Semana Santa 07. Martes. Jesús y las pasiones de Judas

El blog de X. Pikaza
03 abr 2007 - 09:27

Entre la gente de su entorno, tuvo que haber tensiones y disputas sobre la manera en que Jesús llevaba los asuntos de su movimiento. Sus compañeros no eran dóciles corderos embobados, sin ideas propias, sino hombres y mujeres llenos de tensión mesiánica, que querían colaborar con él y "colocarse" en la carrera del reino. Entre ellos estaba Judas, uno de los Doce, de aquellos a quienes él había escogido como representantes del nuevo Israel (cf. Mc 3, 9 par). Fue sin duda un personaje histórico. Algunos círculos gnósticos lo convirtieron después en signo de sabiduría esotérica

1. La primera pasión de Judas parece el dinero

El evangelio de Juan le describe como interesado ya desde el principio por el dinero (cf. Jn 12, 4: 13, 29). Marcos, en cambio, supone que los interesados son los sacerdotes:

Y Judas Iscariote, que era uno de los doce, fue a los sumos sacerdotes para entregarles (a Jesús). Estos, al escucharle, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él buscaba la forma de entregarlo en un momento oportuno (Mc 14, 10-11).

El gesto aparece de improviso y por contraste. Una mujer ha ungido «gratuitamente» a Jesús, gastando muchísimo dinero, de manera que los representantes del buen orden económico le han criticado por ello (Mc 14, 3-9). Entonces viene Judas y se ofrece a colaborar con los sacerdotes que quieren matar a Jesús, y ellos le ofrecen dinero, sin que Judas lo hubiera pedido (Mc 14, 10-11). Jesús había derramado el dinero del templo (Mc 11, 15-18); pero los sacerdotes lo siguen conservando y lo utilizan en contra de Jesús.

Esta es la venganza de la economía. Judas parece haber tenido otros motivos. Probablemente está decepcionado del camino que ha tomado Jesús y responde como buen israelita: pone el caso en manos de los sacerdotes de Dios, a pesar de que Jesús, su amigo, le advierte:: «En verdad os digo, uno de vosotros me entregará... uno que moja conmigo en el plato» (Mc 14, 18-20). La comida amistosa y el amor de enamorados y esposos (con el servicio a los pobres) constituyen las formas supremas de comunicación y gracia. Pues bien, Judas y los sacerdotes ponen por encima el orden del sistema, que se compra y vende con dinero. En ese contexto ha presentado el evangelio la traición que culmina y se ratifica en Getsemaní, donde Jesús ora y descansa seguro, en medio de la noche.

2. Segunda pasión de Judas: un amor invertido

Solo los íntimos conocen el lugar y Judas, el amigo, llega en la oscuridad y da a sus compañeros (guardias y soldados), como contraseña, el signo del amor: «Aquel a quien yo bese...» (Mc 14, 44). La intimidad y gracia de los hombres y mujeres se encarna en el beso. Pero la ley del orden social rompe ese beso, destruye esa gracia. He sentido el temblor de conocer y vivir un caso como ese: el beso falso de un espía del sistema, pagado por la ley (por todos nosotros), que vende a su «amiga» y la entrega, con el mismo beso, en manos de la policía que irrumpe de improviso en el local. He asistido luego a la sesión donde los buenos jueces del sistema (¡los mejores!) condenaron a esa amiga (¡mi amiga!), a muchos años de cárcel, según la mejor ley, conforme a la violencia legítima de un estado de derecho.

No tenemos razón para pensar que Judas fue desde el principio un infiltrado. Sin duda, entró en el grupo de Jesús con buenas intenciones, para colaborar al servicio del Reino. Pero las cosas se complicaron un día y se vio envuelto en la contradicción: estaba por un lado su afecto por Jesús (comer con él, poder besarle); por otro lado su fidelidad a los principios de Israel, representados por los sacerdotes, que Jesús estaba traicionando. No era fácil escoger en aquel tiempo: tampoco es fácil hoy, en sociedades e iglesias que exigen un tipo de fidelidad legal, por encima de la gracia o los afectos personales. Fue un conflicto entre la gracia del amigo y el deber de estado: a un lado se hallaba el movimiento de Jesús, que parecía pederse en nebulosas de gracia abierta a todos, de solidaridad con los expulsados más peligrosos (cojos y mancos, leprosos y ciegos, pecadores, extranjeros, prostitutas...); por otro estaba y sigue estando el buen sistema, la ley del grupo, dirigido por los sacerdotes, que saben distinguir lo bueno y malo, que defienden el conjunto social y, de esa forma, garantizan la estabilidad y seguridad de todos, es decir, de los «buenos».

