M. Pajares: Todos le lloran en Monrovia, cristianos, musulmanes y animistas
conozco bien a su Orden de Hermanos Hospitalarios, fundados por San Juan de Dios, de quien escribí una semblanza en este blog (8.3.12), que reproduzco al fin de esta postal.
Los religiosos de San Juan de Dios son todos hermanos, aunque alguno se ordenan sacerdotes (presbíteros) para servicio de las comunidades y de los hermanos, y entre ellos ha estado el Hno. P. Pajares.
He escrito al Hno. Adriano Y., amigo y formador, y me ha respondido diciendo que Pajares ha muerto cumpliendo su tarea de servir a los enfermos:
“En nuestro compromiso de Hospitalidad va justamente esto; servir a los enfermos aun con peligro de la propia vida. Tenemos en la Historia de la Orden varios ejemplos al que añadimos estos de la última hora; humanamente es muy duro, pero no dejan de ser el ejemplo amable de seres humanos y de cristianos; desde esta perspectiva el GRACIAS a Dios es algo que surge con espontaneidad. Gracias por tu recuerdo y oración. Saludos. Adriano”.
He escrito después al Hno. Justino Izquierdo, que ha sido por decenios superior y director del hospital de Monrovia donde el Hno. Pajares ha enfermado por servir a loe enfermos y me ha escrito lo que sigue. (Gracias Justino, una vez más).
El Hno Pajares. La misión en Monrovia (Hno. Justino Izquierdo)
(Introducción)
Hola Xabi. Con mucho gusto te contare algo de lo que pides. Ya sabes que soy un gran admirador tuyo y leo tus blogs en religión Digital asiduamente… Creo que a muchos nos estás abriendo la mente y nos enseñas a pensar con libertad….
(Estuve en Monrovia)
Efectivamente estuve en Monrovia 34 años de los cuales pasé como director de Hospital 16 y 9 de Superior de los Hermanos. Vivíamos con una comunidad de religiosa de las MISIONERAS DE LA INMACULADA CONCEPCION (vamos, canela fina; yo decía que eran unas grandes mujeres, al mismo tiempo, grandes cristianas y RELIGIOSAS FENOMENALES) y me enseñaron mucho de lo que es la vida y de la entrega a los demás…
(Pajares, un hombre entregado al cuidado espiritual. Un hospital en África)
Te puedo decir del Hno. Miguel Pajares, Sacerdote de Nuestra Orden que el tiempo que le he conocido en África (varios años) era un hombre entregado más al cuidado espiritual que es parte que el africano aprecia pues el pueblo africano es religioso… aunque sea a su manera por lo que apreciaban mucho su labor y lo respetaban, y todos le están llorando, musulmanes y cristianos y animistas seguidores de religiones africanas.
De las cuestiones médicas y administrativas nos encargábamos otros y… yo le decía con sorna que “aquí no vienes a convertir a la gente”, que venimos a servirles y un consejo que le di desde el principio: Miguel aquí los que venimos tenemos que amar a esta gente, aunque a veces te pongan…. Pero si no los amamos es mejor volverse para Europa; siempre me agradeció el consejo de este “perro misionero viejo, aunque un año menos que el”.
Sé que le costó mucho el tratar con los africanos, pero lo superó. Lo has visto en TVE con su bata y el crucifijo al cuello…. Pero era para defender a los enfermos y…. hasta para dar un par de besos a una chica con SIDA para animarla diciendo ”te queremos” y sería de ánimo a las enfermeras.
Yo diría que Miguel se ha consumido por lo que creía e incluso el último año estaba un poco aceptado de enfermedad cardiaca y siguió al pie del cañón. Conmigo solíamos discutir de temas teológicos o sea un “cura contra un lego” como se decía años atrás, pero eso nos unía mas.
