Discurso de clausura del II Foro Krisare 'Democrazia, ¿derechos humanos en hjuego?' "Cristianos y cristianas nos comprometemos a hacer avanzar por la senda de la justicia eco-humana de género con espíritu evangélico y prácticas liberadoras"

Juan José Tamayo, en el Foro Krisare
Juan José Tamayo, en el Foro Krisare Foro Krisare

"Es necesario imaginar y activar un cristianismo no dogmático, liberador, compasivo con las víctimas del neoliberalismo, inclusivo de las diferentes identidades étnicas, culturales, vinculado con los movimientos sociales"

"La desigualdad de sexo-género es la escuela sobre la que se ha levantado e interiorizado el resto de las desigualdades. No es que sea la desigualdad “más importante”, pero sí la que atraviesa a la comunidad humana entera, la que tiene lugar en todas las sociedades"

"Hay que avanzar hacia una democracia de base, participativa, paritaria, en todos los campos del quehacer humano: político, económico, educativo, cultural, religioso, social, familiar, laboral. Para ello es necesario ocupar las calles y convertirlas en constituyentes, militar en el relato, trabajar políticamente y mantener la alegría. Son los pueblos que tienen alegría quienes tienen esperanza en transformar la historia"

"El compromiso a asumir en este segundo Foro sobre “Demokrazia, ¿derechos humanos en juego?” es reconstruir, desde los márgenes, una democracia, unos derechos humanos y un cristianismo en dirección a la utopía de Otro Mundo Posible, justo, fraterno-sororal y eco-humano, donde quepamos todas y todos"

He participado con verdadero disfrute, clima primaveral y espíritu comunitario  en el Foro Krisare de 2024 sobre “Demokrazia, ¿Derechos Humanos en juego?”, celebrado en Vitoria/Gasteiz del 14 al 16 de marzo de 2024. Este Foro continúa de forma renovada y con savia joven el Foro Religioso Popular iniciado en la década de los 90 del siglo pasado, en el que tantas veces participé y ejerció una función dinamizadora de un cristianismo liberador, sensible a los cambios políticos, sociales, culturales, económicos y religiosos producidos aquellos años.

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La Asociación Sociocultural Krisare ha nacido con el propósito “dar respuesta a las urgencias que se nos plantean como iglesia hoy, aquí y ahora desde la igualdad de derechos y la dignidad humana”. Este año me ha invitado muy generosamente a hacer la presentación del Foro con la conferencia sobre “Educar en derechos humanos” y a clausurarlo. Ambas encomiendas, que agradezco de corazón desde la sintonía, me han permitido participar de manera atenta, intensa y muy gratificante, en actitud de escucha y aprendizaje junto con las 150 personas asistentes y las personas participantes en las conferencias, coloquios, mesas redondas y actividades estético-musicales en un clima de participación dinámica. diálogo abierto y plural, con espíritu crítico y propuestas alternativas ante una democracia que está pasando por una de las crisis más profundas de las últimas décadas y unos derechos humanos incumplidos sistemáticamente.

Foro Krisare
Foro Krisare

Y todo ello en la búsqueda de alternativas a una sociedad, un mundo y un cristianismo que no nos gusta y que, como ciudadanos y ciudadanas, queremos transformar y como cristianos y cristianas nos comprometemos a hacer avanzar por la senda de la justicia eco-humana de género con espíritu evangélico y prácticas liberadoras.  

Para poder seguir con más facilidad estas reflexiones al final del Foro he resumido en los siguientes puntos mis propias conclusiones. Seguro que las personas participantes en el Foro podéis ofrecer vuestros puntos de vista y enriquecer estas reflexiones que, aun siendo muy personales, confío en que al menos resulten fieles a lo vivido, convivido. compartido y pensado estos días colectivamente. 

1.“La democracia se encuentra debilitada”, afirmaba hace casi un siglo el dramaturgo alemán Bertold Brecht y lo está hoy, quizá más que nunca, por encontrarse sometida al asedio del mercado y amenazada por los múltiples sistemas de dominación, que son muy poderosos y pueden terminar con ella. Entre ellos cabe citar los siguientes: el neoliberalismo, el colonialismo, el patriarcado, la xenofobia, el racismo, el fascismo político y social, la extrema pobreza en numerosos territorios, al supremacismo, los imperialismos, las guerras, el genocidio de Israel en Gaza, los fundamentalismos de todo tipo: político, económico, religioso, el avance de la extrema derecha. Como afirma Jameson, “es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin de capitalismo”. A ello cabe añadir que, en opinión del filósofo belga Mark Coeckelbergh, “la combinación entre democracias débiles, capitalismo e inteligencia artificial es peligrosa para la democracia”.