3. Tercera pasión de Judas: servicio al sistema

En momentos de conflicto (¡y todos son momentos del conflicto!) la ley del grupo puede exigir que delatemos al amigo e incluso que utilicemos la amistad para impedir que el mal avance y la «carcoma» de Jesús, el subversivo, corroa las raíces del buen orden. Todos los sistemas darían la razón a Judas: sacerdotes o políticos velan por la paz legal; los ciudadanos, incluidos los amigos, tenemos el deber de denunciar a los que pueden destruir el buen orden, a los terroristas de estado o de conciencia. En este contexto se sitúa la «traición» de Judas, que el sistema puede interpretar como obediencia y fidelidad a la ley. Por su parte, Jesús, por actuar como actúa, de un modo gratuito y libre (superando una ley que necesita sacerdotes oficiales, policías y soldados), no puede evitar la traición. No utiliza espías ni guardaespaldas; no «vigila» a Judas, ni le purga o le expulsa del grupo, ni utiliza medio de coacción para «dominar sobre su mente», como hacen los grupos sectarios.

Judas ha sido fiel a su vocación de ley. Él podía pensar y decir que no ha cambiado. Era Jesús el que cambiaba, amenazando con su movimiento la identidad y el orden de su pueblo. Judas seguía donde estaba; él podía criticar a sacerdotes, pero sabía que, al final, hay que aceptarles, pues representen el orden, la buena religión. Fue donde ellos y le ofrecieron treinta dineros. No le hablaron del Dios de la gracia, ni de la libertad mesiánica, sino de treinta monedas. Tenían dinero suficiente para comprar al Cristo. Judas lo aceptó; pero luego, cuando empezó a ver mejor lo que había en el fondo, quiso volverse atrás, devolver el dinero... Entonces, los sacerdotes no le escucharon: ellos no necesitaban arrepentirse de nada; tenían otros problemas, no podían escuchar a Judas. No pudo acudir a Jesús, pues le estaban juzgando y le iban a condenar a muerte. Por eso, arrojó el dinero en el templo, convertido así en fábrica de muerte, y sin mas salida humana, se ahorcó; no era capaz de ver morir a Jesús por su culpa (cf. Mt 27, 3-10; Hech 1, 18-19). Jesús no había muerto aún. Moriría por Judas, a favor de Judas y de todos, abriendo un camino de pascua donde incluso los traidores pueden ser reconciliados.

4. Apendice 1. Judas en el Evangelio de Marcos

Lo anteriore es suficiente para entender a Judas. Pero he querido añadir una nota para lectores de evangelio. Dentro del evangelo de Marcos, la historia de de Judas aparece contrapuesta a la historia de la mujer del vaso de alabastro (y vinculada a los sacerdotes y escribas). Ella unge a Jesús para que viva (para que resucite).Judas le vende por dinero (pactando para ellos con la autoridad, con los sacerdotes).

a- Sacerdotes y escribas:la ley de la seguridad (Mc 14, 1-2). Humanamente hablando, Jesús muere porque le condenan ellos. Lo habían decidido (Mc 11, 18) y aquí lo ratifican. Resulta significativa la ausencia de presbíteros, jefes de familia. Es como si la muerte la dictaran los representantes del Templo (sacerdotes) y defensores de la Ley (escribas). Unos y otros se sienten amenazados por Jesús y deciden matarle porque tienen miedo de su reino. Pero quieren hacerlo sin soliviantar al pueblo, que podría salir en su ayuda. Para mantener su autoridad sacral necesitan expulsar al pretendiente galileo: la piedra de Jesús no cabe en su edificio partidista (cf. 12, 10).

b. La mujer del vaso de alabastro (Mc 14, 3-9). Sacerdotes y escribas le condenan, pero ella abre a Jesús un camino de vida con el signo del perfume de nardo. Es mujer mesiánica que unge al rey Jesús para la muerte, es decir, para la vida. Es mujer hecha palabra por su gesto, de tal forma que allí donde se anuncie el evangelio se dirá lo que ha hecho ella para su memoria: es humanidad que acoge su camino de muerte y de pascua.

a': Judas Israriote (14, 10-11). Es uno de los Doce, del grupo que Jesús mismo ha escogido para acompañarle (ser-con-él) y expandir su reino sobre el mundo (Mc 3, 13-19; cf. 6, 6-b-13). Ha seguido a Jesús sin transformarse. Al final, se deja convencer por la razón de los sacerdotes que actúan como representantes de Dios y controlan el poder sacral del judaismo: hace lo que debe hacer un buen israelita que asume la elección e identidad del pueblo de la alianza. En nombre del Dios sacral del templo (que Jesús ha declarado árbol sin fruto, guarida de ladrones: 11, 12-26) decide entregar a Jesús. No se dice que busque dinero, pero los sacerdotes se lo ofrecen y él parece aceptarlo.

