El cura Valera ya es beato

Antonio Gómez Cantero, ha definido al nuevo beato como un "Cura de Ars español", en una ceremonia a la que han asistido más de 5.000 fieles

Beatificación del cura Valera
Beatificación del cura Valera | Diputación de Almeria
RD/Efe
07 feb 2026 - 14:31

La localidad almeriense de Huércal-Overa ha vivido este sábado una jornada histórica con la beatificación del sacerdote Salvador Valera Parra (1816-1889), conocido popularmente como el Cura Valera.

Una ceremonia multitudinaria, presidida por el enviado papal, el cardenal Marcello Semeraro, que ha contado con un testigo de excepción: Tyquan Hall, el joven estadounidense cuya recuperación inexplicable al nacer ha sido reconocida por la Iglesia como el milagro necesario para elevar al sacerdote a los altares.

Ante más de 5.000 fieles congregados en el Espacio de Usos Múltiples y el pabellón anexo habilitado por el Ayuntamiento, la ceremonia ha culminado un proceso iniciado en 1954. El prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, en representación del Papa León XIV, ha dado lectura a la Carta Apostólica que inscribe al venerable en el libro de los beatos, fijando su festividad litúrgica el 27 de febrero, día de su nacimiento.

 El momento de mayor carga emotiva de la liturgia ha sido la procesión de las reliquias hacia el altar. La comitiva ha estado encabezada por Tyquan Hall, el joven protagonista del milagro, quien ha portado la vela central visiblemente emocionado. Hall nació sin signos vitales en enero de 2007 en el Memorial Hospital de Rhode Island (EE. UU.).

Su supervivencia sin secuelas neurológicas se atribuye a la intercesión solicitada en aquel momento crítico por su pediatra, el doctor Juan Sánchez-Esteban, natural de Huércal-Overa.

El facultativo, también presente en la ceremonia junto a su familia y la enfermera que asistió el parto, relató durante la instrucción de la causa que, tras agotar las vías médicas, rezó: "Cura Valera, he hecho todo lo que estaba en mis manos. Ahora te toca a ti". Hoy, médico y paciente han coincidido en el presbiterio para honrar la memoria del nuevo beato.

La beatificación ha servido también para escenificar la unión entre las diócesis de Almería y Cartagena, calificadas durante los actos como "diócesis hermanas".

El presbiterio ha estado presidido por dos tallas de gran valor simbólico: el Santísimo Cristo de la Agonía, traído desde la Basílica de la Caridad de Cartagena —recordando los años que el beato ejerció en Alhama de Murcia y la parroquia de Santa María de Gracia—, y la Virgen del Río, patrona local cuya devoción impulsó el propio sacerdote en el siglo XIX.

La arqueta con las reliquias, obra en madera de cedro y plata, ha sido portada a hombros por cuatro sacerdotes hijos del pueblo: Miguel Lázaro, José María Parra, Federico Parra y Ginés García.

El relicario ha sido llevado hasta el altar por el obispo de Getafe, Monseñor Ginés García Beltrán, también natural de Huércal-Overa, quien ha concelebrado junto a una amplia representación episcopal que incluía a los prelados de Granada, Guadix, Jaén y Córdoba.

Durante la acción de gracias, el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, ha definido al nuevo beato como un "Cura de Ars español", destacando su perfil de pastor austero, entregado a los pobres y modelo para el clero. Gómez Cantero ha revelado el envío de una carta pastoral titulada Una vida para los demás a todos los seminarios de España, proponiendo la figura de Valera como referente vocacional.

La ceremonia, amenizada musicalmente por la Orquesta y Coro de la Catedral de Córdoba con la interpretación de la Misa de la JMJ, ha concluido con la primera mención del Beato Salvador en la plegaria eucarística. Al término del acto, se ha descubierto una imagen gigante del nuevo beato, basada en las únicas fotografías conservadas, en la que luce la insignia de la Orden de Carlos III sobre el pecho

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