“Invito a los teólogos morales, a los misioneros y a los confesores a entrar en una relación viva con los miembros del pueblo de Dios, y a mirar la vida desde su perspectiva, para comprender las dificultades reales que encuentran y ayudar a curar sus heridas, porque sólo la verdadera fraternidad sabe mirar la grandeza sagrada del prójimo, que sabe descubrir a Dios en cada ser humano"

“El anuncio del Evangelio en una sociedad que cambia rápidamente requiere la valentía de escuchar la realidad, para educar las conciencias a pensar de manera diferente, en discontinuidad con el pasado”

"La teología moral no puede reflexionar sólo sobre la formulación de principios, de normas, sino que necesita hacerse cargo propositivamente de la realidad que supera cualquier idea"

“El radicalismo evangélico no debe oponerse a la debilidad humana. Siempre es necesario encontrar un camino que no aleje, sino que acerque los corazones a Dios”

"La inmensa mayoría de los pobres poseen una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y maduración en la fe"

"Formando conciencias responsables y misericordiosas tendremos una Iglesia adulta capaz de responder constructivamente a las fragilidades sociales, con vistas al reino de los cielos”

"¿Dónde está tu hermano esclavizado?  ¿Dónde está el que estáis matando cada día en la pequeña fábrica clandestina, en la red de prostitución, en los niños que utilizáis para mendigar, en el que tiene que trabajar en secreto porque no ha sido regularizado?’"

“El anuncio del Evangelio en una sociedad que cambia rápidamente requiere la valentía de escuchar la realidad, para educar las conciencias a pensar de manera diferente, en discontinuidad con el pasado”. Si esperaban un gesto, una palabra del Papa, desmarcándose de una visión rigorista de la moral, como el impuesto por el Responsum de Doctrina de la Fe, aquí lo tienen.

Medido, y pretendidamente firmado con fecha de hoy (este tipo de cartas suelen enviarse con días de antelación), Francisco ha utilizado el 150 aniversario de la proclamación de San Alfonso María de Ligorio como Doctor de la Iglesia para recordar, de la mano  de ‘Evangeli Gaudium’ que “la teología moral no puede reflexionar sólo sobre la formulación de principios, de normas, sino que necesita hacerse cargo propositivamente de la realidad que supera cualquier idea”. Blanco y en botella.

La salvación, obra de la misericordia

En una carta enviada a Michael Brehl, superior general de los alfonsinos, Bergoglio recuerda que San Alfonso logró “indicar el camino seguro a través de la maraña de opiniones contrapuestas de rigorismo y laxismo". Algo que, 150 años después, sigue vigente: “La salvación que Dios nos ofrece es obra de su misericordia".

MIsericordia
MIsericordia

Para Francisco, “la propuesta teológica de Alfonso parte de la escucha y la acogida de la fragilidad de los hombres y mujeres más abandonados espiritualmente”. “El Santo Doctor, formado en una rigurosa mentalidad moral, se convirtió a la ‘benignidad’ escuchando la realidad”, destacó el Papa, quien animó, a imagen de lo sucedido con Ligorio, a una “progresiva conversión hacia una pastoral decididamente misionera, capaz de estar cerca de la gente, de saber acompañar sus pasos, de compartir concretamente su vida incluso en medio de grandes limitaciones y desafíos”.

Del rigorismo a la misericordia

Eso “llevó a Alfonso a revisar, no sin dificultad, incluso el enfoque teológico y jurídico que había recibido en los años de su formación: marcado inicialmente por un cierto rigorismo, se transformó luego en un enfoque misericordioso, un dinamismo evangelizador capaz de actuar por atracción”.

“En las disputas teológicas, prefiriendo la razón a la autoridad, no se detuvo en la formulación teórica de principios, sino que se dejó interpelar por la vida misma”, algo muy necesario en la Iglesia de hoy, mal que nos pese. Un camino que llevó al Doctor de la Iglesia a “la opción decisiva de ponerse al servicio de las conciencias que buscan, a pesar de mil dificultades, el bien que hay que hacer, porque son fieles a la llamada de Dios a la santidad”.

