"Así no salvaremos la humanidad. ¿Qué es la humanidad? Es ser humilde, libre, hermano. Es compadecer, cuidar, curar. Salvar. Respirar y dar respiro, recibir y dar aliento"
"No salvarán la humanidad todas las penas del mundo, ni el poder ni la represión ni la cárcel –por perpetua que sea: a más cárcel menos humanidad– ni el odio ni la venganza ni ninguna violencia instituida por el poder o inspirada por el rencor"
"Repensar la política, la economía, la producción, el mercado, el consumo y… el hambre. Las ciudades, la vivienda, el transporte, la movilidad, la locura turística. La información, la educación, la cultura, la salud integral"
"Los indicios de voluntad de retorno en la Iglesia son numerosos: indulgencias y jubileos, absoluciones “sacramentales” por teléfono, profusión de tele-eucaristías sin más comunidad que un sacerdote investido de poder para realizar el milagro de la transubstanciación, exorcismos contra el Covid-19, campañas de 500.000 avemarías y promoción de rosarios"
"No sería descaminado pensar que todo el gigantesco y carísimo montaje sinodal tenía justamente como objetivo principal la legitimación de esa doble medida: los viri probati y el diaconado femenino"
"Por si alguien sigue reivindicando que las mujeres puedan presidir la Eucaristía y pronunciar la absolución, al igual que los varones, se le dice: eso “nos orientaría a clericalizar a las mujeres” y “provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable”"
"Queda en evidencia el callejón sin salida del papado como sistema: es un poder absoluto sometido a poderes incontrolados e incontrolables"
Llevo casi siete años –legislatura y media en cualquier democracia– oyendo que con el papa Francisco ha llegado por fin la primavera de la Iglesia católica, y que esta vez será irreversible. Con perdón, yo no lo veo