Queda la duda si todo sea continuidad entre el pontificado “venido de un país lejano” y el papa “que fueron a llamar los cardenales al fin del mundo”
¿El camino emprendido por la Iglesia latinoamericana en Medellín 1968 se vio obstaculizado por las decisiones de Juan Pablo II en la selección de obispos y en la prohibición a teólogos de la liberación?
Pretender que entre Francisco, Benedicto XVI, y Juan Pablo II haya una continuidad absoluta, es desconocer la renuncia al pontificado de Benedicto XVI