El esfuerzo que empresas e instituciones están haciendo por rescatar con vida a los mineros atrapados a una profundidad de vértigo mantiene una fundada esperanza en ellos, en sus familias y en mucha gente. Pero me temo que el esfuerzo y las buenas intenciones de muchos se conviertan en “El gran carnaval” (Dir. Billy Wilder, 1951) por intereses espúmeos: dinero, fama y celebridad, de mafias, grupos mediáticos y de instituciones y personas.