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Se estrecha el cerco por la sucesión de Omella en Barcelona

Vilà y Gordo ganan enteros si, como parece, el elegido será un obispo catalán en ejercicio, sin descartar la posibilidad de que la idea inicial, la del cardenal Bustillo, siga adelante. Y sin dejar de pensar en la última 'omellada' de un cardenal que está sabiendo llevar, en absoluta confidencialidad y con el respaldo de León XIV, la sucesión en la Ciudad Condal

Los obispos catalanes, hace unos días. | GIEC

El cardenal Omella lo ha conseguido. A pocas fechas de que se conozca el nombre de su sucesor, las quinielas episcopales siguen dando palos de ciego respecto al nombre del nuevo arzobispo de Barcelona. Se hablaba, y mucho, de este fin de semana. Se aseguraba, de fuentes muy fiables, que León XIV había firmado el nombramiento el pasado 19 de septiembre, antes de viajar a Francia, se decía que el candidato “ya lo sabe”. Y, sin embargo, nada se mueve, al menos por el momento, en el Carrer del Bisbe.

Mientras, el purpurado mantiene una intensa agenda de viajes, en España y el extranjero, dando ejercicios espirituales y llevando a cabo actuaciones que demuestran que, lejos de lo que piensan algunos, León XIV cuenta, y mucho, con él. Se conocen bien, y Prevost no olvida la eficacia de Omella en algunas cuestiones. El viaje a Barcelona, donde (a diferencia de Madrid) el Papa residió en la casa de obispos, contribuyó a encontrarse un poco más. El sueño de hacer beato a Gaudí, que no pudo hacerse realidad durante el viaje papal, también aparece en la ecuación.

Omella, con León XIV | EFE

¿Qué pasa en Barcelona? Pocos lo saben, más allá de reconocer que se trata de un nombramiento “muy relevante”, tanto para Cataluña como para el resto de España. El ‘tapón episcopal’ en nuestro país espera descorcharse tras la designación del nuevo arzobispo de Barcelona, en una decisión que, ahora, parece que vendría unida a la de otras diócesis, como Girona o Mallorca. Por no hablar de si el sucesor (como apuntan algunas fuentes) es alguien que ya es obispo en Cataluña.

Obispo en ejercicio, y catalán

El proceso para la elección del sucesor del cardenal Omella en Barcelona ha sido largo, y ha tenido varios bandazos. Con candidatos que tenían todas las opciones, pero que han ido cayendo por distintas cuestiones, relacionadas con las distintas sensibilidades que imprimen carácter en el seny catalán. “Será obispo, y catalán, catalán”, aseguran nuestras fuentes, que destacan la “absoluta tranquilidad” del cardenal Omella, que está llevando el proceso de sucesión con un silencio absoluto. Tanto, que no hay nadie en la Conferencia Episcopal (Tarraconense o Española) que se atreva a apostar, al cien por cien, por un nombre.

Bustillo, junto a Omella, durante la presencia de éste en Ajaccio el año pasado

Sobre todo después de los sucesivos bandazos que se han visto en el proceso, con nombres que, por cierto, nadie se atreve a descartar. El cardenal Bustillo, una figura deseada desde Roma, y que fue ‘presentada’ tanto por Cobo como por Omella. O el arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, un candidato avalado por ambos cardenales y que estuvo liderando las ‘quinielas’ un tiempo pero al que su entorno descarta “absolutamente”. Algo parecido sucede con otros de los nombres que han sonado desde el principio: los arzobispos de Valencia (Enrique Benavent) y Sevilla (José Ángel Sáiz Meneses). Otro de los que han aparecido en todas las quinielas, Francesc Conesa, parece destinado a suceder a Taltavull en Mallorca. Últimamente surgieron nombres nuevos, y tan ‘exóticos’ como el de Brotons.

Así, las cosas, y sin descartar, ni mucho menos, la última ‘omellada’, a día de hoy, cuando nadie puede predecir si el nombramiento se publicará en el bolletino de este fin de semana (algo que, nos dicen, está totalmente descartado, pero no es la primera vez que en estos procesos alguien entiende de manera extraña lo del ‘Secreto pontificio’) o si, como él mismo dice entre bromas y veras, Omella se comerá el turrón en Barcelona, tenemos algunos datos que nos pueden hacer estrechar el ‘cerco’ sobre el posible candidato. Parece ser que se ha decidido que el candidato sea obispo en ejercicio, catalán, y en diócesis catalanas.

Omella, junto con Marc Labori y Sergi Gordo. | Agencia Flama

Por el contrario, las presiones de los grupos más conservadores frenaron la opción de Joan Planellas, considerado el candidato más renovador. También se habló, incluso hasta el final, de una opción de consenso, simbolizada en el actual obispo de Solsona (y representante español en el Sínodo), Francesc Conesa. Todo parece indicar que Conesa acabará en Mallorca sustituyendo a Sebastiá Taltavull.

Así las cosas, y una vez descartados Cristau, Casanova o el copríncipe de Andorra, sabiendo que Dani Palau sólo lleva un año como obispo de Girona, que Xabi Gómez (una figura a tener muy en cuenta en el futuro) no es catalán y las figuras de sus dos auxiliares (tanto Vilanova como Abadías tendrán, pronto, destinos fuera de la Ciudad Condal), y sin descartar sorpresas como la del abad de Montserrat, los dos candidatos que llegaron con opciones reales al final del proceso eran el obispo de Girona (y ex abad de Poblet), Octavi Vilà; y el obispo de Tortosa, y anteriormente obispo auxiliar de Barcelona, Sergi Gordo. ¿Será uno de ellos el elegido? Sea como sea, lo contaremos, #primeroRD.

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