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Museo oriental de Valladolid (III): China

El museo oriental de Valladolid es un claro exponente de la contribución de la Iglesia en España a la cultura museística no religiosa

Grupo de misioneros agustinos en China. Principio de siglo XX

Datos generales:

Nombre oficial: República Popular China

Habitantes: 1.414 millones, segundo país en el mundo detrás de la India.

Cristianos, incluyendo católicos: Entre 44 y 100 millones. La primera es una cifra oficial del gobierno. La segunda, de observadores que creen que, inclusive, puede ser mucho mayor.

Católicos: 10 a 20 millones. Según los observadores, el número puede ser mucho más elevado.

Alguno ha mencionado 70 millones como una buena posibilidad. Además, nos dicen, el número de conversos está creciendo muchísimo. El férreo control gubernamental no permite un recuento real.

Museo oriental

Cristianismo en China. Efemérides:

635.- Un monje nestoriano siríaco conocido como Alopén u Olopán lleva el Nestorianismo a China. Increíblemente, aún hoy día se han descubierto pequeñas comunidades cristianas pertenecientes a esa secta.

1245.- Giovanni de Pian del Carpine, franciscano, es enviado por el papa Inocencio VI como embajador a la corte del Gran Kan en el imperio mongol. A su vuelta escribió Ystoria Mongolorum, la primera noticia en occidente de aquellas tierras.

1253.- Guillermo de Rubruck, franciscano flamenco, es enviado por Luis IX de Francia a la corte mongola. A su vuelta, escribió un Itinerarium sobre sus experiencias en Mongolia.

1289.- El papa Nicolas IV envía a la corte de Kublai Khan a Giovanni de Montecorvino, franciscano, que se establece en Pekin en 1293 y construye la primera iglesia católica en China en 1299. Bautizó a miles y logró la conversión de un príncipe.

1307.- Pekin se convierte en archidiócesis con Montecorvino como primer arzobispo.

1327.- El hoy beato Odorico de Pordenone, franciscano, visita Pekin, bautiza a miles y, a su regreso a Italia, escribe la Relatio de mirabilibus orientalium Tatarorum.

1575.- El agustino Martín de Rada viaje a China como embajador de Felipe II acompañado por su hermano de orden Jerónimo Marín. (Más detalles sobre Rada al hablar de los agustinos en China). Son los primeros españoles en entrar legalmente en China.

1601.- El jesuita italiano, Mateo Ricci, y el español Diego Pantoja llegan a la corte de Pekin y se establecen en ella como científicos de gran prestigio. Les siguen otros varios jesuitas que llegaron a ocupar altos cargos en el mundo científico chino.

1645.- Comienzan los problemas relacionados con los conocidos como ‘ritos chinos’, que se prolonga por varias décadas, con decisiones pontificas sumamente confusas.

Agustinos en China

1724.- El emperador Yongzheng, a causa de las contiendas originadas por los ‘ritos’, prohíbe el cristianismo, expulsa a los misioneros, y obliga a los fieles a renunciar a su fe o sufrir por ella.

1846.- Se levanta la prohibición.

Siglo XIX.- Renace la fe cristiana. Misioneros protestantes y católicos -unos 1300 en 1890- fundan iglesias, escuelas, hospitales, orfanatos…

1952.- Con la llegada de Mao al poder, todos los misioneros extranjeros son expulsados de China.

1982.- Se inicia una ligera apertura religiosa, que continúa hasta hoy, si bien con un muy marcado control por parte del gobierno comunista.

Los agustinos en China.

1565.- Llegada de cinco agustinos a Filipinas.

1575.- Los agustinos Martín de Rada y Jerónimo Marín salen de Manila el 12 de junio como embajadores de Felipe II y llegan a la provincia de Fujian, donde fueron recibidos con gran honor y por la que pudieron viajar, pero, al no poder llegar a Pekin y entrevistarse con el emperador, regresaron a Manila el 28 de octubre del mismo año. A su vuelta a Filipinas, Rada llevó consigo una buena colección de libros chinos, lengua en que se defendía por haberla aprendido con los chinos residentes en el archipiélago. Inclusive parece ser que escribió una gramática de ese idioma, obra desaparecida. Lo que sí se conserva es una amplísima Relación de todo lo que vio y experimentó en su viaje. No lo publicó él, pero unos años más tarde, en 1585, un obispo agustino, Juan González de Mendoza, que nunca pisó tierra china, público Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran reino de la China, basado principalmente en la Relación de Rada y de algunos otros misioneros. El libro se convirtió en un best seller de su tiempo, siendo traducido al italiano, francés, alemán, inglés y holandés. Rada, además, es autor de una serie de cartas al rey de España condenando los abusos que algunos españoles cometían contra los nativos filipinos. Debido a estos documentos, se le ha llamada ‘El Bartolomé de las Casas de Filipinas’.

