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Los franciscanos alzan la voz en El Salvador: "Que esta conciencia que camina pueda convertirse también en compromiso que transforma"

Cuidado de la Creación

La XXVI Caminata Ecológica, convocada por la Orden Franciscana junto a organizaciones sociales, eclesiales y ambientales en el Día Mundial del Medio Ambiente, denuncia el deterioro de la Casa Común y pide reconsiderar la Ley de Minería Metálica

Frailes El Salvador | OFM JPIC

El Día Mundial del Medio Ambiente ha vuelto a tener acento franciscano en El Salvador. Un año más - sumando ya veintiséis - la Caminata Ecológica ha recorrido las calles del país centroamericano para recordar que el cuidado de la creación no es una moda, sino una exigencia evangélica. Bajo el lema “Conciencia que camina, compromiso que transforma”, la Orden Franciscana, junto a un amplio abanico de organizaciones sociales, eclesiales y ambientales, ha hecho público un comunicado que es una denuncia profética y un mensaje de esperanza a partes iguales. 

Una Casa Común herida

Los convocantes han constatado con preocupación el deterioro de los ecosistemas salvadoreños, el avance de proyectos que comprometen los bienes comunes y las dificultades crecientes que atraviesan miles de familias. Además, también han señalado una herida de fondo, y es que muchas decisiones que afectan al territorio se siguen tomando sin contar con las comunidades que las sufren, mientras se agravan la inseguridad hídrica, la precarización laboral, los desalojos y el encarecimiento de la vida. 

A ello se suma la crisis climática cuyos efectos son ya cotidianos en Centroamérica: calor extremo, cosechas perdidas y menos alimentos básicos en la mesa de quienes cuentan con menos recursos. 

Por su parte, los firmantes han reconocido los diferentes brotes verdes que florecen en el país: jóvenes, pueblos indígenas, familias y movimientos ciudadanos que cuidan la creación cada día, impulsan la agroecología, protegen las semillas nativas y defienden sus territorios con formas más sostenibles de habitar la tierra.

La petición más contundente del documento ha apuntado a la Ley de Minería Metálica, cuya vigencia piden los firmantes reconsiderar por los riesgos que esta actividad supone para las fuentes de agua, las comunidades y el equilibrio ambiental del país. Además, también han recordado el amplio consenso nacional alcanzado en años anteriores para blindar el territorio frente a la minería a cielo abierto, un consenso que hoy ven amenazado.  

Desde esa esperanza, la Caminata Ecológica ha interpelado a toda la sociedad salvadoreña a asumir el cuidado de la Casa Común con acciones concretas y políticas que defiendan la vida, el agua y los ecosistemas. 

En definitiva, una invitación a fortalecer el diálogo, la justicia y la participación social, convencida de que todavía es posible un futuro más humano y sostenible. 

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