Lo acaba de anunciar el ministro de Justicia,
Francisco Caamaño: la futura
Ley de Libertad Religiosa regulará el uso del burka en los lugares públicos. Por razones de seguridad (reconocimiento en lugares públicos, en el DNI y demás) y por considerar que esta prenda supone "una
vejación para la dignidad de la mujer" más que un símbolo religioso. No sucederá lo mismo con el
hiyab, o velo islámico, que no ofrece problemas de seguridad y cada vez parece más claro que, como el hábito de las monjas, es un componente cultural y religioso y no un signo de dominación. La ley, como decíamos, sigue su curso.
Aunque la crisis pueda frenar las expectativas, las prisas, y la exigencia del Congreso de los Diputados de ver el anteproyecto presentado antes del verano.
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