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Elecciones grotescas y catastróficas en Perú

Dos semanas después seguimos sin resultados oficiales

Un despropósito de proceso electoral como el que estamos viviendo solo va a contribuir a la confusión y el desgobierno. Pierde el pueblo, toda esa gente linda que cada día trabaja, lucha y trata de dar lo mejor para mantener nuestro país en pie. No se merecen esta calaña política, que está llevando al Perú al desastre.

Captura de pantalla | Web de la ONPE

Un despropósito de proceso electoral como el que estamos viviendo en Perú solo va a contribuir a la confusión y el desgobierno. Dos semanas después del día de votación, todavía no tenemos resultados oficiales. Solo está claro que en segunda vuelta habrá que elegir entre dos de los máximos capitostes de la coalición mafiosa que se ha apoderado del país en los últimos años. Estaba todo orquestado y bien calculado. Blanco y en botella, leche.

Comenzando por el estrafalario número de candidaturas: 37 partidos concurrieron (después de dejar fuera de inscripción a otros 13 que no cumplían los requisitos, es decir que podían haber llegado a 50), con 36 aspirantes a la presidencia que al final fueron solo 35 porque Napoleón Becerra falleció durante la campaña. Pues muerto y todo, a la hora de publicar esto ha sacado más de 10.900 votos, tal es la desinformación y el esperpento.

Humor negro. El capítulo de la cédula de votación raya lo ridículo: tan enorme como un mapa, requería doblarla varias veces para lograr meterla en el ánfora. Contenía una cuadrícula inmensa de partidos y candidatos de cinco elecciones (presidente, senadores a nivel nacional, senadores a nivel regional, diputados y parlamento andino), con cuadros en blanco para marcar voto preferencial. Votar era realmente dificilísimo, mucha gente se confundió y la cantidad de votos nulos fue exagerada, lo cual benefició a los “dueños del Perú”, por supuesto. Todo atado y bien atado.

Si sufragar era para licenciados, el procedimiento de escrutinio era de arte y ensayo. Lo sé porque me había tocado miembro de mesa suplente, y tuve que ver el video de capacitación, que era caricaturesco, explicaba un método harto complicado, con multitud de actas, borradores, bolsas de colores… En muchas mesas estuvieron 11 y 12 horas trabajando. Un compañero me contaba que terminó a las 4 de la madrugada, estaba lejos de la casa, no hallaba movilidad, le dio miedo ir por la calle y se tuvo que alquilar un cuarto en un hospedaje para dormir un par de horas hasta que se hizo de día.

El cómputo está siendo tan laborioso, farragoso y complejo que 24 horas después de cerrarse los centros de votación, iban por el 58%, 48 horas después por el 80%, pasaron varios días varados entre el 91 y el 94% y la cosa no avanza. ¿Inaudito, estrambótico… sospechoso? Desde luego que sí. De hecho, uno de los candidatos comenzó a acusar de fraude ¡días antes de las elecciones!

Claro que también influyó el incidente de las 211 mesas que no pudieron constituirse porque no les llegó el material electoral. Un total de 63.300 personas se quedaron sin poder ejercer su derecho de sufragio. Hacían cola y, visto que no iba a poder ser, los de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales) les animaban diciendo que tranquilos, que les iban a exonerar de la multa por no votar. Como si eso fuera lo importante. La gente se veía furiosa en las entrevistas.

¿Cómo es posible que no se consiguiera llevar el material a tiempo a distritos nomás del sur de Lima? Si hubiera pasado en la selva remota ya pues, ¡pero en la misma capital! El jefe de ONPE dijo que había sido un fallo logístico de una empresa subcontratada que había sido ya sancionada por incumplimiento ¡tres veces! Como si fuera poca cosa. Calamitoso y risible; el tipo renunció días más tarde, en pleno recuento, lo que aumentó la sensación de caos total.

Así que las votaciones, que debieron terminar el domingo 12 a las 5 de la tarde, continuaron todo el lunes en esos lugares, con las encuestas a boca de urna y los conteos rápidos en todo lo alto. Surrealista. Tanto como el hecho de que en estos momentos (24 de abril) todavía no sabemos quién va a pasar a segunda vuelta acompañando a Fujimori y seguimos al 95,15 %. Es increíble: en Colombia, Ecuador o Chile se conocen los resultados la misma noche… Acá llevamos once días y esto no tiene fin.

Evidentemente, la duda acerca de la limpieza de esta elección permanecerá siempre. El resultado es infausto: siempre pierde el pueblo peruano, toda esa gente linda que cada día trabaja, lucha y trata de dar lo mejor para mantener nuestro país en pie. Como los miembros titulares de mi mesa, que acudieron fielmente a cumplir con su deber. No se merecen esta calaña política, que está llevando al Perú al desastre por pura codicia y afán de poder.

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