La Facultad de Teología de la UPSA rinde homenaje al pensador y especialista en 'Historia de la Ética' Alasdair Macintyre
Durante la presentación, el decano Román Ángel Pardo Manrique ha calificado el trabajo de Alasdair Macintyre como "fundamental" dentro de la Filosofía Moral que ha marcado un antes y un después
(UPSA).- Con el objetivo de honrar a una de las figuras más importantes del estudio de la ética de la segunda mitad del s.XX, Alasdair Macintyre, la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) ha organizado esta mañana en el Aula de Grados una sesión dedicada a la figura de este pensador. Bajo el título ‘After MacIntyre: una introducción’, el miembro fundador de la Comunidad Iberoamericana de Estudios Macintyreanos, Maximiliano Loria, ha pronunciado una conferencia a modo de introducción previa al seminario que se celebrará esta tarde dirigido a profesores y estudiantes de posgrado.
El acto ha estado presidido por el decano de la Facultad de Teología, Román Ángel Pardo Manrique, quien ha calificado a Alasdair Macintyre de un personaje “fundamental” dentro de la Filosofía Moral que ha marcado un antes y un después. “El día de su fallecimiento me encontraba en Rio de Janeiro y la noticia fue un shock para todos los que estábamos allí, especialmente para los profesores de la Universidad de Notre Dame (EE.UU.) que le definieron como un hombre tan cercano que incluso, una vez jubilado, no dejaba de ir todos los días a tomar café a su universidad y conversar con sus colegas. Personalmente creo que, pese a estar acostumbrados a escuchar clases magistrales en la universidad, la universidad no solo es eso: es también un lugar donde continúa la vida y se celebran actos que se salgan de lo normal para tratar temas muy concretos. La universidad es eso: abrirse”, ha subrayado.
Posteriormente, Maximiliano Loria ha comenzado su intervención concretando que este espacio está ideado como una introducción al pensamiento de Alasdair Macintyre para entender por qué sigue siendo importante leer y conocer su legado. “Para mí, fue un hito providencial encontrarme con él y leer ‘Tras la virtud’, un texto rico y complejo que puso sobre la mesa cuestiones deontológicas. Considero que supo construir un pensamiento y escribir para personas que no estaban convencidas de sus propias filosofías y tuvo el propósito de hacer filosofía para las ‘personas corrientes’, construyendo un pensamiento que, aun defendiendo una ética de la virtud, pudiera ser leído por personas que no comulgaran con sus conclusiones”, ha explicado.
En este sentido y según Macintyre, “la filosofía debe partir de los problemas e inquietudes de las ‘personas corrientes’ y contribuir a iluminarlos. No tiene que ser vista como algo académico, sino de personas que se preocupan de pensar problemas de raíz que a todos nos inquietan”, ha señalado Loria.
Además, el miembro fundador de la Comunidad Iberoamericana de Estudios Macintyreamos ha resaltado que, en una cultura en la que cada vez más se pide a los filósofos seguir adecuándose a las prácticas propias de la Ciencia, “Macintyre nos recuerda que la sabiduría y la vida en comunidad tienen que ser aspectos prioritarios. Los filósofos miramos los libros y miramos la vida para iluminarla con los grandes principios”.
Por otra parte, su intervención ha girado alrededor de una frase determinante: “Una vida dedicada a buscar la vida buena”, sobre la que ha señalado que los filósofos “no somos sabios, pero sí amantes, buscadores e incluso hasta mendigos, de la sabiduría, matizando que los grandes filósofos de todos los tiempos realmente nos han brindado herramientas conceptuales para comprender dónde se encuentra el bien. Esta idea es la que me marcó de Macintyre y siempre ha sido un bálsamo para mí”.
Por último, Maximiliano Loria ha concretado que los seres humanos necesitan las virtudes, concretando que la filosofía moral siempre ha hecho hincapié en la ‘autonomía’ de los agentes, sin tener en cuenta el hecho manifiesto de la ‘vulnerabilidad’. “Macintyre reconoce que tomó conciencia de este hecho al leer una oración de Santo Tomás en la que le pide a Dios generosidad para compartir lo que posee, pero también humildad para pedir aquello que necesite cuando experimente alguna carencia. No hay vida buena posible sin la experiencia del recibir, de la amistad y el amor recíproco. Nadie se salva solo y hemos de cultivarnos a nosotros mismos para poder dar, aspecto que recuerda lo que Santo Tomás le enseñó a Macintyre: la verdadera grandeza se encuentra en la humildad”, ha concluido.
Alasdair MacIntyre
Hace casi un año -el pasado 21 de mayo de 2025- fallecía a los 96 años una de las figuras más importantes del estudio de la ética desde la segunda mitad del s. XX. Se trataba de Alasdair MacIntyre, nacido en Escocia y bajo la Iglesia Nacional Escocesa. Sus primeros estudios en filosofía parten del materialismo histórico marxista, aunque siempre se distinguió por una exposición equilibrada y realista de los hechos históricos. Posteriormente, se caracterizó por realizar una ética situada en la dinámica histórica, lo que le convierte en un especialista de Historia de la Ética.
Entre sus publicaciones, destaca el libro ‘Una breve historia de la ética’ (1966), obra de obligada lectura para los estudios de Filosofía Moral que en España se traduce en 1970 y cuya última edición acaba de ser lanzada por la editorial Paidós en 2024.
No obstante, su figura es conocida fundamentalmente debido a su obra ‘Tras la Virtud’, publicada en su ya definitiva Universidad de Notre Dame de EE.UU. en 1981. MacIntyre se había encontrado con la ética de Aristóteles y, desde ese momento, optó por la ética de la virtud como el modelo propio de la ética humana, más acorde con la realidad de la naturaleza del ser humano. Posteriormente, vendría su encuentro con la obra de Santo Tomás de Aquino y su conversión al catolicismo, siendo reconocido como el filósofo más destacado de una ética virtuosa teleológica realista y filocomunitarista.