Ecos del IX Congreso Aguapanelazo América Aguapanelazo, “Ellos no son de la calle, son nuestros”

Aguapanelazo
Aguapanelazo

Acaba de realizarse en Ibagué, del 8 al 10 de este marzo, el noveno congreso Aguapanelazo América.  Jóvenes de 11 ciudades de Colombia y también de Buenos Aires, Argentina, reunidos para celebrar 10 años de misión al lado de las personas que habitan las calles, para contarse las experiencias y tomar nuevo impulso.

La palabra que han escogido como nombre para su movimiento, “Aguapanelazo”, explica este modo de ser Iglesia; no es simple aguapanela que se reparte, es vida (agua) es Jesús (pan de vida) es lazo (comunión, conexión).

“Siempre lo hemos tenido claro, que nosotros con una aguapanela y un pan no le vamos a quitar el hambre a nadie… no es algo que va a solucionar la vida…que va a sacar las gentes de la calle…no es nuestra búsqueda… nuestra búsqueda es que esos habitantes de calle se sientan personas, importantes, que no importa la condición que tengan, pero que prevalece su humanidad…la aguapanela y el pan es un presente para llegar a la casa de ellos” (Leidy Paredes)

Los jóvenes reparten el pan en las calles y están convencidos de que, como decía también una participante, “un pan entero es pecado”, que hay que partirlo y que sólo así se vuelve gracia.

Acaba de realizarse en Ibagué, del 8 al 10 de este marzo, el noveno congreso Aguapanelazo América.  Jóvenes de 11 ciudades de Colombia y también de Buenos Aires, Argentina, reunidos para celebrar 10 años de misión al lado de las personas que habitan las calles, para contarse las experiencias y tomar nuevo impulso.  Estos jóvenes, inspirados por los misioneros de la Consolata, en especial de Jonatan Acuña, son Iglesia en salida, callejean la fe y salen con frecuencia al encuentro de los más pobres y les ofrecen, con un pan y una aguapanela, la alegría del evangelio.

Invitación al Aguapanelazo
Invitación al Aguapanelazo

Los muchachos y muchachas hablaban de los habitantes de la calle y se notaba, que a lo largo de todos estos años, se había creado entre unos y otros una verdadera familia; mencionaban a los de la calle por el nombre, contaban sus historias, traían sus fotos y recuerdos.  La consigna que más se oyó en el encuentro fue “ellos no son de la calle, son nuestros”.  La palabra que han escogido como nombre para su movimiento, “Aguapanelazo”, explica este modo de ser Iglesia; no es simple aguapanela que se reparte, es vida (agua) es Jesús (pan de vida) es lazo (comunión, conexión).

Los misioneros y misioneras del Aguapanelazo saben muy bien, y así lo explicaban, que una aguapanela y un pan no son la solución al problema de las calles; no son solución, pero sí disculpa para ir al encuentro, para establecer un diálogo, para tejer relación, para decir a los vulnerables que son amados, que son humanos y que importan. Leidy Paredes, la líder de todo este movimiento, testimonia: “Siempre lo hemos tenido claro, que nosotros con una aguapanela y un pan no le vamos a quitar el hambre a nadie… no es algo que va a solucionar la vida…que va a sacar las gentes de la calle…no es nuestra búsqueda… nuestra búsqueda es que esos habitantes de calle se sientan personas, importantes, que no importa la condición que tengan, pero que prevalece su humanidad…la aguapanela y el pan es un presente para llegar a la casa de ellos”.   Y la casa de ellos es la calle.

Callejear la fe
Callejear la fe

No es sólo dar pan y aguapanela, es abrazar a las personas, sentarse a su lado, escuchar sus relatos, estar atento a sus necesidades; la aguapanela y el pan son solo materia del sacramento del encuentro y allí, mientras se parte el alimento se hace presente Dios.  Los jóvenes reparten el pan en las calles y están convencidos de que, como decía también una participante, “un pan entero es pecado”, que hay que partirlo y que sólo así se vuelve gracia.  Estos jóvenes presiden, en nombre de Jesús, la eucaristía en las calles, son pan que se entrega, son vino que da alegría.  

Uno de los muchachos, el pintor Juan Camilo Herrera, expuso su obra “Humanos TODOS”, y con óleo sobre cartón, el mismo cartón que reciclan los habitantes de la calle, nos dejó ver el rostro de muchos de estos hermanos y hermanas; allí a colores estaba la humanidad de los que tantas veces han sido ignorados, considerados desechables, presas de “falsos positivos” y desaparición, tenidos como gente de segunda.  La exposición acompañó el congreso y se puede admirar unos días más en La Gaitana, Café Librería, de Ibagué.

Exposición "Humanos TODOS" de Juan Camilo Herrera
Exposición "Humanos TODOS" de Juan Camilo Herrera

La noche del sábado 9, los participantes salimos por las calles de Ibagué y, con aguapanela y pan, nos acercamos a los habitantes de la calle.  Ahí, en esa actividad, me parecía que Dios se encontraba con Dios, que la Trinidad sucedía:  Dios en los jóvenes con su deseo de cuidar, de dar, de escuchar, de amar; Dios en los pobres, porque ellos, como dice Jon Sobrino, “están en lugar de Dios” y son presencia de Jesús.  Sí, Dios se encontraba con Dios y el Espíritu Santo se respiraba en el ambiente, había alegría, gozo, paz, fuerza, unidad.

En ese mismo recorrido, mientras repartíamos la aguapanela y el pan, William Sarmiento, otro líder del Aguapanelazo, nos hizo detener varias veces para hacer memoria de los habitantes de la calle que ya no están, los asesinados y los que desaparecen en la llamada “limpieza social”.  Nos deteníamos allí donde había caído su sangre o donde fueron vistos por última vez y William nos decía quiénes eran, nos relataba sus recuerdos… escuchamos, y era un evangelio, la historia de Rosamaría, Tomate, Payaso, Jorgito, Luis... y tantos otros.

Ropero en el aguapanelazo
Ropero en el aguapanelazo

El congreso llegó a su clímax el domingo 10, fue toda una fiesta en el parque Andrés López de Galarza; allí el Aguapanelazo montó servicio de peluquería y de baño; puso un ropero a disposición de los que quisieran cambiarse; y se habilitaron espacios de escucha para los que quisieron hablar.   Y mientras tanto se pelaban yucas, plátanos y papas y se cocinaba un buen sancocho. De la mesa pasamos a la misa y en la eucaristía se celebró la alegría de amar y de ser presencia de Cristo para estos hermanos y hermanas.

 Un gracias inmenso a las personas que inspiraron este encuentro y que con su palabra animaron la misión de los jóvenes, Rosana Navarro y Ángela María Sierra de la Universidad Javeriana; Salvador Medina y Jonatan Acuña de los Misioneros de la Consolata; Carlos Olivero, uno de los curas villeros de Buenos Aires; los abogados Jessiel Steven Melendro y Mario Fernando Varón.  También tuve la gracia de participar llevando el testimonio y la fuerza de las mujeres buscadoras de los desaparecidos. Gracias, Aguapanelazo América.

Espacio de escucha en el aguapanelazo
Espacio de escucha en el aguapanelazo

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