La Hermana Chantal, el Hno. Patrick, el Hermano George, las enfermeras Laurine y Tette junto con Miguel han dejado su vida en el servicio a los enfermos. Todavía hay 2 Hermanas, Helena y Paciencia, Misioneras de la Inmaculada Concepción, ingresadas en un hospital de referencia para enfermos de EBOLA.
Hoy pude reírme porque conseguí hablar con la Hermana Paciencia y me dijo que se encontraba mejor y que la habían llevado los conocidos especialmente el administrador de nuestro hospital buena comida de arroz y que tenían bastante hambre--- y eso es buena señal, La dije que las enviaba un abrazo y un tan fuerte que las iba a espachurrar y la oí reírse con mucha alegría. Ya sabes son experiencias que no se olvidan… y después a compartir con la gente de Liberia y con los de aquí,
(Una semblanza de Miguel)
Miguel tenía 75 años, uno menos que yo. Profesó votos simple en 1958 en nuestro noviciado en Santurce, estudio enfermería en Madrid desde esta fecha a1961 y después estudio en Salamanca filosofía y Teología y se ordenó de sacerdote. Estuvo en la formación de jóvenes, hizo su primera experiencia en África en1972 hasta 1975 en vino de vuelta a España como Secretario Provincial de la Provincia de Castilla.
Después ha estado de capellán en León donde hizo grandes amigos que le han ayudado estos 5 años últimos vividos en Monrovia. En 2009 llego a Monrovia a echarme una mano, pero yo tuve que venir a España por motivos de salud y él se quedó de Superior de la Comunidad. Y ya sabes que ha ocurrido. Contrajo el EBOLA atendiendo al Hno. Patrick y se supone que le debió dar los sacramentos y le tocaría y le limpiaría el sudor. Pues al dar negativo el primer test que se le hizo a Patrick, bajaron la guardia y ya sabes lo ocurrido.
La Hna. Chantal. Que era de Congo y entro en la Congregación por medio de un misionero en el Congo y la refirió a Guinea ecuatorial donde las Misioneras de la Inmaculada tenían el postulantado y las Hermanas tenían vocaciones nativas, pues las Misioneras de la Inmaculada Concepción fueron las primeras religiosas que llegaron África a Guinea ecuatorial por el año 1885. Llevaba trabajando en Monrovia en nuestro hospital varios años. Mujer llena de entusiasmo y un “terremoto” como decíamos., entregada de lleno a los enfermos; mujer que animaba la liturgia con el ”drum“ con ritmos africanos.
Tanto el Hno. George como las enfermeras han sido personas entregadas hasta el fin y se dieron hasta la muerte atendiendo a los de mas .
(Apéndice) San Juan de Dios, "loco en Granada" (8 III 2012) (X. Pikaza)
(Recordando al Hno. Miguel Pajares, quiero recordar a Juan Ciudad, Juan de Dios, servidor de los enfermos).
Éste es el título de un hermoso y denso libro de José M. Javierre (Juan de Dios, loco en Granada, Sígueme Salamanca 1996, 3ª ed. 2007) sobre
uno de los últimos grandes santos de la cristiandad, Juan de Dios (1495-1550).
El propio José María Javierre (1924-2009), entrañable escritor, querido amigo, me escribió que le escribiera un breve prólogo, y así lo hice, por él y por mis amigos los religiosos Hospitalarios de San Juan de Dios. A ellos dedico, emocionado, más de quince años después esta memoria, hoy, día de la fiesta de su fundador, de su amigo y patrono, un gran cristiano.
Juan de Dios, Santo en Granada
-Juan Ciudad. Así llamaron a un pobre pastor castellano del entorno de Oropesa (Toledo), nacido al parecer en Portugal (año 1495). Judío de origen, cristiano de vocación, sin más riqueza que sus manos, sin más ciudad ni tierra propia que el mundo. Se alistó por dos veces en las tropas del rey español, pero no alcanzó la gloria de la guerra convertida en triunfo. Pobre fue, pobre volvió, sin honores, sin dinero. Juan Ciudad, hombre del mundo. Esta fue su primera identidad.
