Ha salido la nueva Comisión teológica. Así piensan las instituciones.
Acaba de salir la nueva Comisión, sus nombres aparecen en la presa católica. Felicidades a todos los nombrados, en espacial a Ángel Cordovilla. Lo hará muy bien, me alegro por la comisión,por sus miembros y doctrina.
Pequeña historia
Me han llamado preguntando qué me parece, les he dicho que muy bien, como hacen las instituciones. Me han respondido: Pero hay muchos buenos fuera. Les he respondido lo mismo: Estos son los elegidos de las instituciones, así se aplica el Concilio.
El concilio Vaticano II quiso ser un concilio pastoral, pero fue de hecho un concilio teológico (doctrinal) en el sentido fuerte del término. Empezó queriendo adaptar y aplicar ciertas formas de pastoral anticuadas, pero terminó realizando un cambio general de teología, pasando del pensamiento escolástico “gregoriano” (en clave de poder sacral) a un pensamiento post-ilustrado, profundamente influido por la experiencia de la Biblia y por los signos de los tiempos.
En ese contexto ha de situarse la creación de la comisión teológicas internacional fundada por Pablo VI en año 1969, como elemente importantes del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con la misión de ayudar a la Santa sede y en especial al Dicasterio de la fe, en el estudio y “solución de cuestiones doctrinales de mayor importancia.
Seis anotaciones
1. Pablo VI quiso crear una comisión multi-religiosa, un sínodo abiera de teología en línea de evangelio
Pero de hecho, en su despliegue, esta comisión teológica no recogió el espíritu inter-religioso (multi-religioso y “católico” del Concilio) de manera que no puso a dialogar juntos a creyentes de diversos caminos religiosos, conforme a un dinamismo de vida universal, en un proceso sinodal de humanidad, para que todos los hombres y mujeres pudiéramos compartir juntos el camino de la vida, l verdadera teología que consiste en amarse y cuidarse unos a otros, renovando el camino de Jesús, recorriéndola con él y como él la trayectoria de la vida. Una teología que es sólo teología de libro o de cuaderno de notas para unos especialistas “teológico” no es teología, no es logos o palabra de Dios, no es principio de comunión universal conforme al Vaticano II.
2. La Comisión teológica se convirtió en una comisión o tarea intra-católica, sin apertura a todos los cristianos, a todos los hombres y mujeres del mundo. En ese sentido, esa comisión no puede llamarse cristiana, es decir, representante del Cristo universal, que vivió y murió por todos. Sólo decide cosas para los cristianos, por eso no puede llamarse sin más universal
Es una comisión al servicio de una fe ya establecida. No se trata por tanto de profundizar de manera creadora en el camino de una fe que se va convirtiendo en camino abierto a todos los hombres, sino de sacar las consecuencias de una fe ya establecida para cristianos. Es como si hubiera una instancia de fe ya establecida, y los teólogos no tuvieran más función que la de deducir las implicaciones de su contenido. La única novedad respecto a la teología escolástica antigua esta en el hecho de que los miembros de esta comisión teológica deben actuar como intérpretes de la nueva formulación de la fe del concilio. Esta teología es como explicación y comentario de una fe establecida por otros métodos.
Una comisión que es sólo intra-católica (para asuntos de una iglesia particular, sin apertura a las demás confesiones cristianas, sin diálogo con todas las religiones, con todo el pensamiento humano, no es católica (de kath-holos, para todos), no es digna de Jesús. La función teológica de la iglesia no es de unos especialistas (que piensan por otros, en vez de otros, dándoles soluciones hechas desde fuera). Una comisión de ese tipo no parece ir en la línea de Jesús, que no hablaba para cristianos, sino para todos los necesitados de palabra y pan.
La teología de la vida de Jesús (logos, palaba de Dios) no se puede hacer por encargo o para unos pocos, sino que es como la comida, nadie puede comer por encargo, otros,pero que es para todos. Dialogar con lo divino por Jesús… no s algo que puedan hacer otros por ti. O tú mismo eres teólogo (dialogar con Dios) o nadie podrá hacerlo por ti.
3. Por otra parte, la doctrina de esta comisión no es inspiradora y creadora de fe para mí. La fe no nace por comisiones Los documentos de esta comisión son muy interesantes para el estudio, pero me parecen como la lecciones que se cantaba a coro en la escuela y luego se olvidaban... al salir al recreo.
