El obispo de Córdoba sale en defensa de los temporeros, sin trabajo tras las lluvias: "Que nadie saque beneficios de su situación"
Jesús Fernández desgrana los daños causados por el tren de borrascas y anuncia que la diócesis andaluza también se plantea "realizar posibles ayudas materiales allí donde la Administración no llega o lo hace con lentitud"
“Dentro del papel subsidiario que nos corresponde, procuraremos el acompañamiento cercano y sostenido a familias que han sufrido pérdidas, les ayudaremos para que puedan acceder a ayudas institucionales, les asesoraremos a la hora de tramitar seguros o realizar informes de daños. Nos planteamos también realizar posibles ayudas materiales allí donde la Administración no llega o lo hace con lentitud”.
Es la firme voluntad del obispo de Córdoba, Jesús Fernández, para con la población de la diócesis andaluza, gravemente afectada por las consecuencias del tren de borrascas que se ha abatido en las últimas semanas sobre esa comunidad, en lo que supone un paso más en el acompañamiento a los afectados.
De hecho, como reconoce en una carta pastoral, “nuestra Iglesia diocesana, consciente de que, al lado de la plegaria, es necesario el compromiso, ha estado desde el primer momento atenta a la situación ofreciendo alojamiento, comida, mantas”.
“Nos preocupa el después de la emergencia –prosigue monseñor Fernández–. En ese momento, habrá que centrarse en acompañar, complementar y llegar donde la Administración y la respuesta inmediata no alcanzan. Trataremos entonces de cerrar el diagnóstico propio ya comenzado. Lo haremos realizando visitas a las familias afectadas para identificar necesidades emergentes, localizaremos zonas y personas especialmente vulnerables y coordinaremos con Servicios Sociales municipales para evitar duplicidades”.
"El turismo se está resintiendo"
“Desde hace varias semanas llueve sin cesar sobre territorio español y, en especial, sobre nuestra tierra andaluza”, reconoce el obispo, que, además de una muerte en Málaga, desgrana los efectos de las borrascas, con el desbordamiento de ríos (histórico el del paso del Guadalquivir por Córdoba, que obligó a cerrar al paso el puente romano), los efectos sobre edificios, carreteras o explotaciones agrícolas, a lo que, añade, se ha unido “el desgraciado accidente ferroviario” en Adamuz, con lo que “el turismo se está resintiendo”.
“Son muchas las personas que han visto cómo el agua se tragaba sus sueños”, remarca el obispo. Y, en este punto, Jesús González hace un explícito llamamiento a la solidaridad con un colectivo “que ya está sufriendo las peores consecuencias de la situación”.
“Me refiero a los temporeros que trabajan en el campo y que llevan semanas sin poder hacerlo. La falta de recursos nos reclama apoyo económico para pagar suministros, alquileres y necesidades alimentarias. La colecta que Cáritas va a realizar, será de gran ayuda. Necesitan también apoyo moral y jurídico. Desde aquí hago una llamada a la conciencia de los cristianos para que ni realicen ni toleren injusticias contra estos trabajadores. Al contrario, pongamos en ejercicio nuestra solidaridad. Al mismo tiempo, pido a la autoridad competente que vigile para que no se atente de ningún modo contra la dignidad de las personas, ni se saquen beneficios injustos de esta lamentable situación”.
