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Elizalde reclama "unas instituciones ejemplares y una vida pública donde se escuche más y se grite menos"

El obispo de Vitoria defiende un empleo "digno" y muestra su "cercanía y empuje" a los trabajadores del Valle de Ayala

Elizalde, en la misa de hoy | Diócesis de Vitoria

El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, ha defendido un "empleo digno" y ha mostrado su "cercanía y empuje" a los trabajadores de empresas del Valle de Ayala que están en dificultades por su "incierta situación", así como a otros gremios. También ha alertado de la necesidad de "unas instituciones ejemplares y una vida pública donde se escuche más y se grite menos".

Elizalde ha realizado estas reflexión en la homilía ofrecida en el Día de los Desagravios de Estibaliz, que pone fin a las fiestas patronales de Álava, un 1 de mayo en el que se celebra el Día del Trabajador.

Misa en Estíbaliz | Diócesis de Vitoria

El Obispo ha realizado una reflexión sobre el Día del Trabajador y ha defendido un "empleo digno, estable, seguro y justamente remunerado" al mismo tiempo que advertía que "los jóvenes necesitan horizontes reales y no promesas vacías". Según ha indicado, una sociedad, y también una Iglesia que "no abre camino a sus jóvenes está hipotecando su futuro".

"Hoy queremos reivindicar el sentido del trabajo, no solo como una forma de ganarse la vida sino ligado a la dignidad, vocación y colaboración con la obra creadora de Dios", ha indicado el obispo, que ha señalado que, "cuando una persona trabaja honradamente, está poniendo orden, belleza y esperanza en el mundo y ahí, precisamente ahí, esta Dios".

El prelado ha asegurado que "ningún trabajador puede ser tratado como una pieza reemplazable ni ninguna familia debería vivir con angustia permanente por no saber si podrá salir adelante".

El Obispo ha tenido presente a quienes trabajan en las fábricas y, especialmente, a las que están "hoy amenazadas en el Valle de Ayala". Elizalde ha mostrado su "cercanía y empuje" a sus trabajadores y también al campo alavés, que sufre "efectos de políticas globalistas"; al pequeño comercio, que "en muchos casos está amenazado por lejanas plataformas digitales o grandes empresas sin rostro"; a la sanidad, "que cuenta con grandes profesionales que merecen ser escuchados en sus demandas" y a la enseñanza, con "entregados docentes moldeadores de futuro sano y en convivencia".

Religiosas en Estíbaliz | Diócesis de Vitoria

También ha citado a la hostelería; al transporte que une personas; a la administración pública donde hay "buenos funcionarios, servidores del ciudadano"; al cuidado de mayores y niños, "fundamental en la ejemplaridad hacia los más vulnerables"; y también a tantos autónomos y pequeños empresarios que "sostienen empleos con sacrificio y valentía, a quienes se debe ayudar.

"Tenemos una tradición que merece ser cuidada: la cultura del trabajo bien hecho, del compromiso y de la palabra dada. No la perdamos", ha exclamado.

Asimismo, ha destacado la necesidad de cuidar la convivencia, fortalecer las instituciones y no acostumbrarse "a la crispación, al enfrentamiento ni a la desconfianza". "No puede haber verdadera convivencia cuando miles de personas viven con incertidumbre laboral ni cuando una familia trabaja mucho y aún así no llega con tranquilidad a fin de mes. La Iglesia insiste en algo muy sencillo y muy profundo: la persona debe estar siempre en el centro. Las leyes, la economía, la organización pública, las empresas, los mercados y las decisiones políticas tienen sentido si sirven a la dignidad humana", ha agregado.

Cuando las instituciones son casa común y no campo de batalla, la sociedad respira mejor

A su juicio, cuando eso se olvida aparecen "frustraciones, divisiones y heridas sociales". Por último, ha remarcado "la importancia de tener unas instituciones sólidas y confiables basadas en la limpieza, el servicio, la ejemplaridad, la escucha y el respeto a todos". "Cuando las instituciones son casa común y no campo de batalla, la sociedad respira mejor", ha asegurado.

Por ello, ha exigido "una vida pública donde se escuche más y se grite menos, donde el adversario no sea tratado como enemigo, donde la diferencia no se convierta en odio, donde la verdad pese más que la propaganda y donde el interés general esté por encima de la ventaja inmediata".

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