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Jesús mi cielo, Tu Cielo, Tus Besos

Jesús mi cielo, Tu Cielo, Tus Besos | ALFONSO JESÚS OLAZ

Jesús mi cielo, Tu Cielo, Tus Besos

Jesús, esta noche me has permitido el volver a mirar con tu mirada, hacia el Cielo.

Ahí en lo más alto,

dónde brilla en todo su esplendor, tu paz y amor,

están todos tus besos

que has puesto para mí.

No te has olvidado de nada

como el gran arquitecto que eres y así has logrado otra vez el calmar mi ansia de volver a descubrir tu mirada sobre mí.

Jesús, no permitas que ese Cielo que me tienes prometido

esos besos que me creo que me aguardan

los deje, para el Cielo ya perdido.

Si no que aquí, de esos besos que ya los tengo por olvidados, no los olvide.

Y esos besos, como tú quieres, aquí, en este Cielo tuyo y no por olvidado

de pan, tierra, y bendición

los deje por perdidos.

Jesús, que no me crea:

que los besos, esos, ¡están ya olvidados, están perdidos!

por haberlos hecho de otro cielo!

Y no me sabrán a pan del Cielo

y los besos de aquí, ¡esos

son los que perderé

por no haberlos cuidado!

Y olvidé el sabor del beso

que sabe a copa de vino y miel divina.

Y si aún tuviera fuerzas,

no jugaría a dejar esos besos en lo alto de tu Cielo

creyendo que los besaría.

¡Ah insensato, si dejaste el amor para el Cielo!

los dulces besos para luego,

porque aquí perdiste tus besos y esos, ya no volverían.

Y en lo alto del Cielo ya no estaban ni besos, ni amor, ni verdadera compañía.

Y así es la historia del hombre

que dejó de amar aquí en este cielo

creyendo que en el otro Cielo

volvería a besar aquellos besos que ya dejó que se fueran y se perderían.

Así es de raro este "bicho" tan especial, que es el hombre, que juega y luego lucha a corazón partido por lo desconocido.

Y se olvida de Vivir por lo que tiene aquí de conseguido.

besos, pan y Cielo.

¡Jesús en lo alto del madero

te inclinaste para darme tu beso verdadero!

antes de juntarse

la tierra con el Cielo

rasgándose el templo

en la tierra del Galileo.

¡Y así aprendí que los besos verdaderos, no son postreros, sino primeros y se dan en el madero!, y no se dejan para-

el Cielo que me tienes prometido, si no en el madero

que ya lo tendría por conseguido.

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