ciencia fe nuevas tecnologías tiempo cambio
El lenguaje del Papa
Liberados del lastre de la experiencia, nuestros políticos, mujeres y hombres jóvenes, simpáticos y generosos, quieren convertir la aburrida, informal y egoísta realidad en una fantasía que ellos han soñado; llenan “la limpia republica verbal” de palabras sin sentido y convierten los silencios en barullo de mercado y “la bella bahía de la política” en un lodazal. Olvidando poner el acento en los problemas de los ciudadanos e intentando convertir el revés en victoria, hablan de grandes temas de sospechosa objetividad, por ejemplo: una nueva normalidad, que de pronto se vuelven recuerdos de densos nubarrones. Tal vez un político no siempre pueda decir lo que quisiera, pero no está obligado a decir lo que no quiere. En este caso debería guardar silencio, reacción propia de la madurez, paquete de extrañezas y experiencias, que no es exigible a jóvenes, máxime si han dado una patada en el culo a gente mayor que, a su lado, pudiera darles avisos. Así, porque somos palabras y porque ellos solo hablan de cosas que solo a ellos interesan, han creado, entre la casta y la gente, una frontera de palabras.
También te puede interesar
ciencia fe nuevas tecnologías tiempo cambio
El lenguaje del Papa
novelas freixanes palabras literatura
Un festín de palabras
salvación naufragio antepasados ciudad pueblo aldea vida interior bullicio
Tablas de salvación
inocencia periodista posverdad valor de la palabra promesas política censura
¿Inocencia?
Lo último