Museo oriental: China

1584.- Los agustinos fundan el convento de Macao.

1640.- Comienzan las primeras fundaciones misionales en las provincias de Guangdon y Guangxi, en el sur de China.

1704.- El papa Clemente XI publica el 19 de marzo de 1715 la bula ‘Ex illa die’, prohibiendo los ritos chinos; sucesores suyos publicaron otros documentos, unos a favor, otros en contra, lo que dio origen a tal confusión que llevó al emperador Yongzheng a prohibir el cristianismo y a comenzar una cruenta persecución de los católicos. A pesar de ello, algunos agustinos pudieron permanecer allí hasta 1818.

1877.- Llegan a China dos agustinos para estudiar la posibilidad de establecer nuevas misiones en Hunan, lo que se consigue en 1879, esta vez a las orillas del gran rio Yang-tze-kiang, en la provincia de Hunan, en el centro de China. Una vez establecidos y con obispos de la Orden al frente, los agustinos fundaron 32 centros de misión, con casa-residencia e iglesia: 151 centros de misión con oratorio y casa para el misionero; 26 iglesias; 71 escuelas para niños y 57 para niñas; dos colegios; un seminario; dos catecumenados y un orfanato. Además, establecieron dos importantes casas en Shanghai y Hankow, que servían como centros administrativos de las misiones y que llegaron a tener una gran influencia en la numerosa colonia europea residente en dichas ciudades, no solo religiosa, sino hasta en el mundo de la banca e inversiones.

Museo oriental: china

1952.- Todos los misioneros extranjeros fueron expulsados de China. Permanecieron en la misión varios agustinos chinos que han sufrido toda la suerte de dificultades, especialmente durante la Revolución Cultural de 1966 a 1976. Dos de ellos, consagrados obispos, han ocupado puestos de importancia en la iglesia ‘nacional o patriótica’ china. En la actualidad quedan allí un agustino chino y varias religiosas. El actual papa León XIV les ha visitado alguna vez. 

El Museo Oriental de Valladolid y China.

De las 18 salas que componen el museo, 8 están dedicadas a China. Desde la apertura de las misiones agustinianas en ese país, habían llegado al Real-Colegio de Filipinos de Valladolid algunas piezas de interés, que pasaron a formar parte del incipiente Museo Misional. Pero fue en 1926 cuando el museo recibió la colección más importante. El papa Pío XI decidió montar en el Vaticano una Exposición Misional y para ello solicitó de todas las órdenes religiosas con misiones en cualquier parte del mundo que enviasen objetos de interés relacionados con las culturas de los países donde ejercían su ministerio. Los agustinos de China enviaron directamente al Vaticano 1.170 piezas. La idea era que, al terminar la Exposición en 1926, todas ellas fueran enviadas a Valladolid. 

Sin embargo, dado el enorme éxito que tuvo la Exposición, al término de ella, en 1926, Pío XI ‘solicitó’ a todos las organizaciones que habían enviado obras para ella, que donasen las que los ‘técnicos’ vaticanos pensasen eran más interesantes para montar una exposición permanente. De las 1.170 enviadas desde China por los agustinos, 183 se quedaron en el Vaticano y son hoy día parte del Museo Etnológico Anima Mundi, una sección de los Museos Vaticanos. Las 987 obras restantes sí finalizaron su viaje a Valladolid y una parte de ellas se exhibe en el Museo Oriental, mientras que otras muchas están almacenadas por falta de espacio. Como anécdota, en el Museo pueden verse tres tinteros chinos. En el almacén hay 195; y en el Vaticano quedaron 96. La doctora Isabel Cervera, de la universidad de Madrid, dedicó en 1988 su tesis doctoral a este tema, sugiriendo en ella que, muy posiblemente, en el Museo Oriental de Valladolid se encuentre la colección de tinteros chinos más numerosa fuera de China.

Porcelanas museo oriental

La primera sala dedicada a China exhibe un centenar de obras de bronce y numismática que cubren desde el siglo IV antes de Cristo hasta el XIX. Se pone mucho énfasis en los tres grandes movimientos filosófico-religiosos de la cultura china: Confucianismo, Budismo y Taoísmo, con esculturas en bronce de Buda y sus más importantes discípulos. En una pequeña vitrina y pasando casi desapercibido, se exhibe una copia moderna en chino y en tablillas, del Arte de la Guerra, escrito por Sun Tzu unos 600 años antes de Cristo y todavía estudiado hoy en las Academias Militares de muchos países y, más actualmente, también usado en algunas Escuelas de Negocios, que defienden que muchas de las tácticas militares del libro pueden ser aplicadas al mundo del comercio. Como nota de interés, Sun Tzu incluye lo siguiente en su famoso libro: “La guerra es un asunto sucio y todo hombre sensato debe hacer lo posible por evitarla”.

