Rostro palpable de la inquietud del pobre. ¡Jesús, Tú eres! ❤️ Jesús, ¡Tú Eres Uno de los Nuestros!

¡Grita las verdades para que las oigan los cansados

y los que no tienen fuerza!

❤️ Jesús, ¡Tú Eres Uno de los Nuestros!
❤️ Jesús, ¡Tú Eres Uno de los Nuestros! Alfonso Olaz

I. El Misterio y la Encarnación

Tú, que no eres de este mundo,

y de este mundo eres.

Sin ser de él, te hiciste Hombre,

uno de nosotros.

Y por Amor te revististe

con la gala humilde de los lirios del campo.

Rostro dulce de vida,

que pacificas los horrores del hombre viejo.

¡Jesús, Tú eres!

II. La Presencia y el Poder

Tú, que te descubres como eres:

no eres del ruido,

y, sin esfuerzo, eres huracán

que doblega los corazones para hacerlos tuyos.

Todos los sentidos se adormecen en tu presencia.

¡Jesús, Tú eres!

III. La Dimensión Cósmica y la Luz

Paz insobornable del Espíritu del Cosmos,

que todo lo abarcas,

desde las simas más hondas

hasta las cumbres más altas.

Música itinerante de amor inacabado,

de tintineantes colores

que transforman la vida oscura

en noche clara y buena.

¡Jesús, Tú eres!

IV. Amor, Misericordia y el Hermano

Amor que a todos llega.

Paz que a nadie inquieta.

Misericordia que nunca cesa.

Fuego que todo lo abrasa

y no se consume en su gozo;

y con Él todo se funde

y se derrite de gozo

en la humildad del hermano.

Profundidad inacabada

en el rostro del hermano.

Rostro palpable de la inquietud del pobre.

¡Jesús, Tú eres!

V. Renacimiento

Renacimiento continuo de la creación,

que nunca duerme

y siempre está amando.

Exhortación final:

¡Ea, corazón valiente, levanta la voz!

¡Grita las verdades para que las oigan los cansados

y los que no tienen fuerza!


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