Da la impresión de que los miembros de esta comisión actúan pronto como dependientes de una fe que reciben ya “hecha” desde fuera, en vez de ser ellos mismos buscadores y testigos de la fe, no sólo entre ellos, sino en comunión con todos los creyentes, porque en sentido radical todos los creyentes son “teólogos” (testigos de fe), en la línea propuesta y desarrollada especialmente por la tradición del Discípulo Amado. Jesús mandó a su comisión a las calles de los pueblos, a los caminos del campo… Jesús pidió a su comisión para que ofrecieran su banquete, comida de fiesta para todos. Lo único que les pidió es que comieran todos, que había sitio para todos en la fiesta de unas bodas de todos con todos… y que fueran vestidos para comer o que pidieran un pantalón o túnica a la puerta.
Creo que he leído todos los documentos la la Comisión teológica Universal (a o largo de los largos 60 años de su historia). Me han gustado mucho muchos documentos, otros casi me han aburrido, , los tengo subrayados, con sí y no, con bien o con pero, con nota muy alta para un examen…
De todas formas ésa es mi impresión, otros tendrán otra impresión. Pero, a fin de cuentas, estos documentos de la Comisión teológica sólo me han valido cuando loe he convertida en vida de mi vida, en palabra de mi palaba, con los evangelios de Jesús, con Jesús como persona (amigo, compañero, hermano, mi Dios en forma humana). Me he dado cuenta de que las cosas de fe, vida y amor no se hacen por comisión, sino por comunión de amor, por vida compartida.
4. La comisión antigua estaba dirigida casi desde el principio por J. Ratzinger. Admiro a Ratzinger, leí su introducción al Cristianismo en el 1968, recién editada, con su compañero Sobotta. Traduje algunas de sus obras para la BAC. Más aún, por aquellos tiempos conocía personalmente a muchos miembros de la comisión, grandes profesionales, aunque pensé que iban separándose del pueblo llano.
Esta comisión estuvo muy pronto presidida por J. Ratzinger (que fue prefecto de la Congregación de la Doctrina de la fe, desde el año 1982), con lo que la Comisión internacional de teología pareció que se dedicaba más al “control de la fe verdadera” que al despliegue universal de la fe en diálogo sinodal.
Me dio la impresión de que, desde entonces, la comisión internacional de teología perdió su función más importamte (de fondo testimonial y de diálogo en la línea de Jesús, en apertura a las diversas confesiones cristianas y religiosas), para convertirse en institución y constituida y fijada en sí misma, cuya tarea principal consiste en defender y explicar la fe (la doctrina ya fijada de antemano) más que de vivirla y encarnarla en comunión con otros.
Un famoso obispo me dijo “cuando quiero hacer una cosa la hago, cuando quiero que no se haga nombro una comisión”. Le contesté que no es así, que hay comisiones buenas, que hacen muy bien las cosas, en comunión, en diálogo de amor. Le dije que eran importantes las comisiones… pero si hablan para todos, y logran que todos hablen, de manera que al final no haya comisión y no comisión, sino comunión universal, que todos puedan hacer el camino de sin-hodos, caminar juntos, que quería el papa Francisco, dialogando, dialogando…
5. En ese sentido, la iglesia corre el riesgo ser las demás instituciones, en la línea del famoso libro de M, Douglas, “Como piensan las instituciones” (1986). En sentido estricto, las instituciones no piensan….Son como una inteligencia artificial de grupo que nos impone su dinámica, sin dejarnos pensar, sentir, decidir, equivocarnos amando, perdonar, como personas. Las instituciones suelen decir que no se equivocan, que nunca serán vencidas,,,. Pero alguien que no puede equivocarse está siempre equivocado
Conclusión
Sin duda, la Comisión teológica internacional, que ha vuelto a ratificar el Papa León XIV (octubre 2027), conforme al método y estilo de J. Ratzinger (Juan Pablo II) puede realizar y realizará un servicio a la iglesia católica, pero a mi juicio, en sentido radical, no responde a la dinámica del Vaticano II y de la primera Comisión Creada en año 1969, en tiempos del Papa Pablo VI, porque no es ecuménica, ni está abierta a todas las religiones, ni está al servicio del camino sinodal (universal) que estaba proponiendo el Papa Francisco (2013-2025), porque deja la formulación de la teología en manos de unos “expertos” y no en la vida de todos los creyentes, como quiere el papa León XIV en su programa de Magnifica Humanidad.
Cristo no creaba comisiones, hablaba siempre de un modo personal… y que todos hicieran lo mismo. De todas formas, para seguir existiendo la iglesia ha tenido que hacerse alguna forma institución y comisión, con muy buena gente, como Ángel Cordovilla, mi colega, a quien quiero saludar de nuevo al fin de esta digresión.