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Casi casi, un sagrado convite
Estamos en días, mucha gente se vuelve loca a comprar. “Muchas cosas que compramos no vamos a utilizar nunca. Su única función será estorbar”, dijo uno. El otro interlocutor dijo: “Yo nunca pienso en lo que puedo comprar sino en aquello delo que puedo prescindir”. El tercer interlocutor comentó: “Esos compradores desaforados están frente a un mundo insignificante para ellos que necesitan llenar de significado y, consciente o inconscientemente, piensan que pueden llenarlo con cosas que van a comprar. Otros trataran de llenarlo con alcohol, con droga, con acciones estúpidas como conducir en contra sentido por autopistas y cosas por el estilo. Otro grupo de esas personas se entregan a la indiferencia, modo deficiente de existir y de vivir sin adherirse a nada. Ese vacío podría aprovecharse para abrirse al que va a nacer, Jesús. A lo mejor, su compañía puede resultar exultante y llenar de sentido la vida. Adviento es eso, espera al que va a nacer.
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