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De la Pasión a la Resurrección: el arte sacro italiano del siglo XX llega a Barcelona

La exposición del Museo Diocesano reúne obras de los Museos Vaticanos que exploran la Pasión de Cristo y la mirada de los artistas italianos del siglo XX sobre las injusticias y el sufrimiento humano

La muestra se ha inaugurado este lunes en Barcelona. | José Luis Gómez Galarzo

Los Museos Vaticanos han llevado al Museo Diocesano de Barcelona la exposición "Arte sacro italiano del siglo XX de los Museos Vaticanos", una muestra que reúne obras de su colección de arte moderno y contemporáneo y que puede visitarse hasta el 8 de diciembre. La propuesta incluye piezas de artistas como Giacomo Manzù, Renato Guttuso, Marino Marini, Carlo Carrà y Pericle Fazzini, y recorre la manera en que la iconografía religiosa se reinterpretó durante el siglo XX.

La directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta, destacó este lunes 26 de octubre, en declaraciones recogidas por Flama, que la muestra permite dar a conocer una parte de las colecciones que no siempre se asocia con la institución. "Estamos acostumbrados a ver los Museos Vaticanos como un lugar de la escultura clásica romana o también del Renacimiento", afirmó durante la presentación, en la que también mencionó "la gran etapa barroca".

Frente a esta imagen más conocida, Jatta reivindicó la colección de arte moderno y contemporáneo como "otra importante colección" de los Museos Vaticanos. La exposición de Barcelona es, según la información facilitada por la organización, la primera en España formada íntegramente por obras procedentes de los Museos Vaticanos.

Reportaje fotográfico sobre la exposición de arte sacro italiano del siglo XX en el Museo Diocesano de Barcelona | José Luis Gómez Galarzo

Colección que sigue creciendo

La colección de arte moderno y contemporáneo está vinculada a la iniciativa del papa Pablo VI de reforzar la relación entre la Iglesia y los artistas. En su intervención, Jatta recordó que el fondo inicial ha experimentado un importante crecimiento durante las últimas décadas.

"De las 900 obras del núcleo inicial se ha llegado a casi 9.000, o incluso 10.000 —ahora es casi complicado decir la cifra exacta—", afirmó. La colección, añadió, incluye obras de artistas contemporáneos y de creadores de las décadas de los treinta, cuarenta y cincuenta del siglo XX.

Reportaje fotográfico sobre la exposición de arte sacro italiano del siglo XX en el Museo Diocesano de Barcelona | José Luis Gómez Galarzo

La directora también destacó la importancia de las donaciones para preservar este patrimonio. Según sus palabras, las obras llegan a los Museos Vaticanos para "preservar una memoria, compartirla y preservar mucha creatividad vinculada al mundo espiritual".

Jatta aseguró que la institución quiere compartir esta colección con el público de Barcelona. En este sentido, señaló que el director del Museo Diocesano, Robert Baró, le había comunicado que más de 20.000 personas ya habían visitado la exposición desde su apertura, el pasado 24 de septiembre.

La presentación también estuvo vinculada a la publicación de un catálogo de la muestra, coordinado por Francesca Boschetti y Rosalia Pagliarani —que han participado como ponentes del acto—, con la participación de Elena Alonso y un trabajo editorial a cargo del Museo Diocesano de Barcelona y de Javier Monjo.

La tradición religiosa como lenguaje del presente

Uno de los ejes de la exposición es la relación entre la iconografía religiosa y los acontecimientos históricos del siglo XX. Las obras muestran cómo artistas con trayectorias y convicciones diferentes recurrieron a temas sacros para expresar cuestiones propias de su tiempo.

Una de las ponentes incidió en la idea de que la selección constituye "una síntesis del arte del siglo XX, un arte sacro que mantiene un vínculo muy fuerte precisamente con las iconografías sacras". Según señaló, estas imágenes continúan ofreciendo a los artistas una fuente de significado.

Reportaje fotográfico sobre la exposición de arte sacro italiano del siglo XX en el Museo Diocesano de Barcelona | José Luis Gómez Galarzo

"Las iconografías sacras se convierten, con el paso del tiempo, en una fuente de sentido en la que los artistas encuentran apoyo", afirmó. La ponente precisó que esta relación no se limita a los artistas de fe cristiana: también hay creadores que utilizan el arte para inspirarse y "sobre todo para explicar lo que estaba pasando en el presente".

La intervención puso el acento en el impacto de las dos guerras mundiales sobre la producción artística. En este contexto, algunos artistas que habitualmente no trabajaban con temas religiosos recurrieron a estas imágenes para expresar el sufrimiento y la violencia.

"En la proximidad de los dos acontecimientos bélicos eligen los temas sacros precisamente para dar voz a las injusticias, a los abusos y a lo que estaba pasando", concluyó. Entre los ejemplos mencionados figuran Marino Marini, que en otros momentos de su trayectoria había trabajado temas como el caballo y el jinete o la figura femenina, y Renato Guttuso.

La ponente destacó que esta relación entre el arte religioso y la actualidad sigue vigente. En referencia a la participación del Vaticano en la Bienal de Venecia, recordó que se propuso a los artistas participantes partir de las Sagradas Escrituras.

