El animal manipulable, manipulado y manipulador
Vasubandhu diría:: somos engañados y engañadores
Si González Fauss levantara su cabeza
El animal manipulable, manipulado y manipulador
Ojalá siglas progresistas o conservadoras se transformen pro bien común
“Si González Fauss levantara su cabeza...”, pensé para mis adentros al ver/escuchar por las redes a líderes políticos (tanto“ultras “de dos extremos como “pseudo-centristas”) demonizar a lo diferente, marcándole con la divisa de fascista o terrorista, conservador o progresista, según los casos, para manipularlo, fagocitarlo o ...liquidarlo.
Blogueros y público de RD comprenderán mi añoranza de los diagnósticos de González Fauss en su blog de este portal. Pero José Ignacio no necesita levantar su cabeza porque no yace bajo tierra, sino vive en la dimensión de eternidad y desde el centro de la esfera infinita ora pro nobis y nos anima a votar por el bien común.
Él denunció en su blog, crítica y autocríticamente, el condicionamiento de la opinión pública por las voces mediáticas influyentes. Hace un par de décadas me ocurrió varias veces, después de leer su comentario de actualidad, tirar a la papelera el que estaba a punto de colgar en mi blog. Hoy, en tiempos pre-electorales, nos vendría muy bien recuperar en los archivos de RD sus comentarios sobe manipulación y comunicación
Recuerdo un congreso en San Cugat, conversando de sobremesa con Francesc Abel y González Fauss sobre el condicionamiento de los debates bioéticos en nuestro país por ideologías políticas o religiosas. José Ignacio ampliaba la perspectiva sobre el “animal vulnerable” añadiendo: “Ese animal vulnerable, cuya fragilidad acentuáis, tú en biomedicina y tú en antropología, es precisamente el animal manipulable: que yo denuncio, el que está cegado para reconocer hasta qué punto es manipulado, pero es capaz , por otra parte, de convertirse de manipulado en manipulador”.
Hasta aquí la introducción de mi post. Fin de las citas...
“Si José Ignacio levantara su cabeza, ¿qué gobierno desearía y por qué partido votaría?
El origen de este titular fue lo que ví/escuché por las redes esta semana. En una frívola entrevista y en un mítin pre-electoral se le escapaba a un líder político un lapsus linguae al decir: “voten ustedes a un gobierno progresista, eviten que venga un gobierno retrógrado”.
He dicho que ese lema:“voten gobierno progresista”sería un lapsus linguae. Lo digo así por “salvar la postura del prójimo, antes de condenarle””; es lo que me enseña san Ignacio. Lo digo así para presuponer, interpretándolo benévolamente, que este político (supuestamente de centro izquierda) debe saber que el monopolio del progreso no lo tiene un solo partido sedicente social y demócrata de centro izquierda y supuestamente (?) capaz de conciliar sensibilidades diferentes. Tampoco la oposición tiene el monopolio de la tradición. Se supone que un auténtico centro, tanto de centro izquierda como de centro derecha, aspiraría a un gobierno honestamente a favor del bien común, auténticamente (no manipuladoramente) integrador de libertad e igualdad en el marco de la auténtica solidaridad y fraternidad universales.
Tanto el centro izquierda como el centro derecha, se supone, se espera y se desea que sean auténticamente progresistas y auténticamente conservadores. Esa es la mejor cara del denostado bipartidismo, que tanto molesta a pseudo-progres y pseodo-retros...
Pero si no fue un lapsus linguae, entonces es grave y no puedo tomarlo a broma ni excusarlo por la frivolidad del medio.
Para un votante de centro el adjetivo progresista no es calificativo apropiado para un gobierno que ha de ser para todos. El votante de centro izquierda y el votante de centro derecha votan a sus respectivos partidos para que el que gane forme un gobierno para todos/as/oes, un gobierno del bien común, no un “gobierno solo progresista o solo conservador” (en el peor sentido de ambas palabras), un gobierno de concordia constitucional (en el mejor sentido de la palabra), más social y popular que pseudo.social y populista..
Sí, ya se que están diciéndome: “eso es idealista o quijotesco, no está de acuerdo con la realidad”. Pues digamos como Unamuno: Si es así, peor para la realidad.(Este ideal quijotesco es también parte de nuestra identidad nacional, en el buen sentido de la palabra, que no de una prioridad nacional exclusivista y nacionalista de campanario).
Oigo a un centroizquierdista que dice: Si mi partido traiciona sus siglas y deja de ser auténtico centro izquierda, ¿qué hago? ¿Me paso al centro derecha ? ¿Y si este cohabita con extrañas compañías de cama super-ultras? ¿Y si uno y otro no me representan?¿Voto en blanco?.¿Y si eso causa empate y uno u otro tienen que hacer coalición con ultras de dos pelajes extremos?...
Le contesto: No seamos pesimistas, emergen liderazgos esperanzadores que no confunden partidismos con gobierno del bien común.
En plena situación actual de democracia vulnerable, manipulable y manipulada, hay que confiar que aumente el número de votantes de un partido capaz de formar un gobierno del bien común, de tal manera que pueda prescindir de casarse con extrañas compañías de cama para rebañar apoyos. Una alternancia así es la salida del atolladero. Dirán que no casa con la realidad . Unamuno responde: Peor para la realidad. Adelante, a apoyar sin complejos una mayoría integradoramente progresista y conservadora, que gobierne pro bien común. Hagámoslo así quienes votamos por correo desde lejos. Mis mejores amigos/as hispanistas en el extranjero (que ganan en patriotismo a muchos españoles/as/oes), me animan a sumarme a una ola creciente de transformación estatal (distinta de corrientes de “pseudo prioridad nacional” o de “pseudoprogresismo" e incompatible con ellas -sobre todo cuando se ocultan "cadáveres en el armario" por presuntas corrupciones...).