Niño de Dios, te doy lo que no tienes: mi nada, para recibir de Ti lo que me falta: Tu Todo.
❤️ Navidad del Lodo y la Esperanza
¡A JESÚS NO SE LE PIENSA, SE VIVE!
¡Para hacer lo que no quiero!
tendré que ir por donde no quiero!
No desearé nada.
Ni afectos, ni posesiones
¡Para Ser Testigo de Jesús!
Si quiero Vivir a Jesús Evangelio.
Iré por el camino del Evangelio.
¡Confiaré en Él: Evangelio!
¡Me Vaciare como Él: Evangelio!
¡Mi Yo, ya no será mi Centro Será: Evangelio!
¡El Tú, será mi Centro,! : Es Evangelio!
¡Todo lo que me suceda será para mi bien! Evangelio.
¡Viviré como el peregrino de la Confianza!
Como el peregrino del Evangelio.
¡Como el peregrino de la bienaventurada Alegría!
Sin alforjas, ni Sandalias, sin guías, sin ningún plan para cada día
¡Y llevaré un crucifijo de palo en mi pecho, como tu testigo!
¡Y esto será mi buena nueva, mi profunda alegría!
Y así me abandonaré cada día
y estaré loco y perdido todos los días de mi Vida
cuando te encuentro y cuándo te pierdo.
¡Jesús, el Loco bendito de todos los mediodías de cada día!
¡ La dulce presencia de la noche a la alborada!
Y estarás presente en lo pequeño de todos los días
a todas las horas de cada nuevo mediodía
donde tú estás esperándome todos los días.
Ya no me importará la vida que ya no es mía.
Ni el frío del invierno, ni el bochorno.
Ni el sofocante calor en el estío
Ni los gélidos vientos.
Ni la bendita indiferencia del hermano.
¡Cuando las fuerzas me fallen!
invocaré al Espíritu del Evangelio que nunca falla!
Cuando el frío agotador y el calor abrasador,
y el cansancio, y el hambre
y la bendita indiferencia del hermano vengan a Visitarme
préstame Jesús tu sonrisa y a estos,
hazlos encontradizos para que sean mis amigos.
Cuando me pongas a prueba en la desolación
y mis ojos estén enrojecidos por llorar tu ausencia.
Y mi lengua y mi razón y mis sentidos estén perdidos.
Y los ojos de mi corazón estén enrojecidos
ciegos por esta infinita tristeza.
¡Te seguiré invocando!
como tú me has enseñado en la memoria
y en la lengua de tu corazón
Porque sé que soy tu hijo!
Y el día que me llamaste a tu corazón,
me lancé sin paracaídas, a tu Reino de Vida.
Y tú me llevarías de la mano para que no tropiece
con la infinita confianza de que Tú, eres Mi Padre.
¡Viviré como Tú quieres!
Para hacer lo que no quiero tendré
que ir por donde no quiero.
Me habrás hecho grande para Ti.
Para ser pequeño por ti
y Ver a los más pequeñitos en ti.
tus predilectos, los pobres.
Estás con la gran tristeza de cada día
porque les hemos abandonado
"a la suerte de Dios" y la suerte no es de Dios.
Jesús, ¡Que hemos hecho en esta tierra,
que es de este bicho raro (el hombre)!
Querré a mis hermanos como
tú los quieres. Porque así, tú
lo quieres (como El Evangelio)
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