2.La política contemporánea se ha vuelto imprevisible, caótica y, en buena medida, incomprensible. Vivimos en medio de un desorden político y de un individualismo neoliberal fomentado por el poder económico. En los últimos quince años se han producido sucesos que en otras épocas habrían sido inconcebibles: la elección de Bolsonaro en Brasil y de Trump en Estados Unidos y su posible reelección, el auge de la extrema derecha política y cultural, la crisis de los partidos socialdemócratas, la polarización política y la alta volatilidad social, que lleva a amplios sectores populares a votar a partidos de derechas y de extrema derecha.

3.La democracia contemporánea se ha construido sobre la exclusión de las mujeres. Casi tres siglos han sido necesarios para que, en algunas partes del planeta, las mujeres tuviesen acceso a la ciudadanía. Sin embargo, estas pequeñas conquistas de derechos coexisten con realidades sociales que deslegitiman la democracia: la división sexual del trabajo, la violencia patriarcal, la feminización de la pobreza, la falta de respeto social a las mujeres, la falta de paridad política, los feminicidios, junto a nuevas formas de mercantilización de sus cuerpos.

4.La desigualdad de sexo-género es una cuestión de cantidad, números y porcentajes, Los números son importantes porque un déficit fuerte de un sexo en cualquier actividad humana es un indicador de que algún tipo de coacción estructural está determinando su exclusión o su sobre-representación. Esto sucede tanto en la esfera privada como en la pública. Pero es también una cuestión de cualidad y replanteamiento del sentido de la vida; no tiene lógica ni razón que lo que es bueno y valioso para un sexo no lo sea para otro. La verdad, si tiene algún sentido este concepto y ciertamente lo tiene, habrá de ser la misma para todos los seres humanos: las mujeres y los varones.

Las desigualdad de sexo-género es la escuela sobre la que se ha levantado e interiorizado el resto de las desigualdades. No es que sea la desigualdad “más importante”, pero sí la que atraviesa a la comunidad humana entera, la que tiene lugar en todas las sociedades. Es la que se forja en nuestra infancia “de puertas adentro” y, también, la que ha sido más invisible y difícil de aceptar. Y, sin embargo, es la que constituye la infraestructura sobre la que se ha levantado un Contrato Social que se ha hecho sin la voz ni la participación de las mujeres, y que ahora debemos rehacer las mujeres y los hombres. No se puede vivir con una doble verdad, una para los varones y otra para las mujeres. Todo ello da como resultado una democracia incompleta y defectuosa.

5. A su vez, cabe constatar la fuerza cada vez mayor de los movimientos feministas, que resisten al patriarcado y luchan contra todo tipo de discriminación: étnica, cultural, política, de género, de identidad sexual, de clase, de religión, etc.  

6. Hay que avanzar hacia una democracia de base, participativa, paritaria, en todos los campos del quehacer humano: político, económico, educativo, cultural, religioso, social, familiar, laboral. Para ello es necesario ocupar las calles y convertirlas en constituyentes, militar en el relato, trabajar políticamente y mantener la alegría. Son los pueblos que tienen alegría quienes tienen esperanza en transformar la historia.  

7. No hay verdadera democracia sin respeto, reconocimiento y aplicación de los derechos humanos y de su educación a la ciudadanía en sus diferentes niveles y grados del sistema educativo y en los diferentes instituciones públicas, que han de velar por su cumplimiento. Vivimos instalados en una gran contradicción: estamos inmersos en la cultura de los derechos humanos, pero también en su permanente transgresión, no solo en el plano individual, sino también en el estructural e institucional, con el silencio cómplice e incluso la colaboración necesaria de los organismos nacionales, regionales e internacionales encargados precisamente de velar por su cumplimiento, la mayoría de las veces para proteger los intereses de los Imperios y de las multinacionales.

Setenta y seis años después de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, estos siguen siendo una asignatura pendiente.

8. El neoliberalismo niega toda fundamentación antropológica de los derechos humanos, los priva de su universalidad, que se convierte en mera retórica tras la que se esconde la defensa de sus intereses, y establece una base y una lógica puramente economicistas para su ejercicio: la de la propiedad, la del poder adquisitivo. Solo quienes detentan el `poder económico son sujetos de derechos y los ejercen.

El cristianismo a nivel global está hoy amenazado internamente por organizaciones religiosas fundamentalistas que fomentan discursos de odio, desembocan en delitos de odio y se traducen con frecuencia en  prácticas violentas contra los colectivos inmigrantes y refugiados, las minorías étnicas y culturales, las personas LGTBIQ+, el feminismo, la teoría de género, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres,  la educación afectivo sexual en las escuelas, el matrimonio igualitario, etc

9. El cristianismo a nivel global está hoy amenazado internamente por organizaciones religiosas fundamentalistas que fomentan discursos de odio, desembocan en delitos de odio y se traducen con frecuencia en  prácticas violentas contra los colectivos inmigrantes y refugiados, las minorías étnicas y culturales, las personas LGTBIQ+, el feminismo, la teoría de género, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres,  la educación afectivo sexual en las escuelas, el matrimonio igualitario, etc.

