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Mensaje del Papa para la Cuaresma 2026

Europa y el humanismo cristiano

San Cirilo y san Metodio. Patronos de Europa

Europa vuelve a tu humanismo cristiano

Porque fui forastero... Hoy en tu tierra y tu pueblo

Estamos contento con el anuncio de la nueva regularización de migrantes que acogerá a más de quinientos mil personas que ya llevan entre nosotros, buscando la integración y la participación en nuestro pueblo con todo lo que son y tienen.

Ahora toca leer en creyente y optar con firmeza por los que más necesitan de nosotros. Toca obedecer a Dios ante que a los hombres. Ser legales de verdad, apostando por la vida de los débiles y los vulnerables. Todos necesitamos de todos, nuestro horizonte no puede ser otro: "hacia un nosotros cada vez más grande". Recuperar nuestra Europa humanista, la que hunde sus raíces en sus patronos Cirilo y Metodio.

SAn Cirilo y San Metodio

 ¿Amenaza?

malienses

Desde finales de noviembre un grupo de malienses duermen bajo techo en un salón de la parroquia de María Auxiliadora de Badajoz acogidos por el salesiano Miguel y la ayuda de una plataforma de ayuda a migrantes en la ciudad. Son personas llenas de dignidad que buscan poder ser lo que son en espacios de libertad y de justicia, muchos de ellos huyendo de situaciones de mucho dolor, miedo y persecución. Nos decían que ellos querían aprender y trabajar, no estar ahí sin hacer nada todo el día en las afueras de la ciudad. Personas que han arriesgado sus vidas buscando dignidad y esperanza. En el día de los patronos europeos, los cristianos hemos de hacer reflexión profunda ayudados por la doctrina social bien clara en los últimos papas que están iluminando en la Iglesia claves de evangelio y de vida.

En nuestro país nos encontramos con siete millones y medio de ciudadanos de origen migrante. Uno de cada cinco habitantes de España han nacido fuera de ella. A ellos se suman los más de dos millones de jóvenes y niños de la segunda generación de migrantes que, si bien han nacido en nuestro país y son plenamente nacionales, sociológicamente están a caballo entre la población migrada de sus padres y sus contemporáneos nacionales. Se hace necesario analizar los procesos socioeconómicos que subyacen en este fenómeno y como esto está suponiendo toda una transformación en nuestra sociedad a todos los niveles. La mayoría de los migrantes son de origen latinoamericano (3,2 millones), le siguen los africanos (1,4 millones) y los de países del Este de Europa (800.000) junto a los asiáticos (500.000). Distintos son los que migran de las principales economías europeas su situación socioeconómica es otra (1,5 millones). En nuestra comunidad extremeña nos encontramos con una mayoría de migrantes latinos y también con algunas comunidades de África. Todos somos conscientes de que el aumento de personas en situación administrativa irregular es hecho en nuestro país y en nuestra región, se trata de un tema de relevancia general que revela un problema estructural no resuelto.

Ante esta realidad de migración y otras de exclusión y pobreza, en lo que a nosotros respecta, lo que se juega la iglesia en medio del mundo, allí donde hay dolor, sufrimiento, esclavitud, violencia, muerte, desigualdad, desprecio, condena, prejuicio, opresión, es la identidad de su propia ley. Ella existe para amar y sólo le está permitido aquello que realmente cuida, sana, cura, liberta y salva. La ley y las normas en su interior siempre han de estar revisadas y transformadas para que realmente respondan a su horizonte y su objetivo último de amor verdadero y de salvación universal. Y movida por ese interés del evangelio no le puede ser indiferente lo que legisla y normativiza la relación entre los humanos y de estos con la naturaleza.

La Iglesia está llamada en medio del mundo a comprometerse con la gestión de este y mancharse las manos en el compromiso social y político desde el ejercicio de una verdadera ciudadanía para ejercer la caridad política. Para Pablo VI era un modo excelso de vivir el amor cristiano. Todos, sin exclusión, estamos llamados a preguntarnos continuamente sobre nuestra verdadera ciudadanía y cómo participar e implicarse para que la ley única de Dios que es el amor penetre los entresijos y huecos y pueda liberar y salvar a los que están oprimidos y excluidos en nuestro mundo.

En mi grupo de revisión de vida de profesionales cristianos nos llegó el caso de una pareja de marroquíes muy jóvenes con un niño recién nacido. Habían pasado los meses de rigor en la asociación y se veían en la calle, sin casa y sin trabajo. Situación irregular, llamada ilegal. Sólo podían sobrevivir aquí si encontraban algún trabajo y casa. En el grupo había quien tiene una empresa agroganadera y por ahí pudimos avanzar en la vivencia de nuestro empeño en ser profesionales de "cuidados", es un riesgo, pero ha sido respuesta de Iglesia, a pie de obra, para este caso.  De esto hace más de un año, y la alegría está en ellos pero también en los que lo acogieron, que valoran su trabajo y su aportación. Una acogida llena de fecundidad de vida y de esperanza. Desde el grupo y en el grupo vamos conociendo personas y familias que llegan y se van integrando en la sociedad y en la comunidad cristiana, y sentido que esa es la verdadera fe católica, la que nos hace universales, verdaderos, dignos, justos auténticos. ¿Cuándo te vimos forastero, con miedo a ser expulsado, con un hijo pequeño... y te acogimos? Cuando lo hicisteis en ese momento con esa pareja y su hijo. La vida ¡

José Moreno Losada. Delegado diocesano migraciones

Me uno a la reflexión de Leonardo Boff, con la esperanza de un evangelio que nos ha sido dado:

El fracaso ético y moral de la humanidad

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