No pudimos (alguien no quiso): Evangelio de Jesús y praxis marxista
Era el año 1975, y todo parecía aún posible en algunos círculos de la Iglesia en España, aunque al parecer ya se estaban tomando posiciones que han seguido vigentes hasta el día de hoy, casi cuarenta años depues (2014):
‒ Franco agonizaba (murió el 20.11.75), todo parecía que iba a cambiar en la política de España, al menos todo era posible. Era necesario dialogar con otras fuerzas políticas y sociales y de un modo especial con los partidos de izquierda.
‒ Pablo VI seguía gobernando la Iglesia (murió el 1978), y aunque había signos de posible involución, se mantenían intactos los grandes ideales del Vaticano II (La Evangelii Nuntiandi de publicó el 8/12/1975).
‒ Desde diversas perspectivas, se estaba dando un fuerte diálogo de la Iglesia católica con el marxismo. Se expandía el movimiento de “Cristianos por el socialismo” (CPS),nacido formalmente en Chile, el año 1971, tomaba gran fuerza la “Teología de la liberación”… Y en el mismo centro de Europa se había iniciado un fuerte diálogo con el marxismo, promovido por la Paulus Gesellschaft, con teólogos como K. Rahner, J. B. Metz, G. Girardi, J. Trutsch, G. Wetter…
-- Pero, al mismo tiempo, estaba surgiendo un fuerte movimiento de oposición a las "libertades" del Vaticano II y a los "excesos" de un diálogo, al parecer, exagerado y peligroso con el ideal de la justicia social y de la transformación evangélica de la iglesia.
En ese contexto se sitúa y se entiende la historia que sigue, con su gran promesa y con su fracaso. Quizá no pudimos, algunos no quisieron.
Un proyecto del Cardenal Tarancón. Un diálogo con el marxismo, en la línea del CPS
En ese momento, a finales del 1975, en ese momento de gran esperanza y comienzo de crisis, atento a los “signos de los tiempos”, el Cardenal Tarancón, Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, pidió a los profesores de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca que estudiáramos el tema de CPS y de la relación entre marxismo y cristianismo.
El encargo lo hizo a través del Decano, profesor Olegario González de Cardedal, que nos reunió a un grupo de profesores, para estudiar de un modo conjunto el tema, y para publicar una serie de trabajos (libros), ofreciendo así una visión “oficiosa” de la Iglesia Española sobre uno de los asuntos más urgentes del momento.
Nos reunimos, pues, y nos implicamos, bajo la presidencia de Don Olegario, una serie de profesores que parecíamos más “significativos” para realizar el proyecto:
‒ D. Fernando Sebastián, profesor de antropología (hoy cardenal), debería estudiar la relación entre el hombre marxista y el cristiano.
‒ Don Olegario G. de Cardedal se ocuparía de la visión de Jesús (cristología) desde la perspectiva cristiana y marxista (en línea de CPS y Teología de la Liberación).
‒ Don Ricardo Blázquez (hoy Presidente de la Conferencia Episcopal Española), estudiaría el tema de la Iglesia en perspectiva cristiana y marxista.
‒ Don A. Pérez de Laborda (hoy profesor jubilado de la Universidad de San Dámaso de Madrid) se ocuparía del trasfondo y sentido filosófico del tema.
‒ Don J. M. Múgica (de la diócesis de San Sebastián, que era profesor de moral) estudiaría las implicaciones prácticas del tema, desde una perspectiva personal, social y política.
‒ Un servidor se encargaría de las implicaciones bíblicas del tema, en la línea de dos famosos libros, uno de P. Miranda (Marx y la Biblia, México 1971) y otro de F. Belo (Lectura materialista de Marcos, Estella 1975).
Había también algún otro autor comprometido, pero ya no lo recuerdo… Quizá V. Martín Pindado (sentido de la religión…), quizá J. M. Sanchez Caro (Eucaristía y sacramentos), ambos de la diócesis de Ávila, pero ya no lo recuerdo.
No pudimos… Algunos no quisieron
Ése fue el proyecto base, y de haberse realizado habría sido una obra de referencia, no sólo para la Universidad Pontificia de Salamanca y la Iglesia de España, sino para el mismo pensamiento católico (al menos de lengua castellana). Pero pronto, a los pocos meses, se vio que era inviable, por varias razones principales:
‒ No todos los comprometidos se sintieron implicados. Algunos tenían otra visión de las tareas de la Iglesia y de sus nuevos cambios (o caminos), no querían vincularse a una empresa como ésa.