El papa y la misericordia
El papa y la misericordia Agencias

San Alfonso, afirmó el Papa, "no es ni laxo ni riguroso. Es un realista en el verdadero sentido cristiano" porque comprendió bien que "en el corazón mismo del Evangelio está la vida comunitaria y el compromiso con los demás".

Invitación a los teólogos: "Mirad la vida"

Por ello, y entrando en plenamente en el hoy, el Papa señala el camino:

“Invito a los teólogos morales, a los misioneros y a los confesores a entrar en una relación viva con los miembros del pueblo de Dios, y a mirar la vida desde su perspectiva, para comprender las dificultades reales que encuentran y ayudar a curar sus heridas, porque sólo la verdadera fraternidad sabe mirar la grandeza sagrada del prójimo, que sabe descubrir a Dios en cada ser humano, que sabe soportar las cargas de la convivencia aferrándose al amor de Dios, que sabe abrir su corazón al amor divino para buscar la felicidad de los demás como la busca su buen Padre".

 Y es que, añade, “la teología moral no puede reflexionar sólo sobre la formulación de principios, de normas, sino que necesita hacerse cargo propositivamente de la realidad que supera cualquier idea”. “Esto es prioritario -advierte Francisco- porque el conocimiento de los principios teóricos por sí solo, como nos recuerda el mismo San Alfonso, no es suficiente para acompañar y apoyar a las conciencias en el discernimiento del bien que hay que hacer. Es necesario que el conocimiento se haga práctico a través de la escucha y la acogida de los más pequeños, los frágiles y los considerados por la sociedad como descartados”.

“El radicalismo evangélico no debe oponerse a la debilidad humana. Siempre es necesario encontrar un camino que no aleje, sino que acerque los corazones a Dios”, reclamó Bergoglio, porque "la inmensa mayoría de los pobres poseen una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y maduración en la fe. La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria”.

Guardianes de la moral
Guardianes de la moral

Madurez moral es prioritaria

Por ello, el Papa instó a “salir al encuentro” para “promover una madurez moral capaz de elegir el verdadero bien”. “Formando conciencias responsables y misericordiosas tendremos una Iglesia adulta capaz de responder constructivamente a las fragilidades sociales, con vistas al reino de los cielos”, recalcó.

De cara al futuro, con “los retos a los que se enfrenta la sociedad son innumerables: la pandemia y el trabajo en el mundo postcovid, los cuidados que hay que asegurar a todos, la defensa de la vida, las aportaciones que nos llegan de la inteligencia artificial, la salvaguarda de la creación, la amenaza antidemocrática y la urgencia de la fraternidad”, Francisco hizo un llamamiento: “Ay de nosotros si, en este compromiso evangelizador, separáramos el grito de los pobres del grito de la tierra".

 “Os invito a abordar seriamente en el plano de la teología moral "el grito de Dios que nos pregunta a todos: ‘¿Dónde está tu hermano?" (Gen 4:9). ¿Dónde está tu hermano esclavizado?  ¿Dónde está el que estáis matando cada día en la pequeña fábrica clandestina, en la red de prostitución, en los niños que utilizáis para mendigar, en el que tiene que trabajar en secreto porque no ha sido regularizado?’", clamó Francisco, quien advirtió que, en la Iglesia y el mundo de hoy, “existe el riesgo real de absolutizar los derechos de los fuertes, olvidando a los más necesitados”.

 Frente a ello, “la teología moral no debe tener miedo de recoger el grito de los más pequeños de la tierra y hacerlo suyo. La dignidad de lo frágil es un deber moral ineludible e inaplazable”. “Es necesario atestiguar que el derecho siempre significa solidaridad”, finalizó. Quien tenga oídos, que oiga.

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