Roselló bendice un piso cedido por la diócesis para reinsertar a mujeres víctimas de la trata
"Es un colectivo invisibilizado por la sociedad y que ha sido despojado de su dignidad, en la mayor parte de los casos a base de engaños", afirma el arzobispo de Pamplona
(Iglesia en Navarra).- En un acto sencillo, pero entrañable, el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, monseñor Florencio Roselló Avellanas, bendijo en la tarde del miércoles el piso habilitado por la diócesis para la reinserción de mujeres que han sido víctimas de la trata. El arzobispo estuvo acompañado por el vicario episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana, Juan Zabala; el vicario episcopal de Educación, Abel Arrieta; el vicario episcopal de Pamplona y director del Secretariado para la Pastoral de Inmigrantes, José Manuel García de Eulate; la delegada diocesana de Trata, Katya Palafox; la psicóloga que se encargará de la atención a las mujeres y a sus hijos, Milagros Quinta; y de voluntarias de la Delegación de Trata, Natalia Viaga y María Navarro; y de Villa Teresita, Conchi Jiménez, Noelia Martín y Josefina Goñi.
La puesta en marcha de este proyecto fue un deseo expresado por el arzobispo en diciembre de 2024, con motivo del inicio del Año Jubilar de la Esperanza. Unos meses después, se comunicó que toda la colecta de las iglesias de Navarra los días 17 y 18 de mayo se iba a destinar a este fin. La recaudación obtenida fue de 185 235 euros, que se dedicarán al desarrollo de este proyecto, que se denomina “La Iglesia de Navarra contra la Trata” y asume el reto de acoger, acompañar e integrar a esas personas, migrantes, sobre todo, que se encuentran desprotegidas.
Tres habitaciones preparadas
Este centro habilitado para la reinserción de mujeres víctimas de trata es un piso de 130 metros cuadrados, con tres habitaciones, una cocina, un salón y dos baños, que está preparado ya para acoger a las primeras inquilinas. De hecho, las responsables de la delegación de trata están realizando entrevistas para garantizar que las mujeres cumplen los requisitos necesarios para ser acogida en un lugar de estas características. El objetivo es que en el mes de febrero el piso esté en funcionamiento.
Tras la bendición, el arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, expresó su satisfacción “por este objetivo cumplido” y apuntó que el Año Jubilar de la Esperanza “era un buen momento para echar una mano a quienes han llegado a perder la esperanza, como es el caso de las mujeres víctimas de la trata, un colectivo invisibilizado por la sociedad y que ha sido despojado de su dignidad, en la mayor parte de los casos a base de engaños”.