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Paula Galdón: "La legislación canónica de la Iglesia es más restrictiva que el ordenamiento jurídico español en casos de abusos"

La directora de la OPM alerta del aumento de casos entre menores y en el ámbito intrafamiliar y explica cómo la Oficina de Protección del Menor (OPM) del Arzobispado de Valencia actúa contra la prevención de los abusos en el seno da La Iglesia

Paula Galdón

(Archivalencia).- La directora de la Oficina de Protección del Menor (OPM) del Arzobispado de Valencia, Paula Galdón, abogada y profesora de Derecho Canónico, afirma que el objetivo y la prioridad de la Oficina y de la Iglesia es “proteger lo máximo posible a los menores y evitar cualquier posible caso de abuso” por eso, “la legislación canónica de la Iglesia es más restrictiva que el ordenamiento jurídico español, civil o penal, en lo que se refiere a los delitos de contenido sexual”.

“La Iglesia es madre y lo que pretende es proteger mucho más si cabe a los menores y por eso existen delitos que los son en el ordenamiento canónico y que no lo son en el ordenamiento penal español”. Por ejemplo, para el Derecho Canónico una relación de contenido sexual entre un adulto y un menor -que están vinculados de alguna forma por una relación pastoral- va a ser delito siempre aunque hubiera consentimiento y, sin embargo, en el derecho penal español si hay consentimiento -y una serie más de requisitos- probablemente no sería delito”.

Lo mismo ocurre con el intercambio de imágenes o vídeos de contenido sexual que «para el Derecho Penal de la Iglesia va a ser delito incluso aunque sean conversaciones, no solo vídeos y fotografías, si hay una relación entre un adulto y un menor también con ese vínculo pastoral y, en cambio, en el ordenamiento español las conversaciones de contenido sexual no constituyen delito, si no es un vídeo de contenido más explícito entre un adulto y un menor”.

Paula Galdón | Victor Gutierrez
Para el derecho canónico, una relación de contenido sexual entre un adulto y un menor -vinculados por una relación pastoral- va a ser delito siempre, aunque haya consentimiento

Laicos con función pastoral, susceptibles del ordenamiento canónico desde 2021

En 2021 hubo una reforma en el Derecho de la Iglesia, en el ordenamiento canónico – “lo que se llama el Derecho penal de la Iglesia”- que dispuso que «no sólo los sacerdotes fueran susceptibles de ser juzgados por los Tribunales en la Iglesia, sino también los laicos que desempeñamos una función pastoral en la Iglesia”.

Así, los laicos “son susceptibles también de que se pueda abrir un proceso canónico junto con, si fuera el caso, el proceso civil correspondiente”. Por ello, “es cierto que están llegando a la Oficina últimamente más casos de posibles abusos cometidos por laicos, justo porque a partir del 2021 tienen también esta responsabilidad dentro de la Iglesia y también es cierto que están llegando últimamente temas de abusos entre menores, de menor a menor”. Esto “viene motivado porque hay un aumento tanto en el uso de los dispositivos móviles como en el acceso a la pornografía de los menores que puede favorecer que realicen o desarrollen o repliquen conductas que quizá han visto en vídeos de contenido pornográfico”.

Con esta reforma del derecho penal en la Iglesia se pretende “proteger mucho más a los menores y a los que se equiparan legalmente -que son adultos vulnerables- que también tienen la misma condición como menor en ese sentido”, explica la directora de la OPM.

También hay que recordar que esa modificación es a partir de 2021, porque “la ley penal nunca tiene carácter retroactivo. Cuando entran en vigor las leyes penales se aplican hacia adelante nunca hacia atrás”.

Los laicos que desempeñan una función pastoral en la Iglesia son susceptibles de ser juzgados por los Tribunales de la Iglesia junto con, si fuera el caso, el proceso civil correspondiente

Falta de una educación afectiva sexual en las familias y colegios

A todo ello se suma, como ha explicado Paula Galdón, “una falta de una educación afectiva sexual en los menores que quizá no han tenido la oportunidad de recibir en sus familias o en los colegios -de acuerdo con los padres obviamente- y que esto hace que de alguna forma estas conductas sean más frecuentes por desgracia”.

Ahora mismo, “son los casos más frecuentes que se están llevando a la Oficina”, añade.

Educación sexual

Precisamente, el ‘Informe Meter’ publicaba en 2024 unas estadísticas donde se dice que ha aumentado en 220% todo el tema de vídeos de contenido pedófilo en redes, en internet e incluso está ocurriendo también que ha aumentado el número de casos en los que el abusador no solo es quizá un hombre o una mujer hacia un menor desconocido, sino que también está ocurriendo que están creciendo los casos de abusos intrafamiliares que son los más frecuentes, incluso de madres a hijos, y esto está aumentando también en los últimos tiempos que es algo que quizá no era tan frecuente”.

