Hazte socio/a
Última hora:
800 años de la muerte del 'poverello' de Asís

Rio de agua viva. Clausura del tiempo de la creacion.

“«Y sucederá que dondequiera que pase el río, todo ser viviente que en él

se mueve, vivirá. Y habrá muchísimos peces, porque estas aguas van allá, y

las otras son purificadas; así vivirá todo por donde pase el río. Junto al río,

en su orilla, a uno y otro lado, crecerán toda clase de árboles que den fruto para

comer. Sus hojas no se marchitarán, ni faltará su fruto. Cada mes darán

fruto porque sus aguas fluyen del santuario; su fruto será para comer y sus

hojas para sanar». (Ez 47: 9,12)

Las aguas y la vida

Tropa solidaria

Río de agua viva

El profeta Ezequiel vivía en un momento en que el pueblo al que él pertenecía estaba sufriendo mucho, porque habían sido invadidos por otro pueblo más fuerte que se llamaba Babilonia. Eso hizo que el pueblo perdiera todas sus posesiones, sus casas, tierras, y que se rompieran las familias. Se perdió la paz, las cosechas, el ganado… se convirtió como en un desierto un lugar sin vida, muerto. Este profeta se acordaba que en el mar muerto no había vida porque estaba perjudicado por la sal y nada podía permanecer en él; ni plantas, ni animales, etc.. por eso el compara al pueblo de Israel como el mar y dice que sus aguas están muertas, sin vida.

Pero él, en nombre de Dios, como profeta anuncia una esperanza. Habla de un río de aguas vivas, corrientes, muy limpias y sanas, llenas de fuerza y de vida. Y promete que por donde pasen esas aguas todo se transformará y hará que todo ser viviente puedan estar en él, y que todos los árboles de sus orillas recuperarán la vida y darán mucho fruto, y podrán animar a vivir a todos. Así los profetas iban anunciando que vendría un mesías, Jesús de Nazaret, que iba a ser como el agua viva que se adentraría en todos los lugares para dar vida, luz, ánimo y recuperar todo para el bien.

Hoy nosotros en el mundo también vemos que las aguas son de muerte en muchos casos: cambio climático, los migrantes en las playas, el problema de la vivienda, las guerras… nos falta vida. Por eso hemos de animarnos a estar cerca de Cristo y de Dios, para que nos entre a nosotros la aguaviva de Cristo, la que recibimos en el bautismo. No se nos ha olvidado y sabemos que él quiere que seamos como recipientes que llevan su agua a todos los sitios del mundo, para que otros puedan conocer y saber lo que nosotros y puedan recibir a Cristo como el agua viva. Cuando nosotros hacemos el bien, nos cuidamos a nosotros mismos, cuidamos la naturaleza, respetamos las cosas todas, acogemos a los demás y los protegemos entonces estamos siendo gotas de agua viva para el mundo, la familia, la escuela, la parroquia, la calle…

Orar con el agua viva y las raíces de los alisos con el texto de Ezequiel:

oración

También te puede interesar

En especial, la situación de los menores migrados no acompañados es una herida abierta en nuestra sociedad.

Los migrantes, piedras desechadas por los arquitectos de lo social y el mercado (Domingo XXVII)

Lo último