Un sacerdote de Murcia, condenado a cinco años de prisión por abusos a un menor

La diócesis de Cartagena ya había indemnizado a la familia de la víctima con tres mil euros en cumplimiento de un acuerdo extrajudicial

El obispo de Cartagena-Murcia
El obispo de Cartagena-Murcia
RD/Efe
14 may 2026 - 11:05

La Audiencia Provincial de Murcia ha condenado a cinco años de prisión y a seis de libertad vigilada a un sacerdote por abusar de un menor entre 2011 y 2013 aprovechándose de la amistad que tenía con sus padres como colaboradores de la parroquia.

La sentencia señala que no se fija ninguna indemnización para la víctima por daños morales porque antes de la celebración del juicio el Obispado de Cartagena entregó a los padres tres mil euros en cumplimiento del acuerdo al que se había llegado con aquellos.

El relato de hechos probados señala que el acusado, en su condición de coadjutor de una parroquia de la región, entabló una relación de amistad con los padres del menor al ser éstos feligreses y grandes colaboradores de las actividades que se desarrollaban en la misma.

Entre 2011 y 2013, cuando el niño tenía de 8 a 10 años de edad y los padres no estaban en el domicilio, el acusado, “con ánimo libidinoso”, le realizó caricias y le dio abrazos y besos en distintas partes del cuerpo, como cuello, piernas y mejillas

Esa relación se hizo cada vez más estrecha a partir de 2006, al acudir el sacerdote de manera habitual al domicilio de aquellos para jugar con sus hijos y los amigos de estos, así como para bañarse en la piscina con ellos, hechos que se producían incluso cuando los progenitores se encontraban fuera por razones laborales.

Catedral de Murcia
Catedral de Murcia

Entre 2011 y 2013, cuando el niño tenía de 8 a 10 años de edad y los padres no estaban en el domicilio, el acusado, “con ánimo libidinoso”, le realizó caricias y le dio abrazos y besos en distintas partes del cuerpo, como cuello, piernas y mejillas.

Expresiones de ese tipo, añade la sentencia, se repitieron cuando subía a la habitación donde dormía el chico, ubicada en la parte superior de la vivienda, cuando el resto de ocupantes estaban en la planta baja.

Los padres no sospecharon de lo ocurrido hasta entonces, dada la familiaridad que existía con el sacerdote y la confianza que habían depositado en el mismo, al que creían incapaz de hacer algo así

Añade el relato de hechos probados que el menor no relató lo ocurrido a sus padres porque el acusado le había presentado esa conducta como algo natural, pero en 2019 sí lo hizo al conocer por los medios informativos que un amigo suyo había denunciado al sacerdote por hechos similares a los que él había sufrido.

La sentencia recoge igualmente que los padres no sospecharon de lo ocurrido hasta entonces, dada la familiaridad que existía con el sacerdote y la confianza que habían depositado en el mismo, al que creían incapaz de hacer algo así.

La condena incluye una orden de alejamiento de 300 metros de la víctima durante seis años, sin que durante ese tiempo pueda tampoco comunicarse con la misma.

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