Argüello pide a los laicos vallisoletanos una "una participación mayor en 'toda' la vida de la Iglesia para que las cosas funcionen"
"Para que la Iglesia viva hay que "refrescar" la condición de bautizados", expresa y reconoce que "ante los desafíos misioneros, muchas de nuestras realidades, de nuestras parroquias, asociaciones, movimientos por sí mismos no pueden realizar toda esta tarea"
El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha pedido a los laicos "dar un paso adelante" y asuman "una participación mayor en toda la vida de la Iglesia", una participación que deben promover los presbíteros para hacer surgir "nuevas vocaciones, ministerios eclesiales, servicios para que las iglesias estén abiertas y los templos cuidados".
Así lo ha apuntado el prelado vallisoletano en su Carta Pastoral de la segunda quincena del mes de septiembre que lleva por título 'Que la Iglesia viva. Que las cosas funcionen".
En su Carta, el también presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha aseverado que para que la Iglesia viva hay que "refrescar" la condición de bautizados, porque cuando alguien es bautizado "forma parte del cuerpo de Cristo" y habita en él "la vida eterna", una gracia, que según Luis Argüello, se tiene que expresar "en la participación en la comunión y misión de la Iglesia".
Asimismo, el arzobispo de Valladolid ha subrayado en su carta que una Iglesia "viva" pide que las cosas "funcionen" y así, por ejemplo, que surjan equipos de vida, que se puedan celebrar una vez a la semana o al mes encuentros para reflexionar, para orar juntos, o para cultivar la fraternidad.
Y para ello, es importante "que las cosas funcionen", ha escrito Argüello, que el Consejo de Pastoral de la parroquia o de la unidad parroquial "sea ya un grupo de vida" y que el Consejo de Pastoral Diocesano sea la expresión de esa comunión y se organiza "para llevar a cabo la misión, para anunciar el Evangelio, para iniciar en la vida cristiana".
"Una Iglesia viva genera nuevos cristianos y para eso es necesario que las cosas funcionen, ha enfatizado el arzobispo de Valladolid, quien cree que hay que ayudar a padres a iniciar en la vida cristiana a sus hijos, a acoger a jóvenes y adultos "que desean conocer a Jesús, iniciarse en la vida cristiana e incorporarse a la vida de la Iglesia y a la misión".
Por ello, en la Asamblea Diocesana que se está celebrando la Iglesia de Valladolid, el arzobispo de Valladolid ha indicado que se quiere repensar la organización, la necesidad de reestructurar "la presencia en el territorio a través de la revisión y la creación de nuevas unidades pastorales, de parroquias que concretan su trabajo, su presencia en una relación mucho más cercana desde la unidad del pastor al pueblo de Dios".
"Humildemente, hemos de reconocer que ante los desafíos misioneros que tenemos por delante, muchas de nuestras realidades, de nuestras parroquias, asociaciones, movimientos por sí mismos no pueden realizar toda esta tarea", ha apuntado Luis Argüello, quien considera que una Iglesia "viva" necesita que cada uno de los que forman parte de esa Iglesia "reaviven el carisma" que está en sus corazones y sean fieles "a la vocación" a la que han sido llamados.