¿Para qué viene Benedicto XVI a España? (Roser Puig)

El blog de X. Pikaza
04 jul 2011 - 18:37

Entre las cosas importantes del blog está el paso de los “amigos”, muchos y buenos, que semana tras semana (a veces día tras día), han ido poniendo su comentario. Algunos han dejado de escribir o se han ido (¡querido Logos...!). Por su parte, Roser Puig ha querido mantenerse por un tiempo al margen, pues anda un poco delicada de salud. Así me escribe:

«Siguen pareciéndome muy interesantes todos los temas que pones, pero no tengo ánimos para debatir. El médico me ha recomendado estar tranquila, pero hay cosas que pasan en nuestra amada Iglesia que no se puede callar».

Ésta es la Roser que todos conocemos, admiramos, discutimos. Ella me envía las páginas que siguen, sobre la venida del Papa.

Roser ha pasado unos días «en un hotel de cinco estrellas, con todos los sirvientes de bata blanca». Deseamos que le hayan dejado como nueva y que pueda estar pronto con nosotros, casi a diario, si ella quiere. Especialmente le agradezco el esfuerzo que ha hecho para escribir sobre el Papa.

Ella tiene su opinión, como sabéis los del blog y, evidentemente, tenéis el derecho de disentir. Pero hacedlo, por favor, con delicadeza. Cuando se cure del todo, que esperemos sea pronto (¡yo rezo por ello!), podéis volver a discutir con ella, a pluma libre, si os parece, pues sabe defenderse. Por ahora, en nombre de todos, y especialmente en el mío, le mando un abrazo.

Espero que este post sirva para que opinemos con toda libertad, pero con inmenso cariño, sobre la venida del Papa. Especialmente se lo pido al hermano JC, con sus 47 nicks. Como cambia de nombres, así cambia de opiniones, pues en un momento escribe como protestante radical (fundamentalista a ultranza), arremetiendo contra toda la crítica histórico-crítica de la Biblia… y en el siguiente se nos vuelve consejero espiritual del Papa, diciéndole a qué teólogos tiene que mandar a las tinieblas exteriores de la Iglesia Católica. Proteico JC, nos das grandes ideas (lo que has dicho sobre R. Pesch es muy sabroso), pero si defendieras siempre un pensamiento (y no fueras a veces de la Ceca a la Meca), si intentaras ser claro y distinto, siempre el mismo, te entenderíamos mejor. De todas formas, gracias con tu esfuerzo.

Y con esto paso al tema de Roser Puig, agradecido por lo que es y lo que dice. Mi opinión sobre la venida del Papa la diré otro día, hoy he querido que hable Roser Puig. Antes de hablar del Papa que viene quiero hablar aún del asunto Pagola. Hasta mañana y buen día a todos, especialmente a Roser.

JMJ.Benedicto XVI viene los días 20 y 21 de agosto a España a evangelizar a la juventud

“Evangelización es la proclamación del Evangelio con el fin de atraer a todos a Cristo y a su Iglesia. Para evangelizar hay que vivir el Evangelio. Esto es posible por la obra del Espíritu Santo y nuestro compromiso. Todo bautizado ha de ser un evangelizador”.

(http://www.corazones.org/diccionario/evangelizar.htm )

¿La JMJ ¿servirá para “evangelizar”? Yo lo dudo.

Tal vez sirva para que algunos muchachos se decidan a entrar en algún seminario católico (las muchachas no ha lugar, según Benedicto XVI, claro), pero evangelizar, lo que se dice evangelizar, no será el efecto que se consiga con estas jornadas apoteósicas. Seguramente se conseguirá que el Papa se de un baño de multitudes aprobando, con ello, la papolatría de quienes acudan a rendirle pleitesía.

Pero no hay que confundir el anuncio de la Buena Nueva, con el suscitar vocaciones sacerdotales.

Todos los asistente (la mayoría, sino todos) serán miembros de movimientos neoconservadores y están al cabo de la calle de cual es la Buena Noticia cristiana. La conocen desde niños a través de sus familias y colegios. Los que no la conocen, seguramente no asistirán. Por lo tanto, Benedicto XVI no podrá darles ninguna Nueva Noticia. La que les ofrezca como tal, estará muy bien elaborada dada su probada sabiduría teologal pero no será “nueva” para los exaltados jóvenes que se reunirán eso días en Madrid.

Ahora bien ¿será”por lo menos “buena”?

Hago esta pregunta porque un Papa involucionista respecto del Concilio Vaticano II el cual reconocía la libertad de pensamiento y la igualdad entre todos y todas, un Papaque demuestra añorar el poder y la influencia sobre la sociedad que poseía la ICAR en la Edad Media (con síntomas como la recuperación de la música gregoriana y del latín, su afición a los aparatosos ropajes recamados de oro de aquel tiempo, la recuperación de la tiara en su escudo papal (o de armas)etc. , y el rodearse de grupos ultra conservadores, incluso alguno de ellos negacionista del holocausto, no parece tener demasiadas noticias “nuevas” ni “buenas” que dar.

Si a ello añadimos la autorización concedida para la fraudulenta beatificación de Juan Pablo II, de quien la Congregación para las Causas de los Santos declaró que, el ahora beato, “desconocía” los horribles crímenes contra la inocencia infantil cometidos por su amigo Marcial Marciel cuando, el ahora Papa, como cardenal Ratzinger, era presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe y todas las denuncias sobre estos penosos casos pasaban por sus manos, resulta dudoso que podamos fiarnos de sus “buenas noticias”.

