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Las Conversaciones de Salamanca reflexionan sobre los profetas de la Biblia a través de nuevos enfoques en la investigación 

La Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) ha celebrado las XXXIX Conversaciones de Salamanca, que cada año reúnen a profesores de los diferentes centros teológicos vinculados a la Facultad, repartidos por las distintas provincias y comunidades españolas

Foto de familai

(UPSA).- La Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) ha celebrado las XXXIX Conversaciones de Salamanca, que cada año reúnen en la UPSA a profesores procedentes de los diferentes centros teológicos vinculados a la Facultad de Teología repartidos por las distintas provincias y comunidades españolas. 

Bajo el epígrafe ‘Los profetas de la Biblia: nuevos enfoques en la investigación y la docencia’, las Conversaciones se han desarrollado en dos jornadas, la primera más académica, con la exposición de tres ponencias, y la segunda centrada en aspectos relacionados con la gestión de los centros.

En la presentación, el decano de la Facultad de Teología, Román Á. Pardo Manrique, y el coordinador de las jornadas, el profesor José Alberto Garijo Serrano, han explicado cómo el estudio de los profetas de la Biblia ha experimentado en las últimas décadas un cierto giro, desde la búsqueda histórica de la personalidad del profeta y sus “mismísimas palabras” hasta un interés más centrado en las peculiaridades de los libros.

Las Conversaciones de Salamanca

También han justificado la elección del tema por la existencia de un “renovado interés” por la reconstrucción de la Teología de los profetas ­­–qué imagen transmite de Dios y de su proyecto– y su incidencia pastoral, es decir, qué le pueden decir a los hombres y mujeres de hoy. 

El profesor José Alberto Garijo ha sido el encargado de abrir las jornadas con la primera ponencia, titulada ‘Profetas, escribas, libros: el cambio de paradigma en los estudios del profetismo bíblico’. A continuación, el profesor José Andrés Sánchez Abarrio, director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequéticas San Pío X, ha pronunciado su ponencia: ‘Cuando los dioses hablan: el profetismo en el Oriente bíblico’.

Ya por la tarde, el profesor del Instituto Teológico San Fulgencio (Murcia) Cristóbal Sevilla Jiménez ha cerrado la jornada compartiendo una reflexión sobre ‘Teología de los profetas’.

Como es tradicional, al terminar las Conversaciones de Salamanca se ha realizado un encuentro entre el decano de Teología, Román Á. Pardo Manrique, el profesor delegado de centros, Gonzalo Tejerina Arias, y miembros de la secretaría general de la Universidad, con los directores y secretarios de los diferentes centros vinculados a la Facultad de Teología para intercambiar pareceres sobre la marcha de los mismos.

Previamente, han mantenido una reunión con el bibliotecario general y su equipo para intercambiar impresiones y escuchar propuestas para los diferentes centros teológicos.

Soberanía popular, guerra justa e ius gentium, preceptos de la Escuela de Salamanca más influyentes en la actualidad

La influencia de la Escuela de Salamanca en el siglo XXI ha centrado la jornada organizada por el European Institute of International Studies (EIIS), la Asociación Fomento, Cultura, Seguridad y Defensa (ACSD), el Convento de San Esteban y la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. El encuentro, presidido por el Rector, Santiago García-Jalón de la Lama, ha contado con las intervenciones del decano de la Facultad de Teología de San Esteban, Manuel Ángel Martínez Juan; el embajador de España y miembro del Instituto Europeo de Estudios Internacionales, Antonio Núñez García-Saúco; el general de división del Ejército de Tierra y director de la Cátedra de Geopolítica y Estudios Estratégicos del Instituto Europeo de Estudios Internacionales, Jesús Argumosa Pila; y el decano de la Facultad de Teología de la UPSA, Román Ángel Pardo Manrique.

Embajador Antonio Núñez García-Saúco

La soberanía popular, la guerra justa y el ius gentium han sido los tres principales ejes abordados en esta jornada, en la que se ha destacado la figura de Francisco de Vitoria y la doctrina político-jurídica de la Escuela de Salamanca.

