Todos entendemos perfectamente las palabras del Evangelio pero menos son lo que logran comprender su alcance. Pero el proceso no termina con la comprensión de todos los entresijos de la Palabra. Queda un tercer nivel, queda la experiencia de apropiárnoslo, de dejar que la Verdad resuene en nosotros
"Necesitamos un nuevo paradigma desde el que situarnos si queremos ser fieles al Evangelio de Jesús. Dicho paradigma debe conciliar amablemente el camino de la virtud con el camino de la experiencia interior. Ambos son indisolubles y cada uno debe de conducir inevitablemente al otro"
"Este paradigma tiene que ver, por tanto, con la espiritualidad que caracterizaron a los padres y las madres del desierto, esto es, una espiritualidad desde abajo"
"Para los padres del monacato primitivo, el camino espiritual comienza con una opción por la autenticidad y la honestidad para con uno mismo"
"El aspecto más indisoluble en este auto-habitarse radica en la capacidad de auto-observación (atención e intención) de la propia interioridad al tiempo que se está en Dios y orientado hacia Él"
"Esta cuarentena intenta ser una invitación existencial que logre disponernos con otra actitud que resuene con la Vida y no tanto con la satisfacción de todo tipo de placeres-necesidades"
"Los pilares fundamentales de este tiempo cuaresmal son dos: el silencio y la soledad … tan necesarios como el agua que bebemos para saciar la sed sin que seamos conscientes de todo lo que realmente nos aporta"
"Satisfechos en lo esencial solo nos queda buscar el bienser, que no el bienestar, que nos conecte con la felicidad de fondo desde la que uno puede sentir que su vida se va realizando en la entrega"
"No se trata de pasividad … Sino de disponernos interiormente para reconocernos dichosos más allá de las circunstancias"