Cualquiera de los grandes clubs de futbol es una multinacional : importa y exporta jugadores. Cada uno de ellos tiene su museo que suele estar entre los más visitados de la ciudad. Las grandes marcas, especialmente las de ropa deportiva, escogen como imagen de sus productos a los grandes clubs y, en particular, a sus estrellas. Sus presidentes son más conocidos que cualquier ministro del gobierno del país de donde es propio. Los grandes entrenadores se convierten, ipso facto, en maestros de escuelas internacionales de directivos. En algunos de mis últimos viajes por Brasil, Japón, Grecia, he podido comprobar que algunas ciudades cuyo equipo de fútbol ha hecho una buena campaña liguera, tales como Coruña, Villareal, son más conocidas por su equipo que por su catedral o por cualquier otro monumento.