Apuntes de la presentación: Magnifica Humanitas

A bo de pronto... Magnifica Humanitas

He disfrutado en la presentación de la encíclica "Magnifica Humanitas". Tanto por el contenido como por el formato. Reflexiones de Cardenales, Mujeres teóloga y filósofa, y de un creador de IA, no creyente y del propio Papa León. Un tono de diálogo de encuentro, poder escucharlo seguirlo... ya digo he disfrutado. He respirado lo común de Laudato si y también los apuntes de "Antiqua et nova" donde ya ya se nos hablaba de la relación entre la inteligencia artificial y la humana. Ahora toca reflexionarla más a fondo y llevar a nuestras vidas personales, comunitarias, profesionales... lo haremos con gusto. El movimiento de Profesionales Cristianos ya llevamos tiempo sintiendo que hemos de reflexionar de un modo cuidado y profundo sobre estos temas que son ya de la vida y de la calle. Aquí algunas ideas que me han llamado más. la atención de la presentación ..."a bo de pronto"

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A bo de pronto… “Magnifica Humanitas”

  • Una encíclica que trata sobre el discernimiento común y responsabilidad sobre la dignidad humana: La Iglesia debe custodiarla. Plantea la cuestión central de lo humano ante lo tecnológico, lo eficaz y lo rápido, como aspirar a lo común, lo universal y que es para todos.

. Frente a lo hiper-tecnológico no tenemos otra alternativa que teología de la Gracia, donde el límite es lugar de maduración y apertura, abriéndose como posibilidad de compasión, de compartir fraternal, y generosidad sin límite. Es la gracia la que nos hace nuevas creaturas y nos lanza a un más allá donde somos plena y definitivamente humanos.

. El humanismo integral en Cristo nos conduce a la libertad entendida como verdadero don y en se une a la inteligencia para sentirnos tan libre como amados, no nos salva la Inteligencia artificial. Es fundamental cuidar el principio básico de la persona y su dignidad como centro, no está nuestra esperanza en ningún post-humanismo ni transhumanismo, se puede hacer de lo tecnológico un instrumento de evangelio y de buena noticia.

. El desarrollo de la inteligencia artificial tiene consecuencias muy fuertes en un modo posible de civilización donde se tensiona desde un deseo de dominación, de mirada mecanizada de lo humano.

La propia tecnología invita al diálogo y el encuentro para poder discernir juntos ante preguntas fundamentales que plantea la IA:

  • La ligazón que se produce entre cerebro, pensamiento y lenguaje humano nos adentra en el misterio que son algo más que puros robots dirigidos, se logra dar vida a personajes ficticios que hablan, tienen empleo y muestran un modo lógico de relación mecanizada. Se plantea la pregunta que tipo de pensamiento, de carácter se elige para estos “seres”, qué respuestas nos dan los humanismos y las comunidades religiosas del mundo. Son tres las cuestiones que surgen del mundo tecnológico: la preocupación por los pobres que son desplazados, cómo hacer para que este proceso sea beneficioso para todos y no excluya ni mate; la inquietud por la neurociencia, la introspección de lo personal e íntimo; la necesidad de voces morales y éticas que ayuden a ver más allá de sujetos de laboratorios.

La fe:

La urgencia de encontrar la verdad dentro de nosotros y de la verdadera relación que nos permite conquistar la libertad interior de lo humano que siempre hemos de defender desde nuestra antropología cristiana. La necesidad de nuestros juicios de universalidad y sentido que pasan por el silencio, el estudio, la lectura el análisis profundo. No podemos dejar en el olvido la otredad de las víctimas, a los trabajadores más allá del PIB, el crédito y la confianza propio de lo personal, no permitir que sean los más pobres los que paguen el mayor precio de nuestra riqueza fácil y cómoda, faltaría la Iglesia lo esencial de ella misma si dejar de ser conciencia en medio de esta realidad transformante. Hoy como nunca estamos llamados a lo comunitario frente a lo individual, no debemos permitir un aprendizaje colonizado con efectos directos en la creatividad que se arranque del proceso del experimentar, el comprender, el juzgar y el decidir. La educación, los docentes, las escuelas han de estar alertas para generar un aprendizaje de encuentro, donde la fraternidad y la sororidad sean transversales, donde interpelarse, responderse, llorar y reír estén integrados y humanizados.

Ingenio, conciencia y cuidado

Ante inteligencia artificial, la encíclica nos invita a descubrir lo que tiene de ingenio y en cierto sentido de grandeza y de creación propia del ser humano siempre abierto e incompleto. Eso supone que hemos de decidir juntos la dirección y la gestión de esta novedad ingeniosa para que esté al servicio de lo humano en lo común. Es muy interpelador el interrogante acerca de las relaciones verdaderamente humanas que no olviden quiénes somos y cómo habitamos el hogar del mundo. En esta dirección no podemos obviar la pregunta de cómo queda la conciencia, el lugar íntimo y profundo de ser personal donde escuchamos la voz trascendente, la que nos invita a la sabiduría y al discernimiento. La que tiene que llevarnos a una tecnología que no deshumanice, sino que está al servicio de lo más humano. La que impide perder la verdadera escucha, la que sirve al cuidado verdadero de lo que somos y nos hace entrar en caminos de perfección y de plenitud en libertad y en gracia. Necesitamos la fe que trasciende los algoritmos y nos adentra en lo personal de la vida. No podemos abandonar las preguntas antropológicas de fondo y la cuestión del sentido y la esperanza, hemos de educarnos en esta dirección de libertad y de la lógica del amor, sobre lógicas determinadas.

La gravedad y la urgencia del hoy

El Papa nos invita a la reflexión y el diálogo movido por la gravedad y la seriedad del momento que estamos viviendo. Hemos de descifrar a la luz del evangelio la transformación que trae consigo la IA y que lleva hasta nuevas formas de guerras automatizadas y autónomas que nos impresionan y alertan, relatos preocupantes que de interferencias de poderes que pueden parar dimensiones fundamentales de lo humano en el mundo, como sanidad, bienes básicos, educación. Hoy nos toca el empeño de desarmar la IA, de construir lo humano sobre la esperanza, construyendo ladrillo a ladrillo tanto para reparar lo herido como para renovar la esperanza en las comunidades. Frente al desánimo nos toca adentrarnos con las claves proféticas de Nehemías, que ante lo destruido anima a la esperanza. No somos datos, somos libertad, interioridad, vocación, amor y hemos de despertarnos y despertar.

La iglesia ha de servir y participar en este diálogo, no con soluciones tecnológicas, sino con la sabiduría de lo humano que le es propio y que le viene dado por toda una historia de salvación y de cainar en la historia. Hoy nos toca, como siempre, buscar a Dios en Verdad, servir al os demás y cuidar de esta casa común.

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