Reportaje fotográfico sobre la exposición de arte sacro italiano del siglo XX en el Museo Diocesano de Barcelona | José Luis Gómez Galarzo

"Las Sagradas Escrituras siguen siendo una fuente de inspiración que recoge la herencia de un pasado iconográfico y de significado, pero que también permite a los artistas de hoy dialogar con el presente y expresarse a través de él", afirmó. Y resumió esta continuidad con una idea que también atraviesa la exposición: "Este es el hilo conductor que subyace también en esta muestra".

Una nueva lectura de las obras en Barcelona

La responsable de la Colección de Arte Contemporáneo de los Museos Vaticanos detalló que el proyecto parte de una exposición anterior, celebrada en 2022 en el Museo Diocesano Carlo Maria Martini de Milán y comisariada por Micol Forti y Nadia Righi. Aquella experiencia, centrada en exposiciones sobre la Pasión de Jesucristo, dio lugar a la nueva iniciativa.

Para la edición barcelonesa, el equipo revisó las relaciones temáticas entre las obras y su distribución en las salas. La ponente destacó la importancia de concebir cada montaje como una propuesta con identidad propia.

"Cada nuevo montaje se convierte, en realidad, en una exposición totalmente diferente, con una identidad propia capaz de generar nuevas expectativas y nuevas interpretaciones", observó. También describió el recorrido expositivo como "una nueva sinfonía que hace vibrar distintas cuerdas".

Las obras expuestas abarcan desde las primeras décadas del siglo XX hasta los años centrales de la centuria. El recorrido incluye el simbolismo de principios de siglo, el retorno al orden, el segundo futurismo, el realismo de mediados de siglo y las investigaciones sobre la materia y la luz en la escultura.

La selección incluye obras de Francesco Messina, Giacomo Manzù y Pericle Fazzini, entre otros. La ponente indicó que el recorrido no sigue estrictamente un orden cronológico, sino que agrupa las piezas por afinidades temáticas, sensibilidades y contextos históricos.

"Hemos preferido organizar diferentes grupos temáticos que relacionan las obras por su sensibilidad y su momento histórico, pero que están unidos por cuestiones muy similares", señaló.

Reinterpretar a los grandes maestros

La relación entre los artistas del siglo XX y la tradición figurativa del pasado es otro de los aspectos destacados por la responsable de la colección. Según explicó, esta influencia no consiste únicamente en reproducir modelos anteriores, sino que abre la puerta a nuevas interpretaciones.

"Una relación que no se limita a citar o imitar modelos, sino que se transforma en una oportunidad para reinterpretarlos y experimentar con libertad", afirmó.

Entre las obras que ejemplifican este diálogo figura "El beso de Judas", de Felice Casorati, que retoma una composición de Giotto; "La flagelación", de Salvatore Fiume, vinculada a Piero della Francesca, y "El descendimiento", de Marino Marini, en la que confluyen referencias a Miguel Ángel y Rembrandt.

La ponente también destacó el "Crucificado" de Renato Guttuso, de 1965, inspirado en el retablo de Isenheim de Grünewald. En cuanto a las referencias españolas, mencionó la presencia de El Greco en una obra de Felice Carena y la influencia de "Guernica", de Picasso, en estudios de Guttuso relacionados con su "Crucifixión" de 1942.

La muestra aborda igualmente las transformaciones de la representación de la Piedad a lo largo del siglo XX, con obras de Francesco Messina, Felice Carena y Carlo Carrà. La ponente comentó que estas piezas replantean la relación entre el cuerpo de Jesucristo y el de su madre mediante una nueva esencialidad compositiva y el diálogo con obras de Miguel Ángel.

La Pasión, la guerra y el sufrimiento humano

La representación de la Pasión permite a los artistas relacionar el relato de Jesucristo con el sufrimiento contemporáneo. En la intervención dedicada al proyecto expositivo, se destacó que esta es una de las dimensiones más intensas de la selección.

Reportaje fotográfico sobre la exposición de arte sacro italiano del siglo XX en el Museo Diocesano de Barcelona | José Luis Gómez Galarzo

"La crucifixión se transforma así en una imagen con la que narrar las tragedias de la guerra, la violencia de los regímenes, las injusticias contra los más débiles y la soledad del ser humano", señaló la ponente.

La exposición incluye ejemplos de esta interpretación, como la escultura de Marino Marini, en la que el cuerpo martirizado de Jesucristo recuerda a las víctimas de la violencia bélica, y "El hombre crucificado", de Ottone Rosai. En esta última obra, según la descripción de la ponente, el martirio se sitúa en un paisaje industrial devastado por la guerra y el crucificado aparece representado como un hombre corriente, un trabajador cuyo rostro recuerda al autorretrato del pintor.

El recorrido culmina con la "Resurrección", de Pericle Fazzini, concebida para el Aula Pablo VI del Vaticano. La ponente explicó que la figura de Jesucristo parece surgir "de una explosión de materia y de energía vital", en contraste con las imágenes de dolor y de Piedad presentes en la muestra.

En su intervención, también citó el prólogo del catálogo, escrito por el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, que vincula el arte con la reflexión sobre el sufrimiento y la esperanza.

"El misterio se transforma, a través del arte, en una ocasión privilegiada para reflexionar sobre el sufrimiento, sobre la esperanza humana y sobre la capacidad del amor para transformar la humanidad", concluyó.

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