Aumentan los casos de abusos intrafamiliares, incluso de madres a hijos, y entre menores, por el acceso a la pornografía y la falta de una correcta educación afectivo-sexual

Consumo de pornografía en menores

Ahora son frecuentes conductas de contenido sexual entre menores “porque tienen acceso a la pornografía, quizás porque vienen de realidades sociales donde no han tenido una buena educación afectiva sexual en la familia, y no han aprendido la belleza de la sexualidad, desde la antropología cristiana y desde dentro del plan de Dios”.

Estos tipos de abuso- la gran mayoría de índole sexual- “pueden ser de mayor o menor gravedad también dependiendo de la edad, pero por desgracia empiezan a ser cada vez más frecuentes”, afirma.

Generalmentese producen en ámbitos donde pasan el tiempo libre -en ocasiones ocurre durante un campamento de verano o en actividades que incluyen pernoctación- por ello, “desde la Oficina estamos colaborando y ayudando a todas las parroquias, instituciones eclesiales, movimientos de jóvenes a que tengan sus protocolos, para que todo esto se pueda prevenir, y hay también un código de buenas prácticas que es importante porque ayuda a prevenir estas posibles conductas”.

Laicos coordinadores, formación y protocolos en cada parroquia

La Oficina de Protección del Menor (OPM) del Arzobispado de Valencia ha anunciado la incorporación de coordinadores de menores en las parroquias que ayudarán a los párrocos en la detección y prevención de posibles casos de abusos y en la atención a las familias.

La figura del coordinador de menores en parroquias y otras realidades eclesiales “será una ayuda grande porque aunque el responsable último es el párroco le va a poder ayudar en toda la recabación de documentación que se está pidiendo desde la Oficina”, afirma Paula Galdón.

“Incluso nos gustaría que se llegara a tener un protocolo en cada parroquia y un plan de comunicación cuando ocurre algo en el ámbito de una actividad pastoral de una parroquia concreta, para saber cómo actuar, cómo atender bien a las familias, cómo estar al lado tanto de las familias de los menores que han sufrido, como del niño o la niña que ha podido provocar o realizar ese abuso porque, efectivamente, también hay que ayudar al menor que abusa de otro menor, y ver cuál fue el origen y reconstruir la conducta. La Iglesia también tiene que estar ahí”.

Además, sería interesante «desarrollar mapas de riesgos para que cada actividad, cada campamento de alguna forma tenga todo preparado para que no pase nada y ojalá con toda esta parte preventiva y formativa podamos disminuir todos los abusos posibles”, señala la directora.

En este sentido, la Oficina de Protección del Menor de la archidiócesis de Valencia ofrece formación continúa especializada a sacerdotes y también a agentes de pastoral y educadores que desarrollan su labor con menores.

Se incorporan coordinadores de menores en parroquias para ayudar en la detección, la prevención y la atención a las familias

Más de 2.500 agentes de pastoral y educadores han participado en jornadas de formación y el próximo 25 de abril continuará el programa con una nueva sesión. “La formación está teniendo muy buena acogida y cada una de ellas está contando con más de 200 personas”, asegura.

Estas jornadas se enmarcan en la obligatoriedad establecida por el Arzobispado- dentro del Protocolo Diocesano- para garantizar entornos seguros en todas las actividades pastorales con menores, conforme a lo dispuesto por la normativa eclesial y las orientaciones de la Conferencia Episcopal Española y la Santa Sede.

De hecho, desde la archidiócesis de Valencia- desde hace un tiempo- se está pidiendo como un requisito a todas aquellas personas que trabajan con menores que tengan una formación acreditada y certificada por la Oficina de Protección del Menor.

Además, esto también es por imperativo legal, “dado que todas las personas que trabajamos con menores debemos de tener el certificado negativo de delitos sexuales y también, desde que se elaboró el Protocolo de la diócesis estamos pidiendo lo que llamamos una declaración responsable, en la que se hace constar que se conoce el protocolo de la diócesis y que se va a vivir conforme a lo que allí se determina”.

Igualmente, en la línea de los proyectos de formación de la OPM, destaca el acuerdo con la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Católica de Valencia (UCV) para ofertar un certificado de 3 créditos ECTS en intervención integral en casos de abusos sexuales impartido por profesores expertos en esta materia y dirigido a todas las personas que trabajen con menores y quieran profundizar en esta formación.

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