Satué: "La bendición de personas del mismo sexo es un paso adelante"
"Todavía es noticia que una mujer sea jefe de un Dicasterio, hay una. Eso se tiene que naturalizar", subraya el obispo de Málaga, quien sostiene que "tenemos que estar muy agradecidos a las víctimas que han tenido el coraje de denunciar, porque gracias a su coraje yo creo que ahora mismo estamos en una sociedad más segura y también en una Iglesia más segura"
"Tenemos que estar muy agradecidos a las víctimas que han tenido el coraje de denunciar, porque gracias a su coraje yo creo que ahora mismo estamos en una sociedad más segura y también en una Iglesia más segura". El obispo de Málaga, José Antonio Satué, cumple tres meses al frente de la diócesis, y lo hace con una mirada nueva, fresca, comprometida y valiente. Muestra de ello es la entrevista que ha concedido a Málaga Hoy, en la que habla sin tapujos de los abusos a menores, el papel de la mujer en la Iglesia, la homosexualidad, la secularización o los discursos de odio.
"Los curas, los obispos, somos gente con muchas limitaciones, también con muchos sueños, como todas las personas. También creo que hay algunas profesiones que parece que tienen una diana: los periodistas, mala gente, los curas, mala gente, los políticos... , reflexiona Satué, quien invita a "no caer en generalizaciones". Respecto al problema de la vivienda, el prelado lo contempla como "una urgencia" en la que "las instituciones se tienen que poner manos a la obra".
"Ser homosexual no es pecado"
"Ser homosexual no es pecado. Efectivamente, no lo es" responde, tajante, cuando se le pregunta. "Creo que hemos tomado mayor conciencia de que, a una persona por ser homosexual no se le puede discriminar, ni podemos poner más sufrimiento en historias que desgraciadamente han tenido mucho sufrimiento", constata. Pese a considerar que "nunca habrá un matrimonio de personas del mismo sexo, porque el matrimonio para nosotros es entre hombre y mujer", sí sostiene que "la bendición de personas que tienen un proyecto de pareja del mismo sexo sí que, bajo mi punto de vista, es un paso adelante".
Tampoco ve Satué que, "hoy por hoy", pueda abrirse la puerta para las mujeres sacerdotes. "No es una posibilidad cercana, pero creo que tenemos un desafío anterior, y es que las mujeres participen en todo aquello que es posible que puedan participar, y que todavía no participan, o no suficientemente. Todavía es noticia que una mujer sea jefe de un Dicasterio, hay una. Eso se tiene que naturalizar".
El obispo de Málaga defiende el 'no' de la Iglesia al aborto, "porque hay una vida humana por el medio". "Si la cosa fuera tan sencilla como que es un pedazo del cuerpo de la mujer, la Iglesia no pondría ningún tipo de problema, pero cuando hay una vida humana, la vida humana merece ser protegida absolutamente. No se trata solo de que la Iglesia esté con una obsesión por ese fragmento de la vida, no, yo creo que tenemos que comunicar mejor que la Iglesia quiere defender la vida de todos los seres humanos y especialmente aquellos que están en una situación de más vulnerabilidad, y hoy por hoy un bebé no nacido está en una situación de vulnerabilidad", incide.
Las denuncias no hacen daño a la Iglesia sino que lo que hace daño es la actitud de algunos de sus miembros, es una corriente muy fuerte y creciente
Pero donde Satué es especialmente clarividente es en lo tocante a los abusos en el seno de la Iglesia. "Se han dado pasos adelante", apunta el prelado, que insiste en que "todavía tenemos que mejorar mucho en este aspecto". "Tenemos que estar muy agradecidos a las víctimas que han tenido el coraje de denunciar, porque gracias a su coraje yo creo que ahora mismo estamos en una sociedad más segura y también en una Iglesia más segura", deja claro, añadiendo que "las denuncias no hacen daño a la Iglesia sino que lo que hace daño es la actitud de algunos de sus miembros, es una corriente muy fuerte y creciente".
Finalmente, y preguntado por los discursos de odio al migrante, Satué mostró su preocupación por que "sean utilizados como munición política". Para el prelado, la regularización anunciada por el Gobierno "es una buena noticia para ellos y para nuestra sociedad, porque son personas que llevan aquí mucho tiempo, que no tienen ningún tipo de antecedente y, por otra parte, es la manera de que puedan integrarse en nuestra sociedad con todos los derechos y con todas las obligaciones".