auténticamente  humano y los valores fundamentales de la vida social: la verdad, la libertad  y la justicia, con espíritu abierto a todo el mundo. 

Partimos de una visión ecológica integral que incluye la ecología  humana y, en consecuencia, de la relación entre ecología, justicia social y  vida humana. El planeta es la casa común de todos, tanto de las  generaciones actuales como de las futuras. Hay que cuidarlo y establecer  una relación armónica entre éste y el ser humano en todos los ámbitos y  actividades. 

La Corriente tiene como eje vertebrador los principios de la doctrina social cristiana y trabaja para transformarlos en aplicaciones concretas. Se  fundamenta en la dignidad de la persona y la promoción de sus derechos, la  libertad religiosa, la igual dignidad de los hombres y las mujeres, la  protección de la familia, los principios de solidaridad y subsidiariedad, el  bien común, el destino universal de los bienes, la preservación de la  naturaleza y la participación ciudadana, un diálogo cordial entre todas las  personas y entre todos los saberes, una sociedad reconciliada en la justicia  y el amor, y una libertad vinculada con la ley natural. 

Nuestra tarea principal es contribuir a abordar con voluntad de servicio y eficacia los problemas y crisis que nos perjudican, identificando injusticias, faltas de libertad y falseamientos de la verdad, y  fomentando los cambios necesarios para revertirlos. 

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Objetivos 

• Impulsar una nueva forma de gobernar. Las políticas públicas que se aplican no resuelven en muchos casos las múltiples crisis que sufrimos, ya que parten de dogmatismos ideológicos e ignoran la realidad y las  opiniones de los expertos y de los ciudadanos. Esta forma equivocada de gobernar genera cargas crecientes sobre la sociedad civil en lugar de  aligerarlas. La política que practican los partidos con representación  parlamentaria fomenta la polarización, los enfrentamientos y las  descalificaciones mutuas, y contamina así los medios de comunicación y la vida social. Esto hace que los políticos y la política sean percibidos por la mayoría de los ciudadanos como uno de los principales problemas, cuando deberían ser la vía de solución de los problemas comunes. Promovemos, pues, una nueva forma de hacer política basada en el espíritu de servicio, la concordia y la búsqueda del consenso. 

• Actuar para salvaguardar el Estado de derecho y la separación de  poderes. Ambos se están deteriorando y nos están conduciendo a un  Estado donde las leyes se aplican a conveniencia del poder. Rechazamos  la tendencia del Tribunal Constitucional a convertirse en un ilegítimo  tribunal constituyente. 

• Reclamar la participación ciudadana real y la transparencia en las  actuaciones de los poderes públicos.  

• Restablecer la democracia. El gobierno debe estar al servicio de los  ciudadanos. Las listas electorales cerradas y bloqueadas hacen necesario  un nuevo sistema fundado en la relación directa entre elector y elegido.  El sistema actual dispone de unos mecanismos que provocan que los  diferentes gobiernos estén al servicio de una oligarquía que vela por sus  intereses y no por el bien común. 

• Aportar a la sociedad catalana y a sus instituciones una visión y una  práctica que contribuyan a superar la actual división, causada por la  discrepancia sobre el futuro de Cataluña en relación con España. Esta  práctica se basa en el respeto, la escucha, el diálogo y la fraternidad, y se  guía por el bien común y el principio de subsidiariedad como elementos  centrales. Consideramos que este es el único camino beneficioso ante todo conflicto y en todo país. 

• Priorizar la atención pública y la aplicación de los recursos a aquello que es más necesario. Constatamos que: 

– El sistema educativo está fallando, el sistema de salud se deteriora,  hay carencias en curas paliativas y, a la vez, se promueve la  eutanasia. 

– La crisis del sistema público de pensiones, que absorbe ya una gran  parte de los ingresos fiscales, y la falta de atención al grave problema de la baja natalidad son problemas críticos. 

– Es necesario prestar apoyar público a las madres y familias que  desean tener hijos, en lugar de sufragar el aborto y convertirlo en  ideología de Estado.

– Son claramente insuficientes las políticas, la gestión y los recursos  destinados a reducir la pobreza ―especialmente la infantil―, el paro  juvenil y a largo plazo, y la desigualdad económica excesiva. 

– La carencia de vivienda es una manifestación muy grave de estas insuficiencias. 

– Los poderes públicos no pueden abordar el reto de la inmigración sin  mejorar sustancialmente las deficiencias y las condiciones de vida en  los países de origen. Hay que tratar a las personas inmigrantes con la  misma dignidad que a las autóctonas. 

• Reivindicar una «perspectiva de familia» como uno de los ejes  transversales de todas las políticas. Consideramos que la familia basada  en el matrimonio entre un hombre y una mujer es el cimiento de la  sociedad y el mejor ámbito para la educación, crecimiento, bienestar y  felicidad de los hijos. 

• Recuperar la plenitud de la patria potestad y los derechos  constitucionales de los padres en la educación moral y religiosa de los  hijos, erosionados por las nuevas leyes. 

