Acordes y desacuerdos: ¿por qué la Iglesia evitó cerrar (de momento) el acuerdo con el Gobierno para la reparación de las víctimas?

Firma del acuerdo entre el Gobierno y la Iglesia
Firma del acuerdo entre el Gobierno y la Iglesia | Pool Moncloa

"@Confepiscopal y @MediosConfer continúan el trabajo para el acuerdo, ya muy avanzado, con el @DefensorPuebloE y @justiciagob con el objetivo de ofrecer cuanto antes un nuevo camino de acceso a las víctimas al plan de reparación que pueda sanar el daño causado". Aunque el tuit es difícil de encontrar (Nota para dummies: si se pone una dirección al comienzo no aparece en tu timeline), la Conferencia Episcopal informaba anoche de las dificultades para cerrar un acuerdo definitivo sobre los baremos de indemnizaciones para las víctimas de abusos, sobre la base del acuerdo suscrito el pasado 8 de enero.

Tras dos reuniones a lo largo del día, a última hora de la tarde se supo que, aunque todas las partes aseguraban que el acuerdo se encontraba "muy avanzado", de momento, no habría firma. ¿Por qué?

Por varias razones. La primera, cierto 'malestar' en el Ejecutivo ante las filtraciones (que, al menos esta vez, no vinieron del Gobierno) a El País y Europa Press, dando por hecho la firma del acuerdo. Anoche, la oficina de Información de la CEE hizo lo propio con sus medios de referencia para este asunto.

La segunda (y tal vez, la que explica el "retraso", que no "desacuerdo", en la firma), el empeño de los obispos en que el ministro Bolaños no fuera este viernes a Roma (donde acompañará a los Reyes en su visita a León XIV, con previsible -aunque no confirmada- reunión posterior con el cardenal Parolin) blandiendo un acuerdo, cuando aún se está a la espera de la confirmación definitiva del itinerario del viaje del Papa (el Vaticano está que echa humo con las sucesivas filtraciones, y errores de comunicación, procedentes de la organización).

Víctimas de abusos en Roma
Víctimas de abusos en Roma | SNAP

Y la tercera, la más relevante desde el punto de vista del contenido, la negativa de los obispos a incluir una petición de última hora de las víctimas de abusos. ¿De qué se trataba? Ni más ni menos, que de abrir la puerta para que aquellas víctimas que habían aceptado el dictamen del Plan PRIVA, pero no estuvieran de acuerdo con la reparación recibida (recordemos que, hasta ahora, es la única vía a la que tienen acceso para recibir una indemnización. "Son lentejas", nos cuenta uno de los supervivientes, que aceptó la indemnización pese a estar muy lejos de lo pretendido) pudieran reclamar, en segunda instancia, ante la nueva herramienta, dirigida por el Defensor del Pueblo.

Para los obispos, resulta fundamental no dar la sensación de que el plan PRIVA se convierte únicamente en una primera instancia, dejando toda la responsabilidad final al dictamen del Defensor del Pueblo, como por otro lado refleja el acuerdo firmado el 8 de enero.

La otra diferencia, esta no insalvable (de hecho, se había avanzado casi hasta el acuerdo), estaba en los baremos a utilizar, mucho más beneficiosos para las víctimas que los que actualmente maneja la Iglesia desde el plan PRIVA, y si éstos serían de obligado cumplimiento en el caso del procedimiento seguido por la Conferencia Episcopal. Tampoco hay diferencias en la exigencia de los supervivientes de tener voz y voto en el proceso, ni mucho menos en que las indemnizaciones no tributen a Hacienda.

Más allá de acordes y desacuerdos, hay que diferenciar rotundamente la postura de los negociadores episcopales que el tono demostrado, desde el comienzo de la lucha anti abusos, por la Confer, que también se trasladó a las redes sociales. Así, desde la vida religiosa española se destacó que "nos comprometemos con las víctimas", mostrando su voluntad de "continuar el trabajo para el acuerdo, ya muy avanzado", con el Gobierno y el Defensor del Pueblo. "Queremos reparar el daño a las víctimas de abusos sexuales ya prescritos y seguimos para firmar un protocolo próximamente". Y es que, especialmente en el modo de presentarse, las diferencias son evidentes.

Y, si nadie lo remedia a última hora (salvo sorpresa, no están previstas más reuniones hoy), el ministro Bolaños irá a Roma sin un acuerdo firmado, algo que a buen seguro molestará en Roma. Como ya sucedió anteriormente, por más que el portavoz de la CEE se empeñe en asegurar que no hubo presión por parte del Vaticano para dejar solucionado un acuerdo que, curiosamente, se firmó el día antes de que los obispos fueran a Roma a reunirse con Secretaría de Estado para anunciar, extraoficialmente -lo hizo el cardenal Cobo en solitario (¿dónde estaban los otros presentes en la reunión?) en la mañana del 9 de enero en la plaza de San Pedro- el viaje de León XIV a España.

¿Saldrá de Roma, también, la respuesta definitiva para cerrar, también, la 'operación anti Cobo' por el bulo sobre la resignificación de Cuelgamuros? ¿Podrá venir en paz León XIV a España? ¿O seguirán los obispos haciéndolo de pena, para disgusto de muchos y engorde de la ultraderecha 'católica'?

Nadie duda que, después del viaje de los Reyes al Papa, el tema se desatascará, al igual que el programa definitivo de la visita de León XIV (que todos, al menos en la CEE, aguardaban para la semana pasada, de ahí la extraña convocatoria de un briefing informativo el pasado martes). Y, otra vez, los obispos tendrán que recalcar que Roma no les presionó para aceptarlo. ¿Saldrá de Roma, también, la respuesta definitiva para cerrar la 'operación anti Cobo' por el bulo sobre la resignificación de Cuelgamuros? ¿Podrá venir en paz León XIV a España? ¿O seguirán los obispos haciéndolo de pena, para disgusto de muchos y engorde de la ultraderecha 'católica'? Veremos.

PD: Y, por cierto, y esto para todos. ¿Podemos, por favor, guardar un cierto respeto a los supervivientes de abusos? Porque todo este proceso es un master en revictimización.

Las noticias de Religión Digital, todas las mañanas en tu email.
APÚNTATE AL BOLETÍN GRATUITO

También te puede interesar

Lo último

stats