Sacerdotes y escribas manejan el dinero del templo (cueva de ladrones: 11, 15-19) y con él sobornan a Judas, dando un matiz económico al gesto3. Marcos deja que la misma trama del proceso revele la razón de cada personaje. Frente al dinero está el amor de la mujer que le unge.

5. Apéndice 2. Judas gnóstico: pasión esotérica

El Judas histórico estaba dominado al parecer por la pasión del dinero y la sumisión al sistema. Pero en el siglo II algunos cristianos esotéricos inventaron la figura de un Judas cuya pasiòn era el conocimiento oculto, al servicio de un poder más alto, por encima del sistema. Ciertamente, este Judas gnóstico puede estar al servicio del dinero y del poder, pero en el fondo busca un dinero y poder interior, un conocimiento que le eleva por encima de la masa de los hombres y mujeres queno entienden.

Algunos Padres de la Iglesia antigua conocieron un Evangelio Gnóstico de Judasy trasmitieron algunos de sus textos fundamentales, que todos los estudiosos de la Biblia y de la literatura antigua conocíamos y citábamos. Pero hace algunos años se descubró en Egipto el texto casi entero de una traducción antigua de ese evangelio y causó un gran revuelo entre los no especialistas cuando fué publicado hace un año con gran propaganda. Algunos pensaron que ese evangelio podía haber revelao secretos antes escondido por la Iglesia, rasgos distintos de un Jesús que habría sido "oculturado y silenciado" por la jerarquía.

Ha pasado un año y todo sigue como antes... Los estudiosos conocíamos ya el contenido básico del Evangelio de Judas y ahora lo conocemos un poco mejor y podemos utilizarlo para estudiar la gnosis del siglo II d. C., cuando surgieron entre Siria y Egipto (y en otros entornos) gran cantidad de sistemas y libros con teorías "esotéricas" sobre Jesús y sus discípulos, entendidos como "eones" celestes bajados a la tierra para realizar una salvación "interior", a través de un conocimiento escondido del bien y del mal y de la liberación de la carne, superando la historia. En este contexto me atrevo a presentar media páginas de este este evangelio, con sus especualaciones "esotéricas" sobre el origen y sentido de la realidad. Quien quiera conocere más sobre el tema podrá leer alguno de los libros que cito despues:

6. Apéndice 3. Un texto del evangelio de Judas:

Jesús le dijo (a Judas): “(Ven) para que te enseñe sobre los (secretos) que ninguna persona (ha) visto jamás. Porque existe un reino grande y sin fronteras, cuya extensión no ha visto ninguna generación de ángeles, y (en el que) hay (un Espíritu) grande e invisible,

que no ha visto el ojo de un ángel

que ningún pensamiento del corazón ha abarcado

y que nunca fue llamado por ningún nombre.

y ahí apareció una nube luminosa. Y dijo “Que exista un ángel para ser mi ayudante”. Un gran ángel, el Auto-generado, emergió de la nube. A causa de él, otros cuatro ángeles se formaron de otra nube, y se convirtieron en ayudantes del Auto-generado angélico. “Que (...) aparezca (...) y apareció (...). Y (creó) la primera luminaria para que reinara sobre él. Dijo: “Que los ángeles existan para servirlo”, y miríadas de ángeles sin número empezaron a existir. Dijo: “(Que) exista un eón iluminado”, y comenzó a existir. Creó a la segunda luminaria (para) reinar sobre él, junto con miríadas de ángeles sin número, para ofrecer servicio. Así es como creó al resto de los eones iluminados. Los hizo reinar sobre él y creó para ellos miríadas de ángeles sin número, para ayudarlos”.

“Adamas estaba en la primera nube luminosa que ningún ángel ha visto entre todos aquellos llamados “Dios”. Él (...) que (...) la imagen (...) y a la semejanza de (este) ángel. Hizo a la incorruptible (generación) de Seth aparecer (...) los doce (...) los veinticuatro (...). Hizo aparecer setenta y dos luminarias en la generación incorruptible, de acuerdo con la voluntad del Espíritu. Las mismas setenta y dos luminarias hicieron aparecer 360 luminarias en la generación incorruptible, de acuerdo con la voluntad del Espíritu, de modo que su número fuera cinco para cada una”.