• Defender la libertad religiosa y el respeto a su diversidad. 

De la diversidad – OPSP

• Abogar por la igualdad de condiciones, en todos los ámbitos  públicos, de las diferentes cosmovisiones, ya estén basadas en el  materialismo, ya en la creencia en Dios. Reconocemos la importancia del  cristianismo en nuestra historia y cultura, y las consecuencias de este  hecho, que queremos preservar. 

• Eliminar la obsesión por las identidades sexuales, la lucha de  géneros y la cultura woke o de la cancelación, que han conseguido  desviar la atención de una cuestión fundamental: la del poder económico  y el justo reparto de los recursos y las oportunidades. 

• Incentivar formas de entender la vida como la que expresa el  cristianismo. Son alarmantes el número creciente de suicidios y el  aumento de las enfermedades mentales, de las dependencias tóxicas y de  la prostitución y la pornografía, así como el de la soledad no deseada.  Las estadísticas revelan el fracaso de la cultura dominante. 

• Construir una sociedad donde la economía esté al servicio de las  personas, sus familias y comunidades, por medio de la aplicación de los  principios de la doctrina social cristiana.

• Conseguir que igualdad sea sinónimo de justicia social, entendida como garantía de que todos los individuos tengan igualdad de  oportunidades y de acceso a recursos, y estén sometidos a una  distribución justa de cargas y beneficios. Aspiramos a una justicia que  promueva la equidad y la inclusión sin imponer la igualdad absoluta o  desincentivar la iniciativa individual. 

• Propugnar la regulación del mercado, tanto el económico como el  laboral o el del conocimiento, en aquellos aspectos contrarios al bien  común; entre otras razones, para preservar su libertad, constreñida por  los oligopolios. La falta de control del mercado tiene especial  importancia en el ámbito de las nuevas tecnologías, que si no son  reguladas crearán más injusticias sociales que la Revolución Industrial. 

• Recordar que la propiedad privada tiene que cumplir con el  principio del destino universal de los bienes y permanecer al servicio  del bien común. La economía no es un objetivo en sí mismo. Hay que  poner la dignidad de las personas por encima del dinero y las ideologías. 

• Afirmar nuestra vocación europea y la importancia de las raíces cristianas de Europa, así como la necesidad de dar respuesta a los  desafíos que afronta, tales como la falta de una política de defensa propia  y de un sistema fiscal unitario para la unión monetaria, la gestión de la  inmigración y la situación en Ucrania, entre otros conflictos que se  extienden en nuestro entorno. 

• Contribuir a la colaboración internacional en la búsqueda de la paz, la  reducción de la pobreza y la solución a la crisis ambiental. 

Día Internacional de la Paz – CEERI

Acción 

Actuamos para incidir en la cultura y en los ámbitos público y político, con una naturaleza jurídica y práctica que no tiene nada que ver con la de  los partidos: somos una corriente organizada de la sociedad civil. 

La Corriente aspira a influir de manera positiva y efectiva en todas las  esferas de la sociedad, actuando, movilizando, comunicando, formando y  sirviendo. Con esta finalidad, escucha y dialoga con las personas, grupos,  instituciones y partidos, genera consensos sociales, lleva a cabo campañas,  organiza eventos, promueve espacios de debate y colabora con las  instituciones eclesiales católicas —para que se hagan presentes en la  sociedad—, con todo el entorno cristiano y con todas las iniciativas cívicas. 

Desarrollamos especialmente nuestra actividad en los siguientes ámbitos:

• Jurídico: impulsando leyes que se alineen con la visión que proponemos  y utilizando los medios legales para oponernos a normas o  interpretaciones ilegales o injustas. 

• Cultural y formativo: promoviendo acontecimientos que afirmen la  alternativa ante la cultura ahora hegemónica del individualismo basado  en la emotividad. 

• Mediático: haciendo presentes nuestra concepción y acción en los  medios de comunicación, especialmente en las redes sociales. 

• Político: convirtiéndonos en interlocutores de los partidos, trabajando  para lograr presencia y apoyo social, proponiendo un modelo de  actuación, proyectos y políticas públicas, desplegando campañas de  opinión y de acción, fomentando la concordia, y formando grupos de  diálogo y acción política (sin excluir la intervención directa, colectiva y  organizada cuando sea necesaria porque la mediación no baste). 

Llamamiento 

Llamamos a formar parte de La Corriente a todas las personas, tanto aquellas que creen en Dios como fuente de verdad, justicia, bien y belleza, como aquellas que no comparten la fe pero se identifican con estos valores  universales. 

Alentamos a aglutinar esfuerzos y compromisos a los cristianos y a todos quienes participan de nuestra misión, visión y acción, así como a las entidades que los representan. A estas las invitamos también a iniciar un  proceso de unión a La Corriente, o a establecer coordinaciones funcionales para el mejor logro de los fines compartidos.

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