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¿Quién ha matado a Maricarmen?

"A Maricarmen la has matado tú. La he matado yo. Se la han cargado los fondos buitres, asesinos sin alma a los que ampara una ley injusta. La han asesinado los políticos que no supieron ni quisieron, durante años, poner una solución al problema habitacional, y los que negaron el paso a la humanidad en una votación que, hoy, seguramente seguiríamos perdiendo. Ha muerto entre el silencio de los justos, de los hijos de Dios que se sacuden a los pobres antes de entrar en el templo, de los escribas que pontifican desde su atalaya de hipocresía y rigorismo, de los sacerdotes que han callado en sus púlpitos, o que la confunden entre otros desahucios, mezclando el aborto, Ceuta o la vivienda. Asco de sepulcros blanqueados"

Maricarmen, antes de ser desahuciada

Ha muerto Maricarmen. La anciana, de 87 años, cuyo desahucio el pasado 23 de septiembre prendió la mecha de las protestas sociales que, en último término, y tras el fracaso de los decretos ley sobre vivienda en el Congreso, llevó a la convocatoria de elecciones en España, ha fallecido en el hospital Gregorio Marañón, donde fue ingresada el día en que salió, por última vez, de su casa. La ola de tristeza e indignación recorre las calles, desde Sol al Congreso de los Diputados. Y una pregunta sobrevuela en el ambiente: ¿Quién ha matado a Maricarmen?

A Maricarmen la has matado tú. La he matado yo. Se la han cargado los fondos buitres, asesinos sin alma a los que ampara una ley injusta. La han asesinado los políticos que no supieron ni quisieron, durante años, poner una solución al problema habitacional, y los que negaron el paso a la humanidad en una votación que, hoy, seguramente seguiríamos perdiendo. Ha muerto entre el silencio de los justos, de los hijos de Dios que se sacuden a los pobres antes de entrar en el templo, de los escribas que pontifican desde su atalaya de hipocresía y rigorismo, de los sacerdotes que han callado en sus púlpitos, o que la confunden entre otros desahucios, mezclando el aborto, Ceuta o la vivienda. Asco de sepulcros blanqueados.

Maricarmen anciana desahuciada .EFE. Fernando Villar

Maricarmen está muerta porque cada vez resulta más difícil mirar al prójimo con ojos de compasión, porque se nos ha olvidado que detrás de la política, de la polarización, de los lamentables espectáculos de aquellos a quienes damos las llaves del poder mientras ellos se las quitan al pueblo, hay rostros que sufren, sienten y que hoy, mueren fuera de sus casas.

Maricamen ha muerto. La hemos asesinado con nuestra desidia, con esa máquina de construir y olvidar noticias, como antes murieron los niños en Gaza, las mujeres en Afganistán o los migrantes en el Mediterráneo. Vivimos en un eterno, y efímero, fin del mundo, y no sabemos percibir lo esencial. La vida, que quiere abrirse paso y no la dejamos. El puto Alzheimer de la conciencia.

No es la primera. Ni será la última. Habrá otras Maricármenes. Y las seguiremos matando. Con nuestra desidia, con nuestras prisas, con la sensación de que nada es de nuestra incumbencia, hasta que sea demasiado tarde. La olvidaremos. Y eso que tenemos una oportunidad. Muy pronto. El 29 de noviembre. Para decidir. De nuevo. Entre Barrabás y Jesús. Entre el rentismo y Maricarmen.

A esta mujer la hemos matado. Y no somos capaces de entender que en ella estabas tú, estaba yo. Estaba mi madre anciana que hoy dormirá sola. Están los jóvenes que no ven más futuro que el del odio y la incertidumbre. Están los 'otros', los que nunca serán 'de los nuestros'. Aquellos para los que nunca, jamás, habrá posada.

Descansa, Maricarmen. ¡Despierta, sociedad!

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