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La 'Línea 105 Xtantos' pone rostro a la caridad y la cercanía de la Iglesia en Barcelona

La segunda edición de esta iniciativa presenta la labor que desarrolla la Comunidad de Sant’Egidio en Barcelona y el Lloc de la Dona de las Hermanas Oblatas: proyectos que son testimonio vivo de fraternidad

Linea 105 Xtantos. Barcelona 2026

(Archibarcelona).- La segunda edición de la iniciativa «Línea 105 Xtantos», enmarcada dentro de la campaña «Xtantos», ha vuelto a ofrecer una mirada cercana a la labor social y pastoral de la Iglesia, invitando a descubrir, sobre el terreno, proyectos que son testimonio vivo de fraternidad y compromiso con los más vulnerables. Este año, la ruta ha hecho parada en la Basílica de los Santos Mártires Justo y Pastor, con la Comunidad de Sant’Egidio, y en el Lloc de la Dona de la Congregación de las Hermanas Oblatas. Dos proyectos especialmente impactantes para los participantes, que han podido conocer de cerca dos realidades que ponen rostro al compromiso de la Iglesia con los más vulnerables y que sitúan en el centro la dignidad de la persona y la fuerza de los vínculos.

Comunidad de Sant’Egidio: la amistad

La ruta ha comenzado en el barrio Gótico, en la Iglesia de los Santos Mártires Justo y Pastor, una basílica de gran valor patrimonial que acoge a la Comunidad de Sant’Egidio Barcelona. Los participantes han sido guiados por el responsable de la comunidad, Jaume Castro, y por el sacristán de la parroquia y miembro de Sant’Egidio, Manel Alonso, quienes han explicado de primera mano la misión y el día a día de esta realidad eclesial.

Fundada en Roma en 1968 por Andrea Riccardi y presente en Barcelona desde 1989, la Comunidad de Sant’Egidio se fundamenta en tres pilares: la oración, el servicio a los más vulnerables y el compromiso por la paz. «El servicio a los pobres lo vivimos como una relación de amistad; no son usuarios, son amigos que forman parte de la comunidad», ha destacado Castro, subrayando el valor central de los vínculos humanos.

'Línea 105 Xtantos'. Barcelona 2026

Con una red de más de 150 voluntarios, Sant’Egidio acompaña a personas sin hogar, personas mayores que viven solas y otras realidades de vulnerabilidad a través de iniciativas como el comedor social La Casa de la Solidaridad, los hogares de acogida o las visitas en la calle. «Creamos relaciones de amistad con ellos y así se abre el camino para integrarse en la comunidad y reconstruir vínculos de fraternidad y relación personal», ha afirmado el responsable de la comunidad.

Durante la visita también se han compartido historias concretas de personas acompañadas, poniendo nombre y rostro a esta labor: «No hablamos de personas de la calle, sino de amigos», han insistido. Uno de los momentos más significativos del año es la comida de Navidad, cuando todos se reúnen en la basílica para compartir la mesa «como hermanos».

La visita ha incluido también una aproximación al rico patrimonio histórico del templo, con los restos arqueológicos de un conjunto episcopal del siglo VI visibles desde el subsuelo, testimonio de la larga tradición cristiana en la ciudad.

El Lloc de la Dona: acogida, dignidad y nuevos caminos de vida

La segunda parada de la ruta ha sido en el barrio del Raval, en el centro El Lloc de la Dona, una iniciativa impulsada por las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor y gestionada principalmente por un equipo de profesionales laicas que desarrollan su labor siguiendo el carisma y la inspiración de la congregación. Allí, la coordinadora Laura Seguí y la trabajadora social, acogida y acompañamiento, Rosa Suárez, han presentado la labor de este espacio, que acompaña a mujeres en contextos de prostitución, víctimas de trata de personas y en situación de exclusión social.

Con una atención anual a cerca de 700-800 mujeres, el centro ofrece un acompañamiento integral que pone a la persona en el centro. «Damos respuesta a la realidad de cada mujer que llega. Ser escuchadas les permite reconectar consigo mismas e iniciar un proceso de mejora de su calidad de vida», han explicado.

Los procesos de acompañamiento son personalizados y respetuosos con el ritmo de cada una. Tal como explicaba Laura Seguí, «son procesos individuales, en los que se trabaja para fortalecer las habilidades de cada mujer, respetando sus tiempos». Paralelamente, el centro trabaja para sensibilizar a la sociedad y romper prejuicios, intentando «desmontar miradas que limitan y favorecer una verdadera aceptación».

El proyecto se fundamenta en valores como la acogida, la escucha, la confianza y la esperanza, con un enfoque basado en los derechos humanos. Entre los servicios que ofrecen se encuentran la atención social, el asesoramiento jurídico, el espacio de salud y el seguimiento individualizado. También han destacado el programa «Puertas adentro», que, tal como ha explicado Rosa Suárez, consiste en visitas «muy delicadas», en las que el equipo se desplaza a clubes o pisos para realizar un primer acercamiento y ofrecer información sobre el Lloc de la Dona y el acompañamiento que pueden encontrar allí.

'Línea 105 Xtantos'. Bracelona 2026

Desde el centro han subrayado que este acompañamiento se basa siempre en el profundo respeto a la persona. Tal como ha expuesto la coordinadora del centro, «nunca se juzga, siempre se busca ayudar y acompañar».

Además, el centro impulsa la formación y la inserción laboral con cursos adaptados a las capacidades de cada persona, así como clases de idiomas, talleres y proyectos de emprendimiento. Este año, por ejemplo, se está apoyando la creación de una marca de joyería impulsada por una de las usuarias.

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