“Los doce eones de las doce luminarias constituyen su padre, con seis cielos para cada eón, para que haya setenta y dos cielos para las setenta y dos luminarias, y por cada (una de ellas cinco) firmamentos, (para un total de) 350 (firmamentos...). Se les dio autoridad, (y después de eso también) espíritus vírgenes, para gloria y (adoración) de todos los eones y los cielos y sus firmamentos”.

“La multitud de esos inmortales se llama cosmos –es decir, perdición– por el Padre y las setenta y dos luminarias que están con el Auto-generado y sus setenta y dos eones. En él apareció el primer humano con sus poderes incorruptibles. Y el eón que apareció con su generación, el eón en el que están la nube del conocimiento y el ángel se llama El. (...) eón (...) después de eso (...) dijo: Que los doce ángeles reinen sobre el caos y el (inframundo). Y de la nube apareció un (ángel) cuyo rostro relampagueaba con fuego y cuya apariencia fue manchada con sangre. Su nombre era Nebro, que significa rebelde; otros le llamaban Yaldabaoth. Otro ángel, Saklas, también apareció de la nube. Y Nebro creó seis ángeles –y también Saklas– para ser ayudantes, y éstos produjeron doce ángeles en el cielo, cada uno recibiendo una porción en los cielos.

8. Apéndice biblogrgáfico sobre textos gnósticos:

a. Ediciones:

Santos Otero, A., Los Evangelios Apócrifos. Textos griegos y latinos, con versión crítica, estudios introductorios y comentarios, BAC 148, Madrid 1975. Es la mejor edición hasta el momento. La de E. González Blanco, Los evangelios apócrifos I-III, Bergua, Madrid 1934 ofrece mucho material, pero queda antiguada por poco crítica.

Piñero A. (et. al.), Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi. I. Tratados filosóficos y cosmológicos. II. Evangelios, hechos, cartas. III. Apocalipsis y otros escritos, Trotta, Madrid, 1997-2000. Edición cuidada. Buenas traducciones e introducciones.

Alcalá, M., El evangelio de Tomás. Palabras ocultas de Jesús, BEB 67, Sígueme, Salamanca 1989. Íd., El evangelio copto de Felipe, El Almendro, Córdoba 1992. Íd., Los evangelios de Tomás, el mellizo y María Magdalena, Mensajero, Bilbao 2000

Bernabé Pons, L., El Texto morisco del Evangelio de San Bernabé (Biblioteca de estudios históricos 57), Universidad de Granada, 1998.

Aranda, G. y Rupérez, P. (eds.), Apócrifos cristianos, Ciudad Nueva y Fundación San Justino, Madrid (1998- ). Traducción de apócrifos cristianos, para uso popular. 1. La leyenda del rey Abgar y Jesús. Orígenes del cristianismo en Edesa. 2. La dormición de la Virgen. Relatos de la tradición copta. 3. El protoevangelio de Santiago. 4. Hechos de Andrés y Mateo en la ciudad de los antropófagos. Martirio del apóstol San Mateo

Kuntzmann, R. y Dubois, J-D., Nag Hammadi. Textos gnósticos de los orígenes del cristianismo, DETB, Verbo Divino, Estella, 1988.

Doresse, J., El evangelio según Tomás, EDAF, Madrid 1989.

b. Estudios:

García Bazán, T., Gnosis. La esencia del dualismo antiguo, Castañeda, Buenos Aires, 1978.

Orbe, A., Estudios valentinianos, I-IV, Gregoriana, Roma 1955/65. Íd.,. Introducción a la teología de los siglos II y III, Sígueme, Salamanca 1988.

Trevijano E., R., Estudios sobre el evangelio de Tomás, Fuentes Patrísticas, Ciudad Nueva, Madrid 1997. Colección de trabajos de gran valor sobre el origen, sentido y temas básicos del Ev. Tomás.

Bermejo R., F., La escisión imposible. Lectura del Gnosticismo Valentiniano, Pontificia, Salamanca 1998.

Bauer, J. B., Los apócrifos neotestamentarios, AB 22, Fax, Madrid 1971.

Pagels, E., Los Evangelios gnósticos, Estudios y ensayos 87.Crítica, Barcelona 1982

Jonas, H., La religión gnóstica. El mensaje del Dios Extraño y los comienzos del cristianismo, Siruela Madrid 2003. Obra clásica de un filósofo de la religión

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