"Hemos elaborado un decálogo de medidas a implementar, un proyecto de estatuto de la víctima y superviviente de violencias contra la infancia y la adolescencia, un marco jurídico que sirva para reconocer, reparar, indemnizar y acompañar a los seres humanos agredidos"
"Hemos avanzado y aún nos quedan por dar más visibilidad a las secuelas, al día a día de todas y cada una de las víctimas, porque si el delito en sí mismo es una aberración, un terrible hecho condenable, lo que llega después si hay abandono, negacionismo, persecución y no acompañamiento, no solo por déficit de empatía, sino por mala fe, es una infamia, un despropósito cruel"