Dichas organizaciones se encuentran en alianza con la extrema derecha política y cultural, que conforman una nueva religión que yo he definido con el neologismo “cristoneofascismo” y cuentan con el apoyo de importantes sectores de la jerarquía cristiana, que se convierten con frecuencia en sus portavoces. La esperanza está en que existen también colectivos que practican la solidaridad con las personas vulnerables, las clases sociales empobrecidas y los pueblos oprimidos. Un ejemplo es este Foro.

10. El cristianismo del futuro no puede reproducir el modelo institucional patriarcal, aliado con el poder y con los movimientos religiosos integristas. Es necesario imaginar y activar un cristianismo no dogmático, liberador, compasivo con las víctimas del neoliberalismo, inclusivo de las diferentes identidades étnicas, culturales, vinculado con los movimientos sociales.

11. La Iglesia católica está organizada al modo monárquico, jerárquico, piramidal, patriarcal y clerical con una asimetría de poder que impide la democracia, la práctica igualitaria en su seno y el reconocimiento y ejercicio de los derechos humanos. Creo que la filósofa feminista estadounidense Mary Daly está en lo cierto cuando afirma que “Si Dios es varón, el varón es Dios”, como también lo está Kate Millet, figura representativa de la tercera ola del feminismo, cuando asevera que “el patriarcado tiene a Dios de su lado”.

KRISARE, el regreso de "otros puntos de vista"
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12. Como contrapunto, el feminismo y la teología feminista son instancias críticas de las discriminaciones e injusticias de género que se producen en las Iglesias cristianas y ofrecen propuestas para su democratización inclusiva de género. Afirma Cèlia Amorós: “cuando se quiere la democracia, se quiere el feminismo”. Nosotros decimos: cuando se quiere un cristianismo igualitario necesitamos del feminismo y de la teología feminista para conseguirlo.

13. Un importante correctivo a la estructura monárquica, piramidal y patriarcal de la Iglesia católica se encuentran en la sinodalidad, que es una invitación a vivir, desde la opción cristiana, un caminar juntos que nos interpela y nos sitúa en nuevas relaciones entre hermanas y hermanos. La sinodalidad supone caminar juntos y juntas teniendo presente cómo debemos de hacerlo, viajando en común desde el principio de la inclusión. Desde este principio, la sinodalidad afecta a la cuestión de las mujeres en la Iglesia, a su forma de participación en ella como miembros del pueblo de Dios, pero no sometido al Papa y a la jerarquía, como está ahora, sino como pueblo soberano de pleno derecho e igualdad. Dos ejemplos, entre muchos: la Revuelta de las Mujeres en la Iglesia y el movimiento internacional Catholic Women Council.

14. Un ejemplo puede ser el Sínodo de la Sinodalidad convocado por el Papa Francisco, que está desarrollándose en sus diferentes fases: nacional, regional y continental y cuenta con participación de laicos, entre ellos numerosas mujeres, si bien con una muy reducida representación y con el mantenimiento de la mayoría de la jerarquía. Muy distinto es el Camino Sinodal alemán, presentado de manera muy argumentada en el Foro Krisare como modelo sinodal y democrático a seguir porque resulta vinculante y co-decisivo, y no solo consultivo, y en cuya toma de decisiones participan paritariamente hombres y mujeres, obispos y laicos, sin discriminación alguna.

Krisare foroa
Krisare foroa

15. Es fundamental ser conscientes de la importancia que juegan los medios de comunicación a la hora de satisfacer las demandas del sistema neoliberal imperante y el mantenimiento de las estructuras actuales, en detrimento de la búsqueda de alternativas al actual modelo patriarcal, de privilegios y dominación. Es frecuente que, a la hora de contar la realidad, y “la verdad o verdades” que la constituyen, esta quede relegada de la comunicación atendiendo a otros fines, que coinciden muchas veces con los de quienes ponen el dinero. La jerarquía católica no es ajena a este juego de intereses, tan alejados del mensaje evangélico “la verdad os hará libres”. Como alternativa se propone una identificación y el desenmascaramiento de la mentira, una ética de la comunicación basada en la verdad y una participación más democrática, para garantizar así una democracia participativa e igualitaria y la práctica efectiva de los derechos humanos. Este compromiso debe ser asumido también por el cristianismo como prioritario en sus medios de comunicación, y no al revés, como a veces viene sucediendo.

16. El compromiso a asumir en este segundo Foro sobre “Demokrazia, ¿derechos humanos en juego?” es reconstruir, desde los márgenes, una democracia, unos derechos humanos y un cristianismo en dirección a la utopía de Otro Mundo Posible, justo, fraterno-sororal y eco-humano, donde quepamos todas y todos. Termino con el poema del místico, poeta, profeta y obispo Pedro Casaldáliga, uno de los símbolos más luminosos del cristianismo liberador: “Es tarde, pero es nuestra hora […]; es tarde, pero es todo el tiempo que tenemos a mano para hacer futuro”.

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