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Munilla y el espectáculo del antitestimonio

Después de meses manteniendo silencio, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha dado su versión sobre el affaire "Arregui". Lejos de aceptar, al menos, la parte de culpa que pueda atribuírsele, el obispo ha negado que exigiera a los franciscanos el destierro del teólogo vasco, y ha lamentado "el espectáculo o el antitestimonio que se ha podido dar de falta de unidad interna" en el seno de la Iglesia guipuzcoana "y falta de capacidad de que nuestros problemas los acometamos donde hay que acometerlos". Curioso modo de exigir silencio y privacidad ante los medios de comunicación, pero en fin.

"la relación de un obispo con sus sacerdotes, religiosos e incluso con un seglar que venga a hablar en privado es una relación en la privacidad" y, por tanto, aunque ello pueda situar en "cierta desventaja mediática" es "muy importante mantener ese ámbito de privacidad que es lo que hace a la Iglesia distinta", afirma Munilla, quien maneja como nadie esa "desventaja mediática". Y que acabará convenciendo a muchos de que no hay otra víctima más que él mismo.

"Nunca he tenido actitudes impositivas", sostiene el obispo, sin que se le mueva un músculo. Además, ha explicado que cometería un error si dejara de lado el diálogo y adoptara actitudes "impositivas" por "fidelidad a la verdad", del mismo modo que también sería erróneo permitir que se haga "una religiosidad a la carta" en nombre del pluralismo. No parece tener muy claro Munilla que una cosa es la libertad y otra el relativismo, igual que no es lo mismo la obediencia debida que la imposición.

Muy tristes las declaraciones de Munilla, quien ejemplifica con sus palabras que el "antitestimonio" lo está dando él, y no otro. La comunión se genera en torno a la comunidad, y a su cabeza está el obispo, como pastor. En torno a la comunidad, no en torno a los deseos y estrategias "mediáticas" del supuesto pastor. Munilla no empezó bien su pontificado, y continúa enfangándose. Con lo fácil que hubiera sido, al menos, admitir la parte de culpa por no saber trabajar por la comunión... Hubiera sido un gran servicio. Un gran testimonio. Y no al contrario. Otra oportunidad perdida. Y van...

baronrampante@hotmail.es

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