Agitación silenciosa

Los centenares se ven crecer, la primavera ha ocultado los pueblecitos de la ladera del Cebreiro. De tiempo en tiempo, una pequeña nube, como una sombra errante, rompe la monotonía del cielo. La luz llueve de la copa de los árboles. Las palabras que se oyen en el campo quedan suspendidas en el aire. La calma y la paz silenciosas que descienden del sol lo acunan todo. Una llamada de teléfono rompe la calma y el silencio llenándolo todo de música. Las bestias que esconden su existencia en la oscuridad del mundo se despiertan cuando llega el atardecer, y algunas aves lúgubres y algún sapo que brinda a la luna su canto solitario y melancólico llenan la oscuridad de una agitación silenciosa que, como una plegaria,  dice: "La paz os dejo, mi paz os doy". Cuando llegue el amanecer, los pájaros posados en las ramas de lo s arboles que acabaren los primeros rayos del sol saludaran alegremente el nuevo día piando y cantando. A medida que el sol baje de los cerros por las laderas y todo se llene del un rumor metálico que nace de las carreteras, de los talleres y de las fábricas, ahuyentara la oscuridad y llenará el mundo de poesía viviente, de solidaridad difusa y de mil esperanzas sin definir.

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