El encuentro, celebrado en el Convento de San Esteban, comenzó con una semblanza biográfica de Francisco de Vitoria, a cargo del decano de la Facultad de Teología de San Esteban, Manuel Ángel Martínez Juan. El relato se inició con la llegada de Vitoria a la Orden de Predicadores del Convento de San Esteban en 1523, reclamado por el Colegio de San Gregorio de Valladolid.

El decano se detuvo especialmente en su labor docente, con discípulos como Jerónimo de Loaysa, y en su acceso a la Cátedra de Prima de Teología de la Universidad de Salamanca, que ocupó durante dos décadas. “Su labor se desarrolla en el contexto de la reforma dominica del Convento de San Esteban, junto a figuras como Domingo de Soto y acontecimientos relevantes en Salamanca, como la visita de Carlos V en 1534, la llegada de reliquias en 1530 o la partida de frailes a Chiapas en 1544”, explicó.

Tras esta contextualización, tomó la palabra el decano de la Facultad de Teología de la UPSA, Román Ángel Pardo Manrique, con la ponencia titulada ‘La Teología y el origen del poder en la Escuela de Salamanca’.

Pardo Manrique comenzó destacando la vigencia de los preceptos de la Escuela de Salamanca en cuestiones tan actuales como la crisis democrática. “Precisamente, esta crisis democrática nos remite al origen del poder, ya abordado por Aristóteles, Santo Tomás y, posteriormente, Vitoria”, señaló.

El decano profundizó en los fundamentos filosóficos y teológicos de la Escuela de Salamanca. “La comunidad política es natural; el ser humano vive en política, es relacional, y está ordenado al bien común, es decir, a lo bueno para todos, tal y como señalaron Aristóteles y Santo Tomás, un principio asumido posteriormente por Vitoria”, afirmó.

Asimismo, se detuvo en el fundamento teológico de Dios como centro. “Dios es el centro; los hombres estamos creados a su imagen y semejanza y nuestra acción se desarrolla en comunidad”, subrayó, diferenciando entre autoridad —“que persuade en favor del bien”— y potestad —“poder otorgado que impone”—. “La verdadera autoridad se vincula a la persuasión del bien y a la ley natural. Desde la perspectiva cristiana, es necesario obedecer antes a Dios que a los hombres. Aquí puede apreciarse el paralelismo con Antígona: la ley natural es superior a la ley positiva”, añadió.

En tercer lugar, profundizó en las causas del poder según Santo Tomás: eficiente (Dios), material (la comunidad humana) y final (el bien común). “Dios concede el poder al pueblo y este lo delega en el gobernante; si el gobernante traiciona al pueblo, debe ser relegado. Esto significa que el poder reside en el pueblo, que es el soberano, mientras que los políticos son elegidos por él”, explicó.

Decano de la Facultad de Teología de San Esteban, Manuel Ángel Martínez Juan

Pardo Manrique contrastó esta concepción con el protestantismo y la teoría de Hobbes: “Sin mediación eclesiástica, el poder procedería directamente de Dios al gobernante, concentrando la soberanía espiritual y política y derivando en una forma de omnipotencia”.

El decano concluyó reivindicando la atribución del fundamento de la soberanía popular a la Escuela de Salamanca.

Guerra justa e ius gentium

Por su parte, el general de división del Ejército de Tierra y director de la Cátedra de Geopolítica y Estudios Estratégicos del Instituto Europeo de Estudios Internacionales, Jesús Argumosa Pila,expuso la teoría de la guerra justa: ius ad bellum e ius in bello.

“Precisamente, la actualidad de esta teoría ha sido refrendada en la reciente encíclica Magnifica humanitas del Papa”, subrayó Jesús Argumosa, quien sistematizó las aportaciones de Francisco de Vitoria: “Hablamos de autoridad legítima: la república y los gobernantes legítimos actúan por delegación del cuerpo social, anticipando modelos democráticos. También de causa justa: la legítima defensa frente a una injuria; no lo son, en cambio, la religión, la expansión imperial o la gloria del rey”.

