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Deusto celebra la culminación de los estudios de sus más de 2900 nuevos titulados

En la festividad de santo Tomás de Aquino, el rector Juan José Etxeberria señala que nunca ha sido tan urgente cuidar a los pobres y llama a construir una cultura de la compasión frente a la indiferencia

Investidura en Deusto de sus nuevos graduados, nuevos doctores y ditinciones

Archivo fotográfico

La Universidad de Deusto ha celebrado hoy, 28 de enero, la festividad de su patrono santo Tomás de Aquino con la investidura de sus nuevos graduados de Teología y nuevos doctores, así como con la entrega de distinciones a los estudiantes más brillantes. Un día de reconocimiento del trabajo bien hecho que también marca el inicio de las graduaciones de los 1.818 estudiantes de grado que culminaron sus estudios en el curso 2024-25.

De estos egresados, 349 pertenecen a Deusto Business School; 350 a Ciencias Sociales y Humanas; 181 a Derecho; 257 a Ingeniería; 393 a Educación y Deporte; 272 a Ciencias de la Salud; 16 a Teología. A estos graduados, se suman los 1.094 de Máster y 21 nuevos doctores, lo que hace un total de 2.933 nuevos titulados en el curso pasado.

Eucaristía

La jornada académica, que va precedida de una eucaristía en la Capilla Gótica, se ha iniciado con la entrega de los Premios Fundación Mendieta y Lambarri, Honors Program, Premios Extraordinarios Fin de Carrera y Premio Extraordinario Ignacio Ellacuría. A continuación, se ha homenajeado a los profesores y colaboradores jubilados, para seguir con las investiduras de los nuevos teólogos y doctores, y las palabras del rector Juan José Etxeberria. Discurso íntegro.

Caminar junto a los pobres

En su discurso, el rector ha reafirmado su compromiso con una de las preferencias apostólicas promulgadas en 2019 por la Compañía de Jesús, concretamente en la misión de «caminar junto a los pobres en una misión de reconciliación y justicia». Una preferencia que quiere ir más allá de lo que entendemos por personas con necesidades socioeconómicas, ampliándola a aquellas que sufren alguna forma de discriminación o son objeto de abuso.

«Son personas a las que conocemos más ampliamente como víctimas o, recordando la expresión del Papa Francisco, los ‘descartados’, término que evoca la condición de prescindibles», ha explicado. En un mundo tentado por la indiferencia, en el que el abismo entre los ricos y las grandes mayorías empobrecidas no deja de crecer, Juan José Etxeberria cree que «nunca ha sido tan urgente cuidar de los pobres» y asegura que, frente a la falta de piedad, estamos llamados a construir una cultura de la compasión. «Solo habrá un futuro esperanzador para nosotros si también lo hay para las víctimas de este mundo», concreta.

Discurso del rector Juan José Etxeberria. Universidad de Deusto

Este enfoque busca ir a su lado: encontrarnos, escuchar y aprender juntos; avanzar a su paso y colaborar en aquello que realmente necesiten. Aunque el entorno académico no es un espacio donde se presentan las situaciones de mayor vulnerabilidad social, la universidad ofrece oportunidades para fomentar el contacto con personas y comunidades empobrecidas mediante experiencias extracurriculares (campos de trabajo o prácticas) y una docencia e investigación que integran testimonios reales y enfoques sociales. Además, la propia universidad es un espacio de encuentro humano donde afloran situaciones de discriminación e interpela a toda la comunidad educativa.

Caminar al modo universitario

Una universidad jesuita puede caminar con las personas desfavorecidas desde tres campos cruciales. Primero, con una formación que busque no solo capacitar profesionales, sino personas capaces de ayudar a comprender la realidad social que vivimos y de formar el juicio con el que habrá que intervenir en ella. Segundo, con una investigación de rigor que analice en profundidad las causas estructurales de la pobreza, exclusión y discriminación. Y tercero, con la responsabilidad pública en la promoción de la justicia social. En opinión del rector, la Universidad debe influir en el debate social proponiendo perspectivas nuevas y soluciones viables a problemas complejos.

Además, este compromiso de “caminar con los pobres” implica salir de los propios intereses para asumir los de quienes viven en las fronteras. Supone, tal y como ha expresado, reconocer que no todo el conocimiento relevante se produce dentro de la academia y que las personas y comunidades empobrecidas poseen una comprensión profunda de las realidades que las afectan. «Aliarnos con ellas y con sus organizaciones es, además de un imperativo moral, una vía fecunda de aprendizaje y de producción de un conocimiento más útil y justo», ha dicho.

Finalmente, Juan José Etxeberria ha subrayado que este compromiso no es solo una orientación inspiradora, sino una llamada concreta que nos concierne a toda la comunidad universitaria. «En ella se juega no solo la credibilidad de nuestro compromiso, sino también una oportunidad para profundizar en nuestra tarea académica y crecer en humanidad». Porque como universidad, caminar en solidaridad con los pobres solo será posible si caminamos juntos, como comunidad universitaria, fortaleciendo nuestros vínculos y cultivando un sentido compartido de misión.

Investiduras en Deusto

A partir de esta primera jornada de investidura, las distintas Facultades de la Universidad de Deusto celebran cada sábado las graduaciones de sus nuevos titulados.

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