El último suspiro

“Montilla y Carod agotarán hasta el último sorbo el mandato porque saben que tardarán en tener otra oportunidad de tocar el poder con mayúsculas. Montilla desbancó a los burgueses que habían organizado el partido para controlar al proletariado y ahora él pierde el poder. Los burgueses catalanes no se lo perdonan en la vida. Carod es hombre muerto por eso trata de colocar gente que le pueda echar una mano porque el aparato de su partido lo condenará al ostracismo total. Entre los políticos no existe el perdón”. Esta es, suavizando muchos de los términos, la confesión de alguien cercano a los dos políticos. “Las bravuconadas de uno y otro son patadas de ahogado”, añadió. Traducido a un lenguaje animalista se podría decir: “Pelea de burro amarrada contra tigre suelto”
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