Existen restricciones a la brutalidad, como la prohibición de matar intencionadamente a inocentes, la regulación del daño y la obligación de restablecer la paz. La vigencia de las aportaciones de Vitoria a la teoría de la guerra justa es indudable y supone una gran contribución al derecho internacional

A estos fundamentos añadió la legítima defensa —de uno mismo y de sus posesiones— y el ius in bello. En este sentido, enumeró algunas de sus implicaciones: “Existen restricciones a la brutalidad, como la prohibición de matar intencionadamente a inocentes, la regulación del daño y la obligación de restablecer la paz. La vigencia de las aportaciones de Vitoria a la teoría de la guerra justa es indudable y supone una gran contribución al derecho internacional”.

El embajador de España y miembro del Instituto Europeo de Estudios Internacionales, Antonio Núñez García-Saúco, continuó con la ponencia ‘El Derecho Internacional y la Escuela de Salamanca’, en la que incidió en la evolución del fundamento del ius gentium hasta el siglo XXI y en su vigencia en el derecho internacional humanitario y en la ONU.

Núñez García-Saúco reivindicó la autoría de este fundamento a la Escuela de Salamanca y, especialmente, a Francisco de Vitoria, frente a la atribución tradicional a Hugo Grocio. Asimismo, situó el origen de esta concepción en la primera respuesta a la globalización tras el descubrimiento de América. “Fue entonces cuando se estableció un derecho de gentes basado en el humanismo cristiano: todos los seres humanos son imagen de Dios e iguales en dignidad”, afirmó.

Santiago García-Jalón de la Lama

A partir de esta idea, el embajador distinguió tres niveles. “El primero es el individual, que comprende el respeto a la vida, la libertad, el ius communicationis y el derecho a relacionarse. En segundo lugar, el nivel de los pueblos: igualdad entre comunidades, derecho a elegir formas de gobierno y respeto mutuo. Y, finalmente, el nivel internacional, con la prohibición de las guerras de conquista, la obligación de colaborar y buscar la paz y la consideración de la guerra únicamente como legítima defensa”, explicó.

Todo el ideario de la ONU parte de la Escuela de Salamanca

Antonio Núñez García-Saúco concluyó asegurando que “todo el ideario de la ONU parte de la Escuela de Salamanca” y que, “gracias a que sus miembros eran católicos, pudo arraigar y llegar hasta el derecho humanitario, que protege a heridos y vencidos por la dignidad indeleble de la imagen de Dios”.

El Rector, Santiago García-Jalón de la Lama, agradeció a todos los intervinientes sus “brillantes exposiciones” y destacó a Francisco de Vitoria y Domingo de Soto como autores que sistematizaron el pensamiento de Santo Tomás en España, desplazando la primacía de Pedro Lombardo en los estudios teológicos.

En este sentido, García-Jalón subrayó los estudios y observaciones de Domingo de Soto, continuador de los comentarios de Santo Tomás de Aquino, “cuyo rigor y dominio técnico lo encumbran dentro de La Escuela de Salamanca”.

Homenaje floral

Tras la jornada, intervinientes y asistentes participaron en un homenaje floral ante la tumba del célebre teólogo, jurista y padre del derecho internacional,Francisco de Vitoria.

Ofrenda floral

El rector y el decano de la Facultad de Teología de San Esteban depositaron un ramo de flores con la inscripción Melior Theologia in Helmantica manet (‘La mejor Teología permanece en Salamanca’).

Sus restos reposan en el Capítulo Antiguo, un espacio histórico y austero del siglo XIV reservado exclusivamente para los miembros más ilustres de la Orden. En este panteón descansan también destacados teólogos de la Escuela de Salamanca, como Domingo de Soto, Bartolomé Medina, Pedro de Sotomayor y Mancio de Corpus Christi.

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