Por otro lado tenemos (tanto por su parte, como por la de Juan Pablo II) la complicidad implícita en los años 80 con los “batallones de la muerte” de las dictaduras militares de Sudamérica, auspiciadas por los EEUU para suprimir todo cuanto oliera a marxismo (calificación que el entonces presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe dio a la Teología de la Liberación en su importante Instrucción sobre los “problemas” que producía al Vaticano y a EEUU dicha teología nacida como respuesta a las injusticias y la represión que sufría el pueblo suramericano a causa de la política de persecución de “insurrectos” en el cono Sur del continente americano. Política asumida por Juan Pablo II para vencer al comunismo europeo, solo que en Rusia el régimen genocida era de izquierdas y ateo (perseguía la idea de Dios) mientras que en América del Sur, los gobiernos de los países que formaron parte de la “operación cóndor”, eran de derechas y se decían católicos. Muchos obispos colaboraron con ellos, a instancias vaticanas.

El documento (del que todavía se jactó Benedicto XVI en su visita a Brasil el año 2007) justificaba moralmente todos estos horrores del llamado “terrorismo de estado”, ante los asombrados obispos brasileños (muchos de ellos víctimas de la persecución anti-marxista desencadenada por los gobiernos USA).

Benedicto XVI calificó, pues, a la TL de “marxista” en plena “guerra fría” en un documento encargado por el entonces papa Juan Pablo II (por lo visto para poder hacer oídos sordos a las denuncias de algunos obispos, como es el caso de Monseñor Oscar Romero, asesinado por denunciar. Obispos a los que, el entonces Papa, aconsejaba que “se llevaran bien” con los gobiernos dictatoriales, ahora condenados como genocidas, según la Justicia Internacional de las Naciones Unidas.

A todo ello, hay que añadir la incesante persecución y acoso, todavía hoy, a quienes han desarrollado una teología próxima a los pobres, en obediencia al Evangelio de Jesús. Persecución encabezada por Benedicto XVI, ahora con la excusa de “defender” la ÚNICA VERDAD predicada por la Iglesia Católica, por lo que la Teología de la Liberación queda enfrentada a la oficial de la ICAR la cual prioriza el esplendor y el poder de la institución eclesiástica frente a la opción preferencial por los pobres según el Evangelio de Jesús, como hace la TL. La teología oficial eleva lo sagrado por encima de los derechos humanos con tal de mantener la disciplina en la institución. Y, por supuesto, por encima del bien de los más desfavorecidos del mundo los cuales quedan relegados a “objeto” de las buenas obras de las personas piadosas con las que hacer méritos delante de Dios.

¿Cómo puede ser “buena” ninguna noticia procedente de un Mensajero que se rige por los valores de este mundo en oposición a los valores de Reino de Dios que anunció Jesús de Nazaret, hasta dar la vida por ser coherente con lo que decía?

La institución católica de la que es absoluto dueño el Papa de turno (según el canon 333, en donde se dice además que: (3).” No cabe apelación ni recurso contra una sentencia o un decreto del Romano Pontífice”) se rige por los valores mundanos de enriquecimiento egoísta y ambición de poder. Ello hace que se considere “normal” que la ICAR acapare y acumule toda índole de riquezas materiales en una época de crisis económica global la cual provoca en el Tercer Mundo hambrunas y millones de muertos por enfermedades fáciles de curar en e Primer Mundo.

Se considera también “normal” que el Vaticano y demás curias diocesanas, hagan importantes operaciones bursátiles (con el dinero que los fieles suelen donar “para los pobres”) imponiendo dicho dinero en acciones de empresas de gran rendimiento que siempre suelen ser las multinacionales dedicadas a la extracción de biocarburantes en la Amazonía, arrebatando las tierras a los indios y desertizándolas, al tiempo que dejan las aguas contaminadas. Esas multinacionales también suelen extraer en África oro, diamantes, coltán, etc , lo cual está produciendo, desde hace décadas, guerras “tribales” y genocidios fratricidas, con gran desplazamiento de personas que pasan a depender de la “ayuda humanitaria” procedente de los países del Primer Mundo la cual, si llega, lo hace tarde y mal.

No parece que todo esto preocupe demasiado a Benedicto XVI, pues a pesar de su poder absoluto dentro de la ICAR, no mueve un dedo para adecuarse al evangelio de Jesús el cual queda traicionado en la Iglesia Católica.

Por lo tanto, y en mi opinión, si para anunciar el Evangelio de forma creíble es preciso que la teoría y la práctica no se contradigan, Benedicto XVI y la parte conservadora de Iglesia (clérigos y laicos que le bailan el agua al Papa) NO ESTÁN CAPACITADOS para evangelizar a nadie.

Por suerte, en la iglesia de Cristo (la que conformamos todos los cristianos, no solo los católicos) ha habido siempre numerosos hombres y mujeres que, en imitación del Maestro, han dado su tiempo, sus esfuerzos e incluso su vida por ser coherentes con el evangelio de Amor fraterno de Jesús de Nazaret. Gracias a ellos y ellas, ha podido llegar hasta nosotros.

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