La segunda sala expone un centenar de obras de cerámica y porcelana, con piezas desde doscientos años antes de Cristo hasta nuestros días. Hay varias piezas del siglo XVIII con temática cristiana.

La tercera está dedicada a las lacas. Los visitantes se asombran cuando admiran algunas de las obras expuestas, sin entender cómo han podido los artistas tallar lo que ven en relieve, cuando saben que la laca es básicamente un barniz, hasta que descubren que los objetos-base, sean de madera o de otro material, han recibido doscientas o más ‘manos’ de laca, lo que resulta en un centímetro o más de espesor que permite tallarlo sin problema mayor, excepto, claro está, el arte del tallista.

La cuarta sala está dedicada al marfil, con más de un centenar de piezas de los siglos XVIII al XX. Resulta difícil comprender que algunas de las obras, cien por cien marfileñas, estén talladas a mano, como ocurre con varios abanicos expuestos. Hay varias bolas, talladas una dentro de la otra, hasta 12, y todas móviles. Una pieza que llama la atención es un hermoso tablero de ajedrez de laca con incrustaciones de marfil que perteneció a Emilio Castelar, cuarto presidente de la primera república española, cuyas fichas o trebejos son de marfil, unas en su color natural, blanco, mientras que las ‘negras’ están pintadas de rojo; cada una de ellas tiene como parte de la base una pequeña bola conteniendo dos o tres concéntricas y móviles. ¡O sea, la legendaria paciencia china, sin duda alguna!

Museo china, marfiles

La siguiente sala, quinta china, está primariamente dedicada a esmaltes y plata, si bien alberga otras obras de gran interés. Dos rollos verticales de pinturas están dedicados a los infiernos chinos, pudiendo admirar los diferentes tormentos a que son sometidos los que allí acaban. La colección de tabaqueras (para el rape o tabaco en polvo) pintadas por dentro, son siempre causa de admiración de los visitantes. Una vitrina recuerda, por medio delos objetos que contiene y las fotografías que lo acompañan, una de las barbaridades más grandes llevadas a cabo por la humanidad: las guerras del opio, organizadas por Inglaterra con la finalidad de vender la droga a los chinos, de los que murieren cientos de miles adictos a ella.

La sala sexta china está dedicada al arte de las artes, o ‘arte de bailar en papel’: la caligrafía china. En ella descubre el visitante lo que era y es básicamente la tinta china, y admira varios ‘cuadros’ en que la caligrafía es a veces más importante que el tema de la obra pictórica. Hay un ejemplar ‘caligrafiado’ por un emperador, otro por un joven príncipe y uno ejecutado por la ultima emperatriz de China; sí, la que aparece en la película ‘El último emperador’.

En la sala séptima se admiran bordados chinos de muchos tipos donde, una vez más, no sabe uno si admirar más la obra en sí o la increíble paciencia de quienes la crearon. Los visitantes que se preguntan qué pintan allí las fotos de un misionero y de una estatua de san Agustín a las que no prestan atención alguna, se quedan admirados cuando se les invita a acercarse y mirarlas con cuidado y descubren que son dos increíbles obras de bordado sobre seda. Y quedan un tanto horrorizados cuando descubren que los ‘zapatos de muñeca’ exhibidos no son tales, sino los usados por las mujeres a las que se sometía a la increíble tortura del vendaje de los pies para impedir su crecimiento (de los pies, no de ellas).

Museo oriental. Bordados chinos

Finalmente, en la última sala dedicada a China, se pueden admirar esculturas en esteatita o ‘piedra jabón’, en jade, en nácar, y armarios, biombos y otros enseres caseros elaborados con algunas de las maravillosas maderas que se dan en China y otros países del Oriente.

Repitiendo lo dicho en el artículo anterior, dedicado a Filipinas, el Museo Oriental de Valladolid, al igual que otros similares creados y mantenidos por otras instituciones religiosas, son un claro exponente de la contribución de la Iglesia en España a la cultura museística no religiosa. Indudablemente, la mejor forma de admirar las obras de este magnífico museo es visitarlo aprovechando un viaje a Pucela. Para los que no pueden hacerlo, sugerimos que entren en la web www.museo-oriental.es para gozar, aunque sea indirectamente, de las fabulosas obras en él exhibidas.

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