‒ Se fue viendo que la Iglesia tomaba nuevos rumbos respecto al Concilio y al diálogo con el Marxismo (en la línea de CPS o de la Teología de la liberación)
‒ La transición española, iniciada el mismo 1975 tomaba también otros caminos. La política de la Iglesia se decantaba (a pesar de Mons. Tarancón) por un proyecto más de “derecha”, de manera que no era necesario un tipo de diálogo con el marxismo.
‒ Había un fuerte movimiento en el mismo Vaticano, en los dos últimos años de Pablo VI (1976-1978), no convenía “marcarse” en una línea, hipotecando así posibles cambios futuros.
‒ Finalmente, cuando el año 1978 quedó elegido papa Juan Pablo II, se vio que el proyecto era ya totalmente inviable. Además ya había pasado el tiempo “oportuno”.
Mi colaboración: Evangelio de Jesús y praxis marxista
Como he dicho, el proyecto fue de finales del año 1975. Yo aposté por él, y me puse a trabajar duramente, dedicándole al tema todo el año 1976. Había estudiado con cierta detención la filosofía y praxis del marxismo (partiendo de sus fuentes principales), desde el tiempo de mi elaboración de la tesis doctoral en filosofía… y me interesaron siempre los temas bíblicos implicados en el posible “profetismo” marxista.
Por otra parte, ese mismo año, me ofrecieron un curso en la Facultad de Filosofía, dedicado al tema del diálogo ente la nueva filosofía y el cristianismo, y lo dediqué enteramente a estudiar las posibles conexiones y diferencias entre cristianismo y marxismo, partiendo de la Biblia. El resultado fue el libro, cuya porta e índice ofrezco. Mis tesis principales eran tres:
1. El evangelio está más vinculado con la “razón práctica” que con la “teórica”, y así puede y de dialogar con las filosofías y los movimientos sociales de tipo práctico, como el marxismo.
2. La identidad básica del cristianismo se funda en la experiencia de una revelación, es decir, de una acción gratuita de Dios, que se expresa en las bienaventuranzas y en la condena a muerte de Jesús.
3. El problema básico del marxismo reside en su “toma de poder”, en línea política de imposición (de dominio). El triunfo del marxismo sólo puede lograrse a través de una superación de la violencia (unilateral) de clase y de una transformación radical del poder (sin pasar por una etapa previa de toma dictatorial del poder).
Ofrecí el curso (¡todavía lo recuerdan algunos de mis alumnos…), y vi que la obra conjunta no se publicaría. El proyecto estaba parado. Yo había “perdido” un año de investigación y trabajo por “creer” en la petición del Card. Tarancón y en la invitación de D. Olegario G. de Cardedal…, que nunca me dijo “oficialmente” que quedaba cancelado.
Así, a primeros del año 1977, puse el manuscrito de mi libro en una editorial “católica” del gran tirado. Lo recibieron con entusiasmo, pero a los quince días me llamaron diciendo que no se podía publicar “por razones superiores”, es decir, por presiones de la alta jerarquía.
Así las cosas, quizá con precipitación, mandé el manuscrito a Ediciones Marova (Madrir, Roma, Valencia…) en la que por entonces tenía gran influjo el hoy Cardenal D. A. Cañizares. Allí se publicó ese mismo año (X. Pikaza, Evangelio de Jesús y praxis cristiana, Marova, Madrid 1977), pero apenas tuvo publicidad, apenas fue recibido.
Había pasado un tiempo, se perdió una oportunidad… No pudimos (¡algunos no quisieron!) y así quedó frustrado aquel gran proyecto de estudio del Cristianismo y el Marxismo. La Iglesia oficial empezó rápidamente un camino muy distinto, que culminó tras la elección de Juan Pablo II (1978) y se expresó en los dos documentos “antimarxistas” (anti teología de la liberación) impulsados por el Cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la fe (Libertatis Nuntius, 1984; Libertatis conscientia 1986).
Triunfó un tipo de libertad “formal” que también forma parte del evangelio… Pero quedó soterrado un inmenso proyecto y camino de libertad integral, desde el evangelio. No se cumplió lo que quiso el Card. Tarancón. Mi libro quedó aislado y varado en alguna playa por donde ya no pasaban los barcos del evangelio. Fue descatalogado al poco tiempo.
Me quedan algunos ejemplares, pocos… Se dice en algún lugar de google que el libro es accesible “on line”, pero yo no consigo bajarlo. Me gustaría ponerlo en público, para que todos los que quisieran pudieran leerlo. En la primera imagen va su portada, en la última el índice.