muertos fiesta de san antonio recuerdos loureses ancestros
Refugio de los muertos
Estas tardes de otoño, sin el “zumbar de miel”, recuerdan la infancia sumergida en sueños. Los límites de las palabras se desvanecen y se pierden en la realidad desdibujada y deshilachada. Llega la noche cuando la tarde ya ha desovillado todos los presagios. Entonces, como rumores de deseos, caen las sombras sobre el futuro. No hay nada más que hacer ni que pensar que contemplar la insondable negrura de la bóveda celeste sin estrellas. En estas tardes de otoño, la vida parece un escaparate de costumbres disecadas, cicatrices de la memoria, fantasmas del tiempo.
También te puede interesar
muertos fiesta de san antonio recuerdos loureses ancestros
Refugio de los muertos
excelencia políticos obispos universidad seminarios teología facultad
Excelencia y talento vs chiringuitos
emprendedor teléfono empresa loureses bodegas
Un emprendedor
caridad universalismo compromiso fuerza cristianismo caridad
El lenguaje del Papa (2)
Lo último