muerte de Dios dios metafísico Tomás de Aquino
Las cenizas de dios
Con la muerte de Dios, trasunto del sentido y la finalidad de la naturaleza y de la historia, han muerto todos los valores supremos, que habían regido hasta entonces, pierden el propio centro de gravedad y quedan desprestigiados. Todas las aspiraciones dirigidas al más allá hay que congregarlas en el aquí presente. Hay que volver a creer en el hombre que descubre que es un átomo y una cosa más entre las cosas y que hay una falta de concordia entre él y su mundo entorno y por ello necesita autoafirmarse. No hay más que: negocio (dinero) y distracción (placer). Todo esto ha desgarrado el velo axiológico, en torno al hombre y a las cosas y ha producido un catastrófico desencanto. Era más fácil creer en el hombre cuando se creía en a través de Dios. El virus, enemigo invisible, nos ha traído a la memoria lo de Hitler, lo de Lenin, Stalin y Maho: última desinhibición de la postmodernidad. Puede que la humanidad esté tocando fondo y que el horror sea el inicio de la solidaridad universal.
También te puede interesar
muerte de Dios dios metafísico Tomás de Aquino
Las cenizas de dios
nada ser realidad ficción política ficción líder
El ser y la nada
tradición antepasados sin sentido botellón bidón vacío
La noche del amor y la plenitud (y 2)
noche de san juan amor plenitud luz
La noche del amor y la plenitud
Lo último