-Juan el Loco. Así le llamaron más tarde. No tenía un pasado que pudiera identificarle, carecía de familia que le diera protección. Maduró sufriendo, como buhonero, vendedor de libros e ilusiones, compartiendo la miseria de los últimos del mundo. Llegó a Granada y allí quedó (1538). Todo lo dio, haciéndose el más pobre, pobre loco entre los locos, en la «cuerda» ciudad de Granada. Por loco le tuvieron los que vieron su primera conversión. Entre locos vivió en el hospital fundado por los reyes. Aprendió compartiendo el sufrimiento, se hizo cuerdo de Dios, cristiano bueno, entre los pobres locos.
-Juan de Dios. Su cordura de amor le hizo dejar el hospital y ponerse al servicio de los más abandonados que morían de frío y enfermedad en la plaza grande de Granada. Todos los miraban, sólo Juan los vio de verdad y los conoció de corazón, como si descubriera a Cristo en ellos. Dejó a un lado las razones cuerdas, superó los argumentos. O0 tuvo que estudiar, sabía el evangelio. Se puso a cumplirlo de un modo directo, inmediato, sin más comentarios ni glosas que su entrega creadora. Abrió un camino de amor, senda de Dios y de cuidado hacia los pobres, en el centro de Granada. Por eso empezaron a llamarle Juan de Dios y él mismo comenzó a llamarse Juan de Dios, si Dios quisiere, hasta el momento de su muerte (1550).
-Juan Cristiano. Parecía de origen judío, fue Ciudad su apellido (su patria era el mundo), pero en Granada encontró su lugar, se encontró a sí mismo como cristiano. No fue teólogo ni clérigo, no obtuvo prebendas, no escribió tratados. Le ocuparon los pobres día a día, hora tras hora. Para ellos trabajó vendiendo leña recogida por los campos y caminos. Por ellos se afanó, pidiendo plata entre los ricos, sin más programa que la urgencia del amor activo, que se encama entre los pobres. Vivió de corazón la gran palabra de Mt 25, 31-46: Tuve hambre y me disteis de comer, estuve enfermo Y me acogisteis... Descubrió a Jesús, sin necesidad de «hacerse» pobre, pues lo era ya. Sólo tuvo que hacerse servidor de aquellos pobres que se hallaban a su lado, haciéndose así Cristo para ellos. Por eso le podemos llamar Juan el Cristiano.
-Juan el Santo, Juan Hospitalario. A nadie exigió nada, pero tuvo siempre amigos: Dios puso a su lado personas, hermanos capaces de entenderle. Le guió san Juan de Ávila. Le ayudaron hombres nobles, cubriendo sus deudas incesantes, manteniendo sus obras de amor fuerte. Le acogieron en familia los más pobres de Granada... También tuvo compañeros que asumieron su camino. Murió sin haber fundado una orden religiosa, pero sembró un impulso de amor, un ejemplo de entrega que algunos de sus compañeros, convertidos en discípulos, quisieron perpetuar creando la Orden Hospitalaria de su nombre, extendida hoy por todo el mundo. Fue quizá el último de los santos populares de la Iglesia: hombre de pueblo (Ciudad era su apellido), amigo de Dios al servicio de los más enfermos.
-Juan de Dios de J. M Javierre. A los 500 años de su nacimiento, ha vuelto a escribir la vida de Juan Ciudad el mejor de sus posibles biógrafos, José María Javierre, historiador Y periodista, atento al latido de la vida de la Iglesia. Ha escrito las mejores vidas de los más grandes santos de un siglo de santos (Teresa de Jesús, Juan de la Cruz... ). Ahora, en la madurez de su vida, desde la sabiduría que fluye de los ojos del corazón, nos ha regalado esta vida, hecha de historia pasada y de experiencia presente.
PD. J. M. Javierre, murió el 17 de Diciembre del 2009, en Sevilla, la ciudad que le adoptó y donde él trabajó, sufrió y amó gran parte de la vida.