La llamada (¿pendiente?) de Argüello a Abascal para que se disculpe
A pesar de las advertencias del Papa sobre el riesgo de la ideologización de la fe, muchos católicos 'compran' el relato de Vox sobre la "invasión" de inmigrantes y el 'negocio' que haría la Iglesia con su acogida. Vox copió el argumento a JD Vance. Quien ahora ha reconocido que mintió
Las filtraciones sobre la advertencia del Papa a la Comisión Ejecutiva de la CEE por el auge de la ultraderecha en España y los peligros de la ideologización de la fe no sólo están sirviendo para agitar el ambiente político en plena movilización de campañas autonómicas, sino que caldean también la preparación de la visita de León XIV a España a medidos de junio, algo que a esa misma ultraderecha (la eclesial incluida) no le ha hecho ninguna gracia, todo lo contrario que al Gobierno.
En este contexto endiablado, lo curioso es que la institución que más sufre la desafección es la propia Iglesia en España, donde muchos católicos han comprado el relato de Vox sobre la “invasión” migratoria lanzado por el partido ultraderechista, que no ha desaprovechado el hecho de que tanto la CEE como la CONFER y otras organizaciones eclesiales hayan sido determinantes para impulsar una regularización extraordinaria para cargar contra ella.
“Pedro Sánchez puede hacer lo que quiera, puede responder a los intereses de las ONG financiadas con dinero público, alguna de ellas de la Iglesia, puede defender la posición de esos obispos, una minoría probablemente, que están haciendo negocio con la inmigración o los intereses de las mafias del tráfico de personas en el Mediterráneo, yo voy a defender los intereses del pueblo español”, señaló Abascal hace unas semanas en respuesta a la medida aprobada por el Gobierno de regularizar a unos 500.000 migrantes que vivían en España en situación irregular.
No era la primera vez que el católico confeso Abascal –“yo soy católico, pero me dedico a la política y tengo una responsabilidad política y la voy a ejercer”– arremetía contra los obispos por la cuestión de la acogida a los migrantes. Lo hizo también a raíz de las críticas de la Iglesia por los brotes xenófobos en Torre Pacheco y Jumilla, donde representantes de esa formación política alentaron las movilizaciones.
“No sé si se refiere esta debilidad o este silencio a los ingresos percibidos como consecuencia del sistema de ayuda a la inmigración ilegal, donde probablemente no todo el dinero va a esas personas supuestamente necesitadas [los inmigrantes], sino también al sostenimiento de estructuras”, de la Iglesia, señaló en información recogida por La Voz de Galicia.
¿Obispos amordazados por la pederastia?
Y fue un poco más allá: “No sé si tiene que ver con los casos de pederastia dentro de la Iglesia que la tienen absolutamente amordazada ante las acciones de determinados gobiernos liberticidas, que van contra nuestra identidad, incluso contra la libertad religiosa y contra la fe en muchos casos. No sé por qué es, pero asisto perplejo a estas posiciones”.
Graves insinuaciones que, sin embargo, no eran nuevas en el argumentario trumpista en el que bebe esta formación. Criticar a los obispos por la práctica de las Bienaventuranzas lo había hecho unos meses antes otro católico, el converso JD Vance, vicepresidente con Donald Trump cuando este firmó la orden ejecutiva, nada más volver a sentarse en el Despacho Oval, en enero de 2025, para iniciar su política de deportaciones y cancelar los fondos destinados a políticas migratorias, una parte de los cuales ayudaba a programas específicos de la Iglesia católica estadounidense.
“Creo que la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos debería analizarse a fondo y reconocer que, al recibir más de 100 millones de dólares para ayudar a reasentar a inmigrantes indocumentados, ¿les preocupan las cuestiones humanitarias? ¿O realmente les preocupa su situación financiera?”, deslizó Vance.
En 2024, la Iglesia católica había recibido más de 180 millones de dólares en contratos del gobierno federal para programas de asistencia a refugiados y menores migrantes no acompañados. Los obispos siempre han defendido que gastan más en su trabajo con los refugiados de lo que reciben.
Las disculpas de Vance al cardenal
Por ello, la afirmación de Vance no le gustó a algunos, entre ellos a uno que es un gran defensor suyo y del presidente Trump, el ahora emérito arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy M. Dolan. “Él [JD Vance] y yo tuvimos una pequeña charla cuando sugirió que los obispos en Estados Unidos eran proinmigrantes porque ganábamos dinero, lo cual dije que no solo era falso, sino difamatorio. Y se disculpó. ¿De acuerdo? Dice que eso estuvo fuera de lugar y que no es cierto”, declaró el cardenal en una entrevista con la EWTN.
Según esto, Vance reconoció en privado que había mentido, aunque muchos le creyeron. Creyeron que la Iglesia hacía negocio con la acogida a los migrantes. Exactamente lo mismo que ha insinuado Abascal. Y que muchos lo han creído también. No hay más que mirar las reacciones en las redes sociales, los insultos a los obispos, las amenazas, incluso de muerte, las peticiones a no marcar la X en la casilla del IRPF…
Concidas son las buenas relaciones del presidente de los obispos españoles, Luis Argüello, con el entorno de Vox, en cuyo think tank ha sido profesor. Quizás también él ha tenido ya, como el cardenal Dolan, “una pequeña charla” con Abascal. Quizás incluso este, como Vance, se ha disculpado y reconocido que sus insinuaciones eran falsas, fruto de la refriega política en la que se quiere arrimar el ascua a la sardina eclesial y donde algunos obispos acarrean brasas. Con lo cual, lo mismo que ha hecho Dolan, debiera dar a conocer esa conversación para despejar todas las dudas que aun puedan albergar algunos católicos sobre el papel de la Iglesia y sus instituciones, entre ellas Cáritas y las congregaciones religiosas, en su tarea estrictamente samaritana.
Aunque, quizás, Argüello tenga todavía esa llamada o